En Miami hubo lluvias esporádicas y vientos moderados
Las calles de Miami se tomaron un día de descanso forzado el jueves, en espera de los efectos del huracán Matthew, que se esperaba afectaría el área como tormenta tropical. Por suerte no hubo mayores consecuencias para la Ciudad Mágica.
Aun así en áreas como Brickell, downtown y La Pequeña Habana, la mayoría de los negocios y oficinas cerraron, se detuvo el transporte público y hubo muy pocos transeúntes y conductores en la calle.
En las paradas techadas de autobús, en las aceras y debajo de los elevados solo estaban las personas sin hogar a las que los equipos de asistencia del Fideicomiso para Desamparados y la Policía de Miami no habían contactado aún, o que rehusaron ser transportados a refugios.
La ciudad también cerró los parques y suspendió servicios como la recogida de basura. El alcalde Tomás Regalado dijo a el Nuevo Herald la noche del jueves que los empleados de departamentos operacionales, como desperdicios sólidos, obras públicas y parques, volverían sus labores el viernes.
“Hemos recibido reportes de árboles caídos en parques y en la vía pública, así que inspeccionaron para que todo esté bien”, dijo Regalado. “Los empleados de recolección de basura trabajarán incluso el sábado, porque muchas personas se preocuparon y cortaron ramas y las tiraron en las calles”.
Los parques estarán abiertos hacia el mediodía del viernes, tras las inspecciones, estimó Regalado. Pero los programas recreativos y después de la escuela, como las clases de natación, se reanudarán el martes, ya que el lunes es feriado.
En Miami hubo lluvias esporádicas desde la mañana del jueves y vientos moderados.
En la Calle Ocho, una arteria principal y distrito de actividad comercial de La Pequeña Habana, la mayoría de los negocios cerraron. Cerca del Parque de Dominó y el Teatro Tower, regularmente un área frecuentada por turistas, apenas dos bares y un restaurante de comida rápida permanecían abiertos, y con pocos clientes, hacia las 2 de la tarde.
Pasada la 1 p.m. decenas de personas hacían compras de última hora en el Presidente Supermarket de la Calle Ocho y la avenida 19 del suroeste.
Mariela Torres llevaba un carro de compras con sardinas enlatadas, vegetales y bebidas hidratantes. También dos galones de agua.
"Este es el único supermercado abierto por aquí y están haciendo su agosto", bromeó Torres, tras pagar por su compra, mientras al fondo se escuchaba el incesante pitido de las cajas registradoras. "Yo compré algunas cosas ayer pero ahora dicen que el ciclón subió de categoría, que se va a ir la luz. A mí que me agarré preparada".
La actividad comercial también se detuvo en Brickell y downtown, incluyendo el cierre de oficinas privadas y gubernamentales.
Algunos residentes de downtown reportaron en medios sociales que experimentaron lluvias y vientos fuertes por un rato, pasado el mediodía. Pero en unas horas más tarde la lluvia se mantenía leve.
Un grupo de turistas se tomaba fotos en la acera de Biscayne Boulevard el jueves por la tarde, bajo una llovizna y el cielo nublado. Poco después se metieron a uno de los pocos restaurantes abiertos a unas cuadras de Bayside Marketplace.
"No es un buen finde (fin de semana) para estar en Miami", comentó a una reportera de el Nuevo Herald, una turista decepcionada, ataviada con sombrero para el sol, plataformas y un vestido de playa de colores brillantes. Dijo que apenas había salido a la acera del hotel donde se hospeda en Biscayne boulevard.
La avenida Brickell, en la que ha diario hay estancamiento vehicular durante las horas pico, el jueves estaba casi vacía. Algunas personas se ejercitaban bajo la lluvia o paseaban sus perros.
En contraste, decenas de desamparados permanecían protegiéndose de la lluvia cómo podían en La Pequeña Habana y zonas de downtown.
Una reportera de el Nuevo Herald contó al menos una docena de personas acampando debajo de la carretera Interestatal 95, (en la esquina de la calle 2 y la avenida 2 del suroeste). Sus ropas y sábanas estaban tendidas en una verja de alambre que rodea el área debajo del elevado.
Otros se refugiaron en las paradas techadas de los autobuses, a donde no llegaron los pasajeros por la suspensión del transporte. Algunos permanecieron debajo de los balcones de edificios cerrados.
Eso a pesar de los esfuerzos del Fideicomiso de los Desamparados, que el miércoles por la noche reportó que equipos de asistencia habían transportado a unas 140 personas a refugios acomodados para emergencias. Los desamparados fueron transportadas desde Miami Beach y otras áreas del condado, dijo una vocera del Fideicomiso.
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Esta historia fue publicada originalmente el 6 de octubre de 2016, 10:53 p. m. with the headline "En Miami hubo lluvias esporádicas y vientos moderados."