Sur de la Florida

El espía cubano en Watergate, ¿era topo de la inteligencia cubana en la CIA?

Eugenio Rolando Martínez (foto superior), agente de la CIA cuando allanaron la sede del Partido Demócrata en Watergate, y los hermanos Antonio (izq.) y Patricio de la Guardia (foto inferior) durante el juicio por narcotráfico en Cuba,en 1989.
Eugenio Rolando Martínez (foto superior), agente de la CIA cuando allanaron la sede del Partido Demócrata en Watergate, y los hermanos Antonio (izq.) y Patricio de la Guardia (foto inferior) durante el juicio por narcotráfico en Cuba,en 1989. Miami

Eugenio Rolando Martínez, el cubanoamericano de Miami que fue topo de la CIA entre los ladrones de Watergate, ¿fue también topo de la inteligencia cubana dentro de la CIA?

Cuando el Miami Herald y el Nuevo Herald publicaron el mes pasado un artículo sobre un documento desclasificado recientemente que confirmaba que Martínez era un agente de la CIA cuando irrumpió en la oficina central del Partido Demócrata en el complejo Watergate de Washington D.C., muchos cubanoamericanos recordaron que había tenido otro rol con relación a Cuba. Mencionaron entonces que el afamado escritor exiliado Norberto Fuentes publicó un libro en 1999 diciendo que altos dirigentes cubanos consideraban a Martínez como agente de ellos dentro de la CIA.

El libro, Dulces guerreros cubanos (Seix Barral), también describía un viaje clandestino que Martínez realizó a Cuba luego de salir de prisión tras cumplir la condena por Watergate para reunirse con altos dirigentes del régimen cubano.

Aunque Martínez inicialmente negó lo que decía el libro, el año pasado finalmente confirmó públicamente por primera vez que la mayoría de los detalles eran correctos –excepto la apreciación de que él era agente cubano.

Tenían la seguridad que estaría muy molesto con los americanos, y ese era el punto que utilizaron para tratar de captarme

Eugenio Rolando Martínez

Martínez compareció en un programa de televisión del presentador cubanoamericano Juan Manuel Cao (El espejo, América Tevé), y confirmó que sí fue a Cuba y se reunió con dirigentes cubanos, pero no porque fuera agente cubano, sino porque el viaje había sido autorizado por la CIA misma para recabar información sobre la isla.

Por otra parte, agregó Martínez, el entonces presidente Ronald Reagan le otorgó el perdón por el caso Watergate a consecuencia del riesgoso viaje a Cuba.

Nativo de la provincia occidental de Artemisa, Martínez fue activista anticastrista y perteneció a la Brigada de Asalto 2506 que fracasó en la invasión de Bahía de Cochinos en 1961. Martínez, conocido por amigos como “Musculito”, tiene 95 años de edad.

En 1972, fue parte del grupo de cinco ladrones, conocidos como los “plomeros”, arrestados por la policía mientras trataban de colocar una escucha telefónica dentro de la oficina del Partido Demócrata en el Watergate. El caso provocó el escándalo que eventualmente obligó al entonces presidente Richard Nixon a dimitir.

En ese entonces, Martínez también estaba en la nómina de la CIA, con un sueldo de $100 al mes, como informante dentro de la comunidad cubana de exiliados en Miami. La nueva información confirmando que Martínez era agente de la CIA estaba contenida en el documento de la CIA desclasificado que obtuvo el grupo Judicial Watch en Washington que se dedica a destapar escándalos gubernamentales.

El viaje a Cuba

Martínez cumplió 15 meses de prisión, y fue perdonado luego por el presidente Ronald Reagan.

Fue poco después de salir de prisión, que Martínez fue a Cuba secretamente para verse con dirigentes del régimen que otrora combatió.

La primera mención pública del viaje estaba plasmada en la pagina 46 de Dulces guerreros cubanos en el que Fuentes hace una crónica de su amistad con Arnaldo Ochoa y los hermanos gemelos, Antonio y Patricio de la Guardia, así como José Abrantes. Ochoa, un general que estuvo a cargo de fuerzas cubanas en Angola y Nicaragua, fue ejecutado en Cuba en 1989 acusado de tráfico de drogas. Implicados en el mismo caso quedaron también los hermanos De la Guardia. Antonio, un coronel del Ministerio del Interior (MININT), fue ejecutado también en 1989, mientras que Patricio –un general del MININT– recibió una condena de 30 años de prisión, pero fue liberado en 1997 y permanece en Cuba.

Abrantes, un ex Ministro del Interior, fue condenado a 20 años de prisión por peculado y negligencia, pero murió en prisión de un ataque al corazón en 1991.

Fuentes, el autor, eventualmente huyó a Estados Unidos.

El viaje de Martínez a Cuba surge en el libro durante una conversación entre Fuentes y Antonio de la Guardia.

El fragmento dice:

“Musculito –aseguraba Tony– era en verdad un agente cubano, y Tony me lo había confesado con gran misterio, y Musculito había estado preguntando por Tony en Miami, porque Tony había sido el artífice de un traslado clandestino de Musculito a La Habana desde Jamaica después que este cumpliera la condena por Watergate, puesto que Fidel lo quería ver. La operación había sido una de las más audaces y Abrantes había recibido a Musculito y lo había llevado ante la presencia del Comandante.

“—Esas son mentiras tuyas, Tony

“—Bueno. Tú sabes. No hay peor ciego que el que no quiere ver.

“—¿Un hombre nuestro en Watergate?”

“—En Watergate. En la CIA. Y en la Casa Blanca”.

En la misma conversación, Tony le revela a Fuentes que él fue quien recogió a Martínez en una playa de Jamaica en una balsa y de ahí lo llevó al yate el Pájaro Azul, de Fidel Castro, a bordo del cual viajó a Cuba.

Martínez negó lo que contó Fuentes

Días antes que Fuentes hablara sobre su libro durante la Feria Internacional del Libro de Miami en noviembre de 1999, Martínez dio una conferencia de prensa en el restaurante La Habana Vieja en Coral Way donde dio a entender que lo que decía el libro era mentira, aunque dijo que no lo había leído.

“No necesito leerlo”, dijo. “Nada en él es verdad”.

Cuando los periodistas lo presionaron sobre si también negaba haber ido a Cuba a bordo del yate de Fidel Castro, Martínez entonces se negó a comentar sobre esos detalles diciendo que todo eso era información clasificada.

Fue el 27 de abril del 2015, que por primera vez Martínez confirmó la mayoría de los detalles en el libro de Fuentes –excepto la conclusión de que era agente cubano. Martínez lo confirmó en una entrevista con Camilo Loret de Mola, que la plasmó un artículo para el sitio digital Diario de Cuba, con una copia que apareció también en el sitio Baracutey Cubano.

Luego, Martínez y Loret de Mola comparecieron en el programa El espejo del presentador Juan Manuel Cao en América Tevé.

“Todo eso es verdad”, Martínez le dijo a Cao, refiriéndose a cómo Fuentes describió su viaje a Cuba.

Lo que no fue correcto, agregó, fue que era agente cubano.

Dijo que los cubanos lo contactaron porque pensaban que luego de cumplir su condena por Watergate, iba a estar molesto con Estados Unidos y estaría dispuesto a cambiar de casaca.

“Ellos tenían la seguridad que porque había sido condenado a 40 años de cárcel tenía que estar muy molesto con los americanos, y ese era el punto que utilizaron para captarme a mí”, explicó.

Martínez apuntó que en todo momento, él siguió leal a la CIA, y que fue a Cuba luego que el gobierno estadounidense le advirtió que el régimen de la isla estaba interesado en convertirlo en agente cubano.

“Estate alerta”, dijo Martínez que le informaron sus contactos de la CIA y el FBI sobre el hecho de que la inteligencia cubana lo estaba buscando.

“Ellos me avisaron que me iban a captar, y yo fui de voluntario a Cuba”, señaló.

Al regresar de la isla, dijo, suministró toda la información que obtuvo a la CIA.

Cuando Cao le preguntó qué había “ganado” con el viaje, Martínez contestó: “Eso hay que preguntárselo si la información que yo les di les dio provecho a la CIA. Parece que sí porque después me dieron un perdón presidencial por esa operación”.

Martínez dijo que para llegar a Cuba primero fue a México. Después viajó a Jamaica. Allí lo recogió Antonio de la Guardia .

Aunque dijo que viajó en el yate de Fidel Castro, en última instancia no se reunió con el líder cubano. El dirigente cubano más alto que vio fue a Abrantes, dijo Martínez.

En la entrevista con Cao, Martínez no dio detalles de sus conversaciones en Cuba o qué información le suministró a la CIA.

Martínez rehusó ser entrevistado por el Nuevo Herald.

La CIA no respondió a un mensaje electrónico y una llamada a su sección de prensa.

Irene García, de Judicial Watch, grupo que obtuvo el reporte que confirmó que Martinez era agente de la CIA, dijo que su organización no tenía más información.

Siga a Alfonso Chardy en Twitter: @AlfonsoChardy

Esta historia fue publicada originalmente el 17 de octubre de 2016, 4:22 p. m. with the headline "El espía cubano en Watergate, ¿era topo de la inteligencia cubana en la CIA? ."

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