Marco Rubio podría tener poca capacidad para revertir los cambios de Obama
En diciembre, pocas horas después de que la Casa Blanca cambiara abruptamente el rumbo de sus relaciones con Cuba, el senador Marco Rubio expresó claramente su posición al respecto.
“Me propongo utilizar todas las herramientas que tenemos en nuestro poder en la mayoría para deshacer tantos de estos cambios como sea posible”, dijo Rubio el 17 de diciembre.
Ya estamos en febrero. Y a pesar de audiencias del Congreso y su constante presión sobre la administración, no está claro si Rubio y otros opositores podrán cambiar lo que ya ha hecho el Presidente.
Rubio es tal vez el legislador más prominente de Estados Unidos en lo que respecta al tema de Cuba. Es cubanoamericano, miembro de la mayoría republicana del Senado y un candidato presidencial en potencia. Y representa a la Florida, el vecino más cercano de Cuba en Estados Unidos.
Pero, según expertos en el tema de Cuba, Rubio podría tener poca capacidad para revertir los cambios de Obama. Y puede que Rubio ya se haya dado cuenta.
Eso no significa que el Congreso –y Rubio– no puedan poner coto a los planes a largo plazo de la administración. Claramente, el Congreso tiene autoridad sobre ciertos aspectos de la nueva política hacia Cuba, y otros líderes congresuales aparte de Rubio han expresado escepticismo con respecto a los planes del presidente.
Por su parte, Rubio está dejando que la administración exponga sus razones y además, observa las exigencias que hace y que, según él, podrían hacer imposible la normalización.
En una entrevista de esta semana con McClatchy, Rubio dijo que el presidente Barack Obama ha “excedido su autoridad” con las medidas ya anunciadas.
“Pienso que muchos de los cambios que él ha hecho están en contra de la legislación existente, lo cual considero que los hace ilegales”, dijo Rubio. “Lo hemos dicho, pero evidentemente este caso es algo que queremos probar. En última instancia, esto terminará en el sistema judicial”.
Estos cambios son realmente sólo el primer paso en la apertura de Cuba. Lo próximo será el establecimiento de una embajada en La Habana, así como la confirmación de un embajador.
Al preguntársele si había suficientes votos en el Senado para impedir la confirmación de un embajador, Rubio dijo: “Bueno, hay múltiples formas de detener la designación de un embajador, y me reservo el derecho al uso de todas ellas. … Puedo darle por cierto que sin importar a quien designen, no lo apoyaré y haré todo lo posible que pueda para detener la designación de un embajador a una embajada que no es una verdadera embajada”.
La apertura hacia Cuba es un esfuerzo complicado y polifacético. El Departamento del Tesoro ya relajó las reglas en algunos viajes a Cuba, suavizó las restricciones sobre las transacciones financieras entre Estados Unidos y el país isleño y permitió las exportaciones estadounidenses de ciertos productos.
Rubio dice que algunos de esos cambios –como el aumento de exportaciones de telecomunicaciones hacia Cuba– están específicamente prohibidos bajo los actuales estatutos y no resistirán los desafíos legales.
La Casa Blanca no está de acuerdo. Patrick Ventrell, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, dijo que todos los cambios “los miraron detenidamente los abogados de la administración y se tomaron todas las acciones en el contexto de lo que podría hacerse legalmente”.
La semana pasada, Rubio dio inicio a un trío de audiencias –una en el Senado, dos en la Cámara de Representantes– en la que oponentes a los planes del presidente dijeron que se aprovechan de la administración Obama al negociar su nueva política. Rubio destacó los actuales abusos a los derechos humanos y detenciones políticas en la isla, así como las condiciones que el presidente cubano, Raúl Castro, ha hecho como condición para normalizar las relaciones.
La audiencia de Rubio, dijeron los expertos, ayudó a enmarcar el próximo debate y podría hacer más lentos los planes de la administración.
Pero el decir algo y dar vuelta atrás a la política son dos cosas diferentes – aunque Rubio desempeñará un enorme papel en el debate.
“Las personas toman muy en serio lo que tienen que decir”, dijo Darrell M. West, vicepresidente y director de estudios de gobierno en Brookings Institution, un grupo de estudios en Washington.
Pero el presidente tiene un importante poder ejecutivo de su parte. “El puede abrir una embajada, puede liberalizar las restricciones de viaje, puede aumentar la cantidad de dinero que las personas que viven en Estados Unidos pueden enviar a Cuba”, manifestó West. “Hay muy poco que el senador Rubio pueda hacer en esas cosas”.
Esta historia fue publicada originalmente el 15 de febrero de 2015, 9:26 p. m. with the headline "Marco Rubio podría tener poca capacidad para revertir los cambios de Obama."