Sur de la Florida

Opa-locka gastó millones en fiestas ignorando advertencias de un colapso financiero

El caballo alquilado para un fiesta aniversaria de la ciudad Posan a su lado el ex comisionado Terence Pinder (2 der.), la alcaldesa Myra Taylor (2 izq.) y el comisionado Luis Santiago.
El caballo alquilado para un fiesta aniversaria de la ciudad Posan a su lado el ex comisionado Terence Pinder (2 der.), la alcaldesa Myra Taylor (2 izq.) y el comisionado Luis Santiago. Cortesía

En una ciudad que ha sufrido uno de los desplomes económicos más dramáticos en la historia de la Florida, los funcionarios de Opa-locka decidieron celebrar una fiesta.

Para el cumpleaños 89 de la ciudad, camareros contratados repartieron canapés — por un valor de miles de dólares — seguidos por una torta magnífica modelada según el antiguo Ayuntamiento histórico de la ciudad. Funcionarios locales alquilaron un caballo belga blanco por $500 y a un hombre disfrazado de jeque árabe para que recibiera a los invitados. Gastaron $790 para contratar a un fotógrafo y el doble de esa cantidad por un grupo musical.

En Opa-locka, el dinero fluía y fluía.

Al mismo tiempo que la Ciudad evitaba a los acreedores que amenazaban con presentar demandas por sus facturas no pagadas, los funcionarios gastaron cientos de miles de dólares en fiestas, viajes y bonos desde el 2012, con escasos controles sobre cómo se gastaban los fondos recaudados a los contribuyentes, concluyó el Miami Herald.

Ellos concedieron $300,000 en aguinaldos para los empleados de la Ciudad, a pesar de repetidas advertencias de que la Ciudad iba a tener que cesantear trabajadores. Sólo en los últimos seis meses, se dieron aumentos que costaron cientos de miles de dólares en gastos adicionales.

Usando una tarjeta de crédito de la Ciudad, la alcaldesa Myra Taylor compró pasajes aéreos para que familiares suyos la acompañaran en viajes por todo el país, mientras ella gastaba miles en cenas y cestas de frutas que enviaba a los que la respaldaban.

"Esto va más allá de toda comprensión", dijo Keith Carswell, ex director de presupuesto de la Ciudad. "Algunas de estas cosas no se pueden creer".

Los gastos de los funcionarios de Opa-locka en los años que llevaron a su estado de emergencia fiscal en junio representan el ejemplo más perturbador de lo que pasaba en una de las ciudades más pobres de la Florida y las prácticas de sus funcionarios electos que dieron al traste con su futuro financiero.

El FBI lleva tres años investigando casos de corrupción relacionados con funcionarios locales, lo cual condujo a los arrestos recientes del administrador de la Ciudad David Chiverton y del supervisor de Obras Públicas Gregory Harris por extorsionar a dueños de negocios para que les hicieran pagos a cambio de permisos y servicios de agua corriente.

Pero los extraordinarios gastos hechos desde el 2012 — a veces en violación directa de las leyes de la Ciudad — brindan el cuadro más completo de por qué esta ciudad podría convertirse en la primera de la Florida en declararse en quiebra.

Los gastos tuvieron lugar al mismo tiempo que auditores advertían a la Ciudad que mostraba un déficit en rápido crecimiento y que no estaba haciendo el menor esfuerzo por rastrear las "condiciones en continuo deterioro". La contabilidad más elemental era casi inexistente, escribieron auditores en septiembre del 2014.

Sin embargo, tres meses después de dicha advertencia, los comisionados aprobaron bonos de $500 para todos los empleados de la Ciudad, en una muestra de extravagancia que preocupó a su propio administrador, quien los urgió a no hacerlo.

El Herald revisó cientos de informes financieros, cuentas y recibos de tarjetas de crédito, y concluyó que los funcionarios de la Ciudad estaban gastando millones en proyectos favoritos y gastos personales — incluyendo $400 en cuentas de restaurantes — aun cuando la Ciudad no podía pagar las primas de los seguros médicos de sus empleados.

Una de las figuras clave que guiaron a la Ciudad en esta época de excesos fue Taylor, la figura política más reconocida de Opa-locka.

Un año tras otro, a la alcaldesa de 68 años se le asignó un chofer personal y un SUV blanco marca Ford Expedition arrendado, además de su propio Ford Taurus asignado por la Ciudad.

Taylor cenaba en restaurantes — 100 veces — y gastaba miles sin documentar por qué estaba usado su tarjeta de crédito de la Ciudad en lugares como Benihana en North Bay Village y Tamura Japanese Seafood en Miami Lakes.

Según las ordenanzas locales, los funcionarios pueden usar sus tarjetas de crédito sólo para transacciones relacionadas con la Ciudad, y tienen que presentar informes detallados para verificar las razones de dichos gastos. Pero los archivos muestran que la alcaldesa y otros hacían gastos cuestionables que violaban casi todas las cláusulas de la ley.

Una y otra vez, los funcionarios de la Ciudad hacían gastos en restaurantes y otros lugares sin presentar recibos, o, en otros casos, sin justificación alguna de los gastos. Taylor no respondió a repetidas solicitudes de entrevista.

En un comunicado por escrito, ella habló de sus gastos de viaje, diciendo que tiene "los mismos derechos y privilegios" que cualquier otra alcaldesa. "Como persona casada y como mujer que soy, yo no viajo sola, y siempre me acompaña una de mis hermanas". Ella "siempre" reembolsa los costos de sus acompañantes a la Ciudad, dijo.

No obstante, no hay documentación alguna que muestre que ella haya reembolsado el pasaje aéreo y otros gastos para que una de sus hermanas acompañara a Taylor en un viaje a Washington, D.C., el año pasado, y para que otra la acompañara a Alabama en el 2013 a una conferencia. El total combinado: $1,029.

Estos gastos tuvieron lugar durante uno de los períodos económicos más difíciles para la Ciudad: la caída del valor de la propiedad y problemas en las operaciones de la Ciudad — servicios de agua corriente y alcantarillado — que drenaban a la comunidad más de $1 millón al año.

Expertos afirman que Opa-locka podía haber ajustado sus déficits si hubiera estado dado seguimiento a sus finanzas. "Cuando el mercado empezó a caerse, ellos simplemente siguieron [haciendo gastos]", dijo el ex administrador de la Ciudad Steve Shiver.

En el 2012, los comisionados acordaron repartir aguinaldos a todos los empleados de la Ciudad, que costaron al menos $100,000. Los dos años siguientes, ellos volvieron a hacer lo mismo, y con las mismas cantidades.

Esta historia fue publicada originalmente el 20 de septiembre de 2016, 3:00 p. m. with the headline "Opa-locka gastó millones en fiestas ignorando advertencias de un colapso financiero."

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