Antes de denigrar a los inmigrantes, Trump les vendió condos de lujo
Donald Trump estableció su candidatura presidencial denigrando a los extranjeros, calificando de “violadores” a los inmigrantes mexicanos, comparando a los refugiados sirios con el “Caballo de Troya” y prometiendo construir “un gran muro” en la frontera sur de Estados Unidos.
Pero en el sur de la Florida, Trump ayudó a urbanizadores locales a vender apartamentos a compradores de América Latina y Rusia, entre ellos a personas involucradas en corrupción y hechos indebidos, así como docenas de compañías anónimas de paraíso fiscales.
En el 2004, Trump firmó un acuerdo de concesión para un edificio de 813 apartamentos llamado Trump Towers en la ciudad de Sunny Isles Beach. El nombre de la estrella del programa de televisión The Apprentice se usó para comercializar los apartamentos a extranjeros acaudalados.
El Miami Herald identificó al menos a 13 compradores de apartamentos en Trump Towers que han sido objeto de investigaciones del gobierno, personalmente o a través de sus compañías. Entre ellos hay miembros de un grupo criminal rusoamericano, un petrolero venezolano condenado por soborno y un banquero mexicano acusado de robar a inversionistas sus ahorros de toda la vida.
Nada de lo que Trump y sus aliados hicieron fue ilegal, aunque se beneficiaron del mercado inmobiliario del sur de la Florida, que autoridades normativas y penales creen que está manchado por el dinero sucio. Eso se debe a que el cabildeo ha dejado el sector de bienes raíces desregulado en comparación con muchos otros sectores donde abunda el lavado de dinero. Las compras de apartamentos identificadas por el Miami Herald muestran con la facilidad que los fondos ilícitos de todo el mundo pueden llegar al mercado inmobiliario local.
Cuando México envía a su gente, no está enviando lo mejor… Están enviando gente que tiene montones de problemas, y están trayendo esos problemas con ellos. Están trayendo drogas. Están trayendo crimen. Son violadores. Y algunos, supongo, son buenas personas.
Donald Trump
Ahora Trump aspira a la presidencia sobre una campaña nacionalista impulsada por electores que se sienten abrumados por la misma economía global que él alimentó como urbanizador.
“Me parece hipócrita”, dijo Richard Gordon, quien participó en la creación de normas contra el lavado de dinero para el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial después de los atentados del 11 de septiembre. “[Trump] ha dicho varias veces que los inmigrantes traen delincuencia a Estados Unidos ... [Pero] sus principios parecen ser que hace lo que sea necesario para ganar dinero”.
"I'm not running to be President of the World. I'm running to be President of the United States of America!" -@realDonaldTrump #AmericaFirst
— Official Team Trump (@TeamTrump) September 30, 2016
Aunque su nombre adorna las Trump Towers –letreros colocados en la obra en construcción lo describían como uno de los “visionarios” del proyecto, la Organización Trump no era la dueña ni construyó el proyecto, ni otro proyecto anterior ubicado varias cuadras al norte y llamado Trump Grande. Michael Dezer, el urbanizador que reconoció primero el gran potencial de Sunny Isles Beach, era la fuerza impulsora detrás de los apartamentos. Su empresa maneja las ventas.
Trump recibió una comisión por cada unidad vendida. Compradores de todo el mundo confiaban en su marca, esperando beneficiarse de su credibilidad y estatus con la inversión. Trump era especialmente atractivo en Rusia, donde sus supuestas relaciones de negocios y frecuentes elogios a Vladimir Putin se han convertido en un tema político álgido.

A fin de cuentas, Trump ayudó a transformar Sunny Isles Beach –otrora un lugar tranquilo para vacacionar al norte de Miami Beach y popular por sus eclécticos hoteles– en un imponente paraíso de torres de apartamentos de lujo para rusos y latinoamericanos millonarios.
Como empresario, los bienes raíces eran la actividad principal de Trump. Pero también es un sector donde sus intereses financieros pudieran chocar con la política del gobierno de combatir el lavado de dinero y la evasión fiscal.
Después de la publicación de los Papeles de Panamá –un reportaje sobre cómo los ricos mueven en secreto su dinero a través de compañías en paraísos fiscales, algunas veces en bienes raíces en Miami– el gobierno del presidente Barack Obama pidió nuevas normas.
“Todas las entidades de cumplimiento de la ley desean tener más herramientas para controlar a las compañías en paraísos fiscales”, dijo Brian Bruh, ex director de la Red de Control de Delitos Financieros (FinCen), del Departamento del Tesoro. “Desafortunadamente, Estados Unidos se está ganando la reputación de ser un lugar fácil para lavar dinero”.
Hace unos meses, FinCen lanzó un programa temporal para monitorear empresas pantalla que compran propiedades inmobiliarias caras en el sur de la Florida, lo que ha contribuido a una desaceleración en las ventas de propiedades de lujo.
Moisés Alves de Oliveira Neto
Moisés Alves de Oliveira Neto es diractor comercial de Hospfar, una compañía farmacéutica de Brasil. Junto a otros dos ejecutivos Oliveira fue acusado en febrero de cobrar excesivamente a un gobierno regional por medicamentos. Un juez a cargo del caso bloqueó más de $3 millones vinculados a la compañía en ese momento alegando que “se estaban beneficiando ilícitamente de la cartera común”. El caso está en curso. Su contestadora estaba llena y no pudo contactársele.
Si Trump gana la elección presidencial, es poco probable que apoye un mayor cumplimiento en este sector, dijo Richard Painter, ex abogado de temas de ética en la Casa Blanca durante la presidencia de George W. Bush.
Menos compañías pantalla poco transparentes significan menos compradores para los apartamentos de la marca Trump, lo que significa un conflicto de interés, dijo Painter.
“Eso va a tener un impacto financiero sobre sus negocios”, dijo Painter, quien agregó que Trump enfrentaría un conflicto de interés similar al decidir si mantiene las sanciones impuestas a Rusia tras su intervención del 2014 en la crisis ucraniana.
La campaña de Trump declinó comentar para este reportaje.
El Sr. Mundo
Trump estaba en el punto más elevado de su popularidad cuando aceptó participar en Trump Towers, un complejo de edificios de 45 pisos con un total de 813 apartamentos que abrió entre el 2008 y el 2010. Su reality show era un éxito y su participación en el proyecto impulsó las ventas e hizo aumentar los precios.
“Creo que The Apprentice ha cambiado muchas cosas”, dijo Trump al Herald en el 2006. “Mi padre no hubiera creído esto. Llevó la marca a un nivel diferente”.
Aunque la campaña de Trump declinó hacer comentarios, Alan Garten, asesor jurídico de la Organización Trump, aceptó una entrevista. Dijo que el acuerdo de concesión de Trump Towers exigía a la compañía ayudar a preparar material de mercadotecnia y publicidad, pero no participar en las ventas.
“El urbanizador es el que vende las unidades”, dijo Garten. “Aunque nosotros podemos ayudar un poco con la mercadotecnia, el urbanizador es el responsable. … Nosotros no firmamos contratos. Nosotros no vendimos ninguna unidad. Somos la marca”.
Y agregó que los compradores poco transparentes son un problema en todo el sector inmobiliario de lujo, no único de los proyectos de Trump.
“Es completamente injusto y engañoso sugerir que tuvimos algo que ver con estas personas”, dijo Garten. “Eso no tiene nada que ver con el nombre o la marca de Trump. eso es cosa del mercado”.
Federico Bonomi
Federico Bonomi is one of the owners of popular Argentine fashion brand Kosiuko. In 2006 and again in 2014, Argentine prosecutors called executives at Kosiuko and other clothing companies to testify over allegations their clothes were manufactured in sweatshop conditions. His company, which would not discuss the matter with the Herald, has not been charged, although several factory owners were brought to trial.
Las autoridades normativas llevan más de una década preocupadas por la inundación de dinero sucio en el mercado de bienes raíces.
La Ley Patriota contemplaba originalmente que los profesionales del sector inmobiliario investigaran a sus clientes en busca de señales de lavado de dinero y de corrupción, hasta que el cabildeo le ganó al sector una exención de las reglas que se aplican a los bancos y otras instituciones financieras. (Los corredores de bolsa, instituciones de préstamos hipotecarios, tiendas de cambio de cheques, corredores de metales preciosos y casinos estuvieron entre los negocios que tenían que reportar transacciones sospechosas).
El tema salió a relucir nuevamente durante la recesión, cuando los compradores internacionales aprovecharon la baja de los precios en Miami para comprar apartamentos, a veces una docena a la vez, sin tener que responder a muchas preguntas. La ola de dinero del extranjero generó empleos e ingresos por concepto de impuestos en el sur de la Florida, y eliminó la gran cantidad de apartamentos vacíos que había dejado el exceso de construcción.
Literalmente, Miami es el único refugio donde los opulentos de Sudamérica pueden disfrutar su éxito. Recuerdo que en los días de Trump Towers hacían el cierre de un apartamento con nosotros y se iban inmediatamente a comprar un Ferrari.
Gil Dezer
urbanizadorPero ahora que la economía se recuperado hay otra faceta del auge de los bienes raíces en Miami: las inversiones de dinero proveniente de paraísos fiscales infla los precios por encima de lo que la población puede adquirir. La región se ha convertido en uno de los lugares menos asequibles para vivir. Un análisis publicado en octubre por Bloomberg indicó que la desigualdad es mayor en Miami en que cualquier otra ciudad de importancia del país.
Salir de las sombras
Para reconciliar la carrera empresarial de Trump con sus declaraciones como político, el Herald estudió registros de la propiedad en Trump Towers, donde los apartamentos por lo general cuestan entre $600,000 y $3.2 millones.
Más del 60 por ciento de las unidades son propiedad de corporaciones. Estas empresas son llamadas “pantalla” porque sólo existen para albergar bienes raíces. Las compañías pantalla han establecido usos legales como protección contra responsabilidad. Además, los extranjeros pueden reducir su carga tributaria en Estados Unidos al tener propiedades inmobiliarias a través de corporaciones en paraísos fiscales. Pero las leyes corporativas en muchas jurisdicciones, tanto nacionales como extranjeras, permiten a los dueños de estas propiedades permanecer ocultos. En lugar de identificarlos por sus nombres, los compradores pueden usar a abogados, contadores, agentes de bienes raíces y otros en los documentos corporativos.
Más de 170 unidades en Trump Towers son propiedad de corporaciones en algún paraíso fiscal o establecidas en Delaware, estructuras diseñadas para ocultar la identidad de sus dueños reales.

Dennis Fitzgerald, abogado y antiguo agente de la DEA, dijo que las compañías pantalla pueden oscurecer los registros hasta el punto de que no se puede seguir la pista. “Es un muro de piedra en muchas investigaciones”, dijo.
Sin embargo, siempre hay formas de penetrar ese velo corporativo.
El Herald estudió registros de la propiedad, documentos empresariales, documentos hipotecarios y permisos de renovación, Detrás de esos documentos encontró a banqueros, empresarios y políticos de todo el mundo, así como personas que han tenido encontronazos con la ley. Entre los que han sido oficialmente investigados o condenados están:
▪ Anatoli Golubchik y Michael Sall, miembros de un grupo rusoamericano de la delincuencia organizada convicto en Estados Unidos por su papel en un esquema de apuestas ilegales en deportes. La operación de juego se dirigía casi exclusivamente a “oligarcas” de la antigua Unión Soviética, según un encausamiento federal reciente. Un supuesto líder de la operación era Alimzhan Tokhtakhounov, empresario de Rusia acusado de influir indebidamente competiciones en los Juegos Olímpicos de Invierno del 2002 en Salt Lake City. En documentos presentados al tribunal, la fiscalía indicó que dos unidades de Trump Towers propiedad de Golubchik y Sall estaba sujetas a incautación en calidad de “ganancias obtenidas … de actividades ilegales”. Las dos viviendas están valoradas en $2.3 millones y están a nombre de Golubchik y Sall. No fue posible contactarlos a través de sus abogados.
▪ Rafael Olvera Amezcua, financiero mexicano investigado en su país por supuestamente estafar a inversionistas. Las autoridades normativas mexicanas intervinieron su cooperativa de crédito, FICREA, hace dos años, alegando que Olvera se había robado $184 millones. Olvera supuestamente usó el dinero para comprar propiedades inmobiliarias de lujo en Estados Unidos. Su apartamento de $1.8 millones en Trump Towers está a nombre de un hijo. Olvera tiene apartamentos en otros edificios de lujo del sur de la Florida, así como casas en los suburbios y un edificio de consultas médicas. En México, un juez ordenó la detención de Olvera el año pasado, lo que llevó al gobierno a solicitar su extradición a las autoridades norteamericanas y la Interpol envió una alerta para su arresto. Pero otro juez emitió una decisión que protegía a Olvera, lo que dejó el caso en el limbo. Un fideicomisario de bancarrota de la cooperativa de crédito ha demandado a Olvera, su hijo y varios socios en un tribunal civil de Miami-Dade. Olvera no respondió a una solicitud de comentario enviada a través de su abogado.
▪ Peter Kiritchenko, empresario ucraniano arrestado bajo cargos de fraude en San Francisco en 1999. Los fiscales convencieron a Kiritchenko para que declarara contra Pavel Lazarenko, ex primer ministro de Ucrania. El gobierno dijo que los dos lavaron cientos de millones de dólares. Lazarenko fue declarado culpable de lavado de dinero en Estados Unidos en el 2004. Kiritchenko se declaró culpable de un cargo de recibir propiedad robada, pero dijo que fue un participante reticente en el plan. Él y su hija tienen dos apartamentos en Trump Towers, que tienen un valor total de $2.56 millones. El Herald no pudo contactar a Kiritchenko.
▪ Roberto Rincón, contratista venezolano del sector petrolero quien se declaró culpable hace unos meses de evasión fiscal y de infringir la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero. Rincón y un socio de negocios fueron acusados de pagar millones de dólares en sobornos para ganar contratos por valor de $1,000 millones de la empresa petrolera estatal venezolana, PDVSA. Se cree que coopera con fiscales estadounidenses en una amplia investigación de PDVSA. La unidad en Trump Towers está a nombre de una compañía pantalla anónima. Pero el hijo de Rincón firmó un permiso para una renovación interior –un documento público en el Condado Miami-Dade– y pagó impuestos a la propiedad sobre el apartamento a través de una compañía que comparte una dirección con el negocio de equipos petroleros de su padre en Houston. El apartamento estaba a la venta por $3.1 millones cuatro días después de que se anunciara la declaración de culpabilidad de Rincón. (Un abogado de Rincón dijo que no es dueño de la propiedad).
Bernardo Nussbaum Ruf
Bernardo Nussbaum Ruf is an Ecuadorean media mogul. His company was the target of an anti-monopoly inquiry for its alleged control over many of the country’s radio frequencies. Nussbaum denied the allegations and no charges were brought.
A diferencia de los bancos, los urbanizadores y corredores de propiedades tienen pocas exigencias de investigar a sus clientes. Los delincuentes saben que pueden colocar su efectivo en propiedades en Estados Unidos sin mucho problema, lo que genera corrupción y otras ilegalidades a nivel mundial, según antiguos funcionarios de cumplimiento de la ley.
Los que “tratan de ocultar inversiones usan los bienes raíces”, dijo Michael Levine, asesor judicial quien persiguió a lavadores de dinero como supervisor de la DEA. “Muchos de los proyectos de lujo [desde Miami hasta Palm Beach] ha sido dinero de la droga”.
Y los gobiernos estatales deseosos de cobrar las cuotas por concepto de incorporación son parte del problema.
Crear una empresa pantalla en Delaware y un puñado de otros estados no exige presentar una identificación y “es más fácil que obtener una tarjeta en la biblioteca, una membresía en un gimnasio o una tarjeta de crédito”, dijo Shima Baughman, profesor de Derecho de la Universidad de Utah que estudia las reglas corporativas.
El Herald no pudo descubrir los nombres de los propietarios de casi 80 empresas pantalla que tienen apartamentos en Trump Towers, aproximadamente 10 por ciento del total.
Una ciudad como Trump
Sunny Isles Beach es una ciudad como Trump: grande, atrevida y cara.
El año pasado, 29 por ciento de las ventas de condominios en Sunny Isles Beach fueron en edificios de la marca Trump, según Peter Zalewski, de la página de bienes raíces Cranespotters.com.
“La marca Sunny Isles, la vibra, el estilo de vida, todo viene de Trump”, dijo Zalewski.
Luiz Carlos Attie
Luiz Carlos Attie is the mayor of Cristalina in Brazil. Investigators examined his role in a scandal over missing city pension money that focused on his cousin, a manager of the pension fund. Attie was not charged. Court records show three open criminal investigations against Attie in Brazil, although details are scant and it’s not clear if they are connected to his cousin. One involves “damage of public patrimony,” a term for harming the public good. Another involves criminal complaints of slander. Investigators have not revealed the nature of their inquiry in a third case. His office did not return calls from the Herald.
La mezcla de propietarios de apartamentos en Trump Towers es un reflejo del estatus del sur de la Florida como imán para el capital extranjero.
Los latinoamericanos son propietarios del 41 por ciento de las unidades, en su mayoría de Brasil, Argentina, México y Venezuela. Casi 20 por ciento es de estadounidenses, mientras que los rusos (7 por ciento) y canadienses(5 por ciento) también están bien representados.
El Herald usó registros públicos, reportes noticiosos y medios sociales para determinar el país de los compradores, pero no pudo identificar la nacionalidad de 22 por ciento de ellos.
No está claro exactamente cuánto dinero ha ganado Trump con las ventas en Sunny Isles Beach Towers. El candidato republicano se ha negado a publicar sus declaraciones de impuestos, diciendo que en este momento está en una auditoría normal. Los formularios de información financiera presentados como parte de su postulación presidencial muestran que sigue beneficiándose de su acuerdo con Michael Dezer.
(El mayor constructor en Miami, Jorge Pérez, también era socio hasta que la crisis financiera lo obligó a retirarse del proyecto).
En el 2014 y el 2015, Trump declaró haber recibido entre $100,000 y $1 millón anual por concepto de derechos de manos de Dezer. Ese dinero sale de un hotel en Trump Grande –tres rascacielos ubicados más al norte del paseo frente al mar–, no los apartamentos. Trump se benefició de las ventas originales de los condominios, no las transacciones de reventa. Nueve de las 13 transacciones destacadas por el Herald eran ventas originales.
Marcos Pereira Lombardi
Marcos Pereira Lombardi es dueño de medios en Brasil, donde ha sido investigado por supuestamente conseguir un trato preferencial en tierras del gobierno y fijación de precios de la gasolina. Pereira dice que las investigaciones no tenían mérito alguno.
Gil Dezer dirige ahora la compañía de su padre, Michael. El Dezer más joven, quien respalda a Trump como candidato a la presidencia, dijo que republicano y su equipo dieron su opinión sobre el diseño del recibidor y las unidades, y pidieron techos más altos y puertas más grandes.
Pero dijo que la Organización Trump nunca se reunió con los compradores antes del cierre de la venta, y agregó que su compañía no podía investigar el historial de los compradores.
“No hay mucho que podamos hacer sobre la verificación de antecedentes de nuestros compradores”, escribió Dezer, quien declinó una entrevista telefónica, en un correo electrónico. “Todos los depósitos llegan en transferencias bancarias y no podemos discriminar a nadie a la hora de aceptar a alguien en el edificio. Imagínese los problemas y demandas si empezamos a decirle a la gente que no pueden comprar”.
Dezer dijo que los compradores extranjeros con frecuencia usan compañías pantalla para proteger su privacidad, porque temen que los secuestren o extorsionen en sus países.
“Miami es literalmente el único refugio donde sudamericanos acaudalados pueden disfrutar de su éxito”, dijo Dezer. “Recuerdo en los días de Trump Towers cerraban la compra del apartamento y de inmediato se iban a comprar un Ferrari”.
Tatiana Coelho de Andrade Xavier
Tatiana Coelho de Andrade Xavier fie investigada en Brasil por supuesto fraude aduanero. En el caso también fue acusado Marcio Silva Xavier, quien anteriormente fue sentenciado como resultado de una pesquisa contra la corrupción en el gobierno, facturación falsa y precios falsos en documentos aduaneros por la importación de muchas cosas, desde vehículos hasta equipos electrónicos. No fue posible contactarla.
Sunny Isles Beach también es un lugar preferido de los rusos, quienes representaron entre el 2 y el 5 por ciento de los compradores internacionales de propiedades en el sur de la Florida desde el 2011, según la Asociación de Corredores Inmobiliarios de Miami Association. Trump Towers tiene más de doble de esa cifra.
La marca Trump fue crucial para mercadear los apartamentos en Rusia, dijo George Baronov, corredor nacido en Rusia quien trabajó como corredor principal en el proyecto.
“La marca fija el estándar del lujo”, dijo Baronov. “Entre los rusos eso es importante. … Se sienten seguros invirtiendo en el nombre”.
Corredores inmobiliarios de Trump Towers asistieron a exhibiciones en Moscú y San Petersburgo. Viajaron a Niza y Cannes, donde se congregan los rusos acaudalados.
“A todos los oligarcas les encanta la Riviera francesa”, dijo Baronov.
Hoy, Sunny Isles Beach es también conocida como la Pequeña Moscú, con restaurantes, tiendas de comestibles y letreros en ruso.
“En la Unión Soviética, Miami Beach era un lugar de sueños”, dijo Ilia Shumanov, subdirector del capítulo ruso del grupo anticorrupción Transparencia Internacional. “Era un paraíso. La gente que tiene dinero, quiere gastarlo en este lugar”.
Mauro Luiz Soares Zamprogno
Mauro Luiz Soares Zamprogno fue arrestado en el 2007 por alegaciones de corrupción y lavado de dinero. Fiscales brasileños dijeron que empleados de la petrolera estatal Petrobras compartieron información con Zamprogno y aliados para poder ganar contratos por un valor total de $32 millones. Zamprogno fue grabado en secreto por la policía federal brasileña mientras hablaba por teléfono con un empleado de Petrobras sobre la división porcentual de sus ganancias ilícitas. No está claro en qué quedó el caso. No fue posible contactarlo.
Transparencia International monitorea el capital que sale de Rusia hacia el sur de la Florida, particularmente en el caso de personas con conexiones políticas.
“Es muy fácil ocultar dinero en Estados Unidos”, dijo Shumanov. “Usted puede ser el dueño de la propiedad aunque no esté a su nombre, sino como accionista de una compañía pantalla, y nadie lo sabe”.
Sobre Trump, Shumanov dijo que los rusos por lo general admiran al neoyorquino, especialmente después que celebró el concurso de belleza Miss Universo en Moscú. (Una versión rusa de The Apprentice, llamada The Candidate, no consiguió triunfar).
Muchos rusos ven a Trump como un “alma gemela”, dijo.
A este reportaje contribuyeron también: Kyra Gurney y Jim Wyss, redactores de el Miami Herald; Antonio María Delgado, redactor de el Nuevo Herald; Kevin Hall y Tim Johnson, redactores de McClatchy en Washington DC; Lena Kampf, redactora del Süddeutsche Zeitung; Novica Mihajlovic, reportera del Business Daily Finance de Eslovenia; Lily Dobrovolskaya, reportera de Vedomosti, y Julio Roa, de Enlapolitika.com.
Federico Bonomi
Federico Bonomi es uno de los propietarios de la popular marca argentina de modas Kosiuko. En el 2006 y nuevamente en el 2014, fiscales argentinos convocaron a declarar a ejecutivos de Kosiuko y de otras compañías de ropa sobre alegaciones de sus productos se fabricaban en condiciones infrahumanas. Su compañía, que declinó discutir el asunto con el Herald, no ha sido acusada, aunque varios propietarios de fábricas fueron llevados a juicio.
Bernardo Nussbaum Ruf
Bernardo Nussbaum Ruf es un magnate ecuatoriano de los medios de comunicación. Su compañía fue blanco de una investigación antimonopolio por su supuesto control de muchas de las frecuencias de radio del país. Nussbaum negó las alegaciones y no se presentaron cargos.
Luiz Carlos Attie
Luiz Carlos Attie es el alcalde de Cristalina, en Brasil. Los investigadores estudiaron su participación en un escándalo sobre dinero perdido del fondo de pensiones municipal que se centró en su primo, uno de los gerentes del fondo de pensión. Attie no fue acusado. Documentos del tribunal muestran tres investigaciones penales abiertas en su contra en Brasil, aunque no se conocen muchos detalles y no está claro si están relacionadas con su primo. Una de las investigaciones es sobre “daños al patrimonio público”. Otro es sobre denuncias penales de difamación. Los investigadores no han revelado la naturaleza del caso en la tercera investigación. La oficina de Attie no devolvió llamadas del Herald.
Marcos Pereira Lombardi
Marcos Pereira Lombardi es dueño de medios en Brasil, donde ha sido investigado por supuestamente conseguir un trato preferencial en tierras del gobierno y fijación de precios de la gasolina. Pereira dice que las investigaciones no tenían mérito alguno.
Tatiana Coelho de Andrade Xavier
Tatiana Coelho de Andrade Xavier fie investigada en Brasil por supuesto fraude aduanero. En el caso también fue acusado Marcio Silva Xavier, quien anteriormente fue sentenciado como resultado de una pesquisa contra la corrupción en el gobierno, facturación falsa y precios falsos en documentos aduaneros por la importación de muchas cosas, desde vehículos hasta equipos electrónicos. No fue posible contactarla.
Mauro Luiz Soares Zamprogno
Mauro Luiz Soares Zamprogno fue arrestado en el 2007 por alegaciones de corrupción y lavado de dinero. Fiscales brasileños dijeron que empleados de la petrolera estatal Petrobras compartieron información con Zamprogno y aliados para poder ganar contratos por un valor total de $32 millones. Zamprogno fue grabado en secreto por la policía federal brasileña mientras hablaba por teléfono con un empleado de Petrobras sobre la división porcentual de sus ganancias ilícitas. No está claro en qué quedó el caso. No fue posible contactarlo.
Esta historia fue publicada originalmente el 15 de octubre de 2016, 4:19 p. m. with the headline "Antes de denigrar a los inmigrantes, Trump les vendió condos de lujo."