Lian Fanjul de Azqueta celebra 25 años de la fundación MIR
Hace 25 años, Lian Fanjul de Azqueta acababa de llegar de una peregrinación a Medjugorje, el pueblo de Bosnia-Herzegovina que los peregrinos católicos visitan por las apariciones de la Virgen, y cuenta que sintió un imperioso llamado de dar a aquellas personas necesitadas de la comunidad.
Ese llamado, la puso, entonces, en un punto del mapa de República Dominicana, donde, con un capital inicial donado por su hermano Alfonso, creó MIR (Misión International de Rescate), una fundación por la cual no ha dejado de trabajar. Desde entonces, más de 20,000 estudiantes y miembros de sus familias se han beneficiado de programas educativos o de asistencia médica y dental, de acuerdo con los archivos de la institución.
“El trabajo tiene que ser diario para lograr que las actividades no paren allí”, dijo Fanjul de Azqueta, en cuyo propósito se le ha unido su hija, Lyanne Azqueta, vicepresidente de MIR, así como sus nietas y varios miembros de la familia.
La Fundación MIR, en la actualidad, cuenta con más de 1,200 niños y jóvenes inscritos, que acuden a diario a las clases en autobuses que los recogen, casi de madrugada, en un punto indicado entre las veredas, y los llevan hasta centro rodeado de jardines y equipado con los útiles necesarios.
La historia parece desarrollarse en un lugar distante, pero esta semana, Fanjul Azqueta la trae a Miami, para darla a conocer en la comunidad y recaudar donaciones en un evento benéfico, que tendrá lugar el jueves 26 de febrero, en el restaurante Quality Meats, en Miami Beach, que el mismo día celebrará su apertura. Los fondos serán usados para comprar útiles del nuevo año escolar.
“Lian Fanjul Azqueta y su familia han trabajado por años en llevar formación religiosa y educación a estos niños y así ayudar a combatir la pobreza”, dijo el sacerdote Richard Vigoa, secretario del arzobispo de Miami y miembro de la junta directiva de MIR.
El sacerdote ha viajado incontables veces a la región y cuenta como una de las mayores satisfacciones el poder ver el cambio en las vidas de tantas personas. “Son muchas las historias que se pueden contar”, dijo el sacerdote.
Entre esas historias, recuerda la de Benny Rosario, un joven graduado de cirujano en la Universidad San Pedro de Macorí, que cursó sus estudios en el centro y luego recibió una beca para estudiar la carrera. También están las historias de jóvenes, de quienes no recuerda su nombre, pero que durante las charlas que ha dictado en el centro, se le han acercado y le han dicho: “Padre, aquí me gradué y hoy tengo un buen trabajo”.
Los programas de MIR, que se mantienen gracias al trabajo de voluntarios y a donaciones, empiezan por la educación primaria y luego se dividen en programas para las mujeres, que pueden eligir entre especialidades técnicas, como enfermería, gastronomía, hotelería y contabilidad. Para los hombres están las opciones de mecánica, electricidad, refrigeración o gastronomía.
“Hay un énfasis en los programas de la adolescencia para hacerlos una herramienta preventiva. Es la edad cuando los jóvenes están en más riesgo de dejar los estudios. Un 60 por ciento los deja y el camino que siguen pueden ser las pandillas”, explicó Lyanne, licenciada en consejería de salud mental y en adicciones, en la Universidad de Miami y en St. Thomas University.
Lian Fanjul de Azqueta, la única mujer de cinco hermanos, pertenece a la familia Fanjul Gómez Mena, que lideraba gran parte de la industria azucarera en Cuba, hasta la llegada de Fidel Castro, en 1959.
Ella, recuerda, vino con su esposo, Norberto Azqueta, y sus dos hijos mayores a Miami, cuando tenía 19 años. En Estados Unidos, la familia Fanjul reconstruyó su imperio del azúcar, con propiedades que en la actualidad incluyen, entre otras, Central Romana, en La Romana, República Dominicana; Domino Sugar, con refinerías en Nueva York, Baltimore y Luisiana. En la Florida incluye Okeelanta Corporation, Osceola Farms Co., Atlantic Sugar Association, New Hope Sugar Company, Closter Farms Inc., al igual que centrales, refinerías, empacadoras que producen y distribuyen su propia marca, Florida Crystals.
Fue justo en República Dominicana donde ella encontró un nuevo propósito. “Dios me llevó de una isla para otra isla”, concluyó la fundadora de MIR, que divide su tiempo entre una residencia en Palm Beach y otra en La Romana.
Las entradas al evento de beneficencia de MIR tienen un costo de $150 y se pueden obtener a traves de info@fundacionmir.org o llamando al teléfono - 561.366.5095
Esta historia fue publicada originalmente el 21 de febrero de 2015, 7:00 a. m. with the headline "Lian Fanjul de Azqueta celebra 25 años de la fundación MIR."