Sur de la Florida

Demandas y chismes, la dura lucha por una diminuta ciudad en Florida

Roberto Martell
Roberto Martell Archivo

Medley, una diminuta ciudad industrial situada del lado oeste del Aeropuerto Internacional de Miami, posiblemente tiene más almacenes que habitantes, y sus residentes, que son apenas un puñado, están entre los más pobres del sur de la Florida. Pero eso no ha impedido a los candidatos a la alcaldía jugar al duro a medida que se acercan las elecciones del 8 de enero.

El alcalde titular, Roberto Martell, dijo que su único retador, Lily Stefano, de 52 años, gerente de una agencia caritativa, es una advenediza que no ha vivido en la ciudad el tiempo suficiente como para postularse a un cargo público. El presentó una demanda para expulsarla de la campaña.

Stefano dijo que lo que pasa es que el alcalde, de 55 años, está molesto con ella porque ella se negó a dejar que él usara el programa de abarrotes gratis para los residentes de Medley de la fundación de ella como herramienta política para promover su reelección; tan molesto que canceló la participación de la ciudad, poniendo en peligro los cientos de bolsas de alimentos gratuitos que la fundación reparte todas las semanas.

¿Desavenencias políticas entre los dos? No muchas, a menos que se tenga en cuenta el plan del alcalde para traer rascacielos — según se expresa él mismo — a Medley. Él consiguió que el concejo de la Ciudad eliminara todas las restricciones de altura y pronostica una oleada de construcciones de muchos pisos que traerán legiones de grandes oficinas corporativas. Stefano se muestra escéptica: “¿No me digas? ¿Justo al lado de un aeropuerto?”

“Hasta cierto punto, el factor decisivo va a ser el de las personalidades”, dijo Stefano. “Imagino que muchos van a votar en base a qué personalidad prefieren, la mía o la del alcalde”.

Medley ha sido por mucho tiempo un enclave inusual del condado Miami-Dade. Por el día, su población aumenta a casi 60,000, la fuerza de trabajo en los almacenes de envíos de carga que le dan una enorme base fiscal comercial.

Pero, a la noche, se reduce a unos 1,100 residentes, de los cuales casi todos viven en los tres parques de casas móviles del pueblo. Muchos son jubilados que viven de pequeñas pensiones — un tercio de la población pasa de los 60 años — y los ingresos familiares promedio son más bajos en un tercio que los del resto del condado.

Pero el sueldo anual de $180,000 del puesto de alcalde hace que valga la pena pelear por él, aun si las armas elegidas para ese combate son inusuales.

“Aquí no se hacen las campañas políticas igual que en el resto de Miami-Dade”, dijo Martell. “No hay anuncios de televisión, no hay grandes gastos de difusión, no hay encuestas. Se pone un anuncio en el periódico, si acaso, y luego se va de puerta en puerta. Se camina toda la ciudad”.

Esa naturaleza tan de uno en uno de la política al por menor de Medley la hace asimismo intensamente personal, alimentada por chismes y rumores. “Mi mamá le dice Peyton Place”, dijo Stefano, refiriéndose a la escandalosa telenovela de los años 60 y el libro del cual germinó. “A ella le encanta”.

El alcalde Martell admite que fueron chismes — aunque él insiste que fueron chismes reales — los que condujeron a su demanda alegando que Stefano no se había mudado a Medley a tiempo para calificar legalmente como candidata. “En cualquier otra ciudad, ella se hubiera salido con la suya”, dijo él. “En una ciudad más grande — en Miami, en Hialeah — nadie se hubiera enterado de cuándo llegó ella aquí. Pero, en Medley, todo el mundo conoce a todo el mundo”.

El expediente de los tribunales de circuito de su demanda, presentada el mes pasado, está repleto de detalles dignos de Peyton Place. ¿Estuvo realmente vacía la casa móvil en que Stefano alegó haber vivido durante meses excepto por un enorme montón de basura, como dijo Martell? ¿Fueron de verdad los agentes del alcalde a atisbar por la ventana del cuarto para averiguarlo, como dijo Stefano? Los vecinos que firmaron una declaración de apoyo a la demanda alegando que nunca habían visto a Martell en la casa móvil, ¿eran realmente espías que vivían a cuadras de distancia, como afirma ella?

Enterrados casi por completo en ese tiquitiqui salaz están los verdaderos problemas legales. De acuerdo con Martell, los estatutos de la Ciudad exigen que un candidato político haya vivido en Medley durante un año antes de registrarse para hacer campaña para un cargo público. Lo cual, en el caso de la campaña por la alcaldía en el 2016, hubiera sido el 12 de julio del 2015. El dijo que ella no había llegado allí hasta el 1 de octubre, y luego trató de falsificar cuatro meses anteriores de residencia en el lugar.

Stefano — directora ejecutiva de la Fundación Santana Moss — y su abogado alegan que los estatutos exigen la residencia de sólo un año antes de las elecciones como tales — o sea, el 8 de noviembre del 2015 — pero que, como quiera, ella ya estaba viviendo en Medley en junio del 2015, tiempo más que suficiente sea lo que sea que decida un juez como límite legal.

La demanda de Martell, presentada el mes pasado luego de que primero la Comisión de Ética de Miami-Dade y luego la fiscalía estatal se negaran a aceptar sus quejas, pidió al tribunal que mantuviera el nombre de ella fuera de la boleta. Cuando resultó que las boletas ya habían sido impresas, él pidió una orden judicial de que no se contaran los votos a favor de ella. Después de una audiencia celebrada dos semanas atrás, se espera que se dé a conocer el fallo en cualquier momento.

Está por verse, no obstante, si el fallo acabará con la trifulca entre Martell y Stefano. Al decir de todos, ellos empezaron a tener choques en diciembre del 2014, poco después de que ella abriera una oficina en Medley de la fundación caritativa creada por el ex astro del football de la Universidad de Miami y la NFL, Santana Moss.

Los servicios de bienestar social son algo muy importante en Medley, donde hay un alto nivel de pobreza. Usando fondos fiscales y donaciones, el gobierno de la Ciudad provee de todo, desde almuerzos gratuitos mensuales a todos los residentes a excursiones ocasionales en bus a lugares como Cayo Hueso para los residentes ancianos. Usando un contrato con la Ciudad, la fundación administrada por Stefano empezó a repartir semanalmente bolsas de alimentos, suministradas en su mayor parte por el Departamento de Agricultura federal.

Stefano dijo que el alcalde trató de sacar ventajas políticas de las donaciones. “Yo le dije que podía ayudar como voluntario con la comida”, recuerda. “Pero le advertí que no podía decir cuando la entregara: ‘Yo, el alcalde Martell, les traje esta comida’. No se puede mezclar la política con la distribución de alimentos”.

Martell recuerda las cosas exactamente al revés: que estuvo claro desde un principio que Stefano abrió esa oficina para poderse postular por la alcaldía. “Ella siempre estaba dándose publicidad, desde el primer día”, dijo. “Los residentes vinieron a verme para quejarse de eso”. Algunos de los partidarios del alcalde conservan bolsas de barras de chocolate que vinieron en las bolsas de distribución de alimentos, las cuales tienen impreso en letras grandes el nombre y el teléfono celular de Stefano.

La disputa fue escalando sostenidamente, y cuando llegó el momento de renovar el contrato de la fundación para distribuir los alimentos el año pasado, Martell lo canceló.

“El estuvo dispuesto a arrebatar toda esa comida a los residentes de Medley, simplemente porque no le permitimos usarlo para fines políticos”, dijo Stefano, quien se las arregló para mantener vivo el programa de distribución de alimentos sin la ayuda de la Ciudad. “Y ahora él está tratando de sacarme de la boleta porque le tiene miedo a la competencia”.

“Yo cancelé el contrato porque ellos no hicieron lo que dijeron que iban a hacer”, dijo por su parte el alcalde. “La razón de ese programa era la ambición de ella, no la comida. Y presenté la demanda porque estoy aquí para hacer cumplir la ley. Es triste que yo haya tenido que hacer eso, pero la ley es muy clara”.

Esta historia fue publicada originalmente el 29 de octubre de 2016, 4:43 p. m. with the headline "Demandas y chismes, la dura lucha por una diminuta ciudad en Florida."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA