Un retiro vocacional para aspirantes a seminaristas
A los seis años, Víctor García era monaguillo en su natal Colombia. En los Días de los Niños, escogía disfrazarse de sacerdote u obispo. Y en reuniones familiares, congregaba a los presentes en la sala para recitar pasajes de la Biblia.
Radicado junto a sus padres y hermano en Pembroke Pines, en la adolescencia se unió al grupo juvenil de la Parroquia St. Boniface. “Un día me propusieron ser laico comprometido y comencé a sentir que Dios quería que sirviera a Él y a las personas en forma de sacerdote”, confiesa García a su precoz edad de 17. “Claro que siempre hay mucha inseguridad en lo que uno quiere hacer, sobre todo por lo que piensan tus amigos”.
Con miras a hallar respuestas en esta fase inicial en la cual irá esclareciendo su discernimiento vocacional, García participó, junto a 70 jóvenes provenientes de las siete diócesis de la Florida, en un retiro espiritual en el Seminario St. John Vianney, en Westchester, el único seminario menor diocesano del estado. Allí conoció y valoró, durante el pasado fin de semana, el proceso de crecimiento humano, cristiano y académico, de los actuales seminaristas que emprenden el camino hacia el sacerdocio.
“La gente cree que viven como momias alejados de la civilización, pero no es así”, asevera García, estudiante de 12º grado en la Secundaria McArthur de Hollywood. “Ellos viven en una hermandad. Se respira la paz. Más que todo, conforman una familia”.
El retiro vocacional está diseñado para hombres cuyas edades oscilan entre 18 y 35, y anhelan o están discerniendo el sacerdocio diocesano. Consiste en dos días de oración y reflexión personal; un tiempo de comunión y fraternidad con los discípulos del recinto formativo; una oportunidad de analizar preguntas sobre el futuro: ¿Qué es lo que busco y qué es lo que el Creador quiere para mí? ¿Cómo es la vida en un seminario? ¿Qué tipo de estudios debo cursar? ¿Tendré que renunciar a todo lo material?
“Algunos de estos jóvenes están terminando sus estudios secundarios y de una forma muy generosa quieren discernir la invitación de Cristo para servirle en el sacerdocio ministerial”, explica el Padre Elvis González, director de Vocaciones de la Arquidiócesis de Miami. “Hay otros que ya tienen un título universitario y un trabajo estable, y aun así, continúan en la búsqueda de algo que pueda darles mayor felicidad. Muchos de estos jóvenes se han dado cuenta de que la meta última de la vida no es solamente ser felices, pero, sobre todo, ser santos”.
El clérigo evocó sus propias experiencias: “Cuando estaba finalizando mis estudios de secundaria, un sacerdote me invitó a venir a este retiro; acepté y pude encontrar mayor claridad sobre lo que Cristo quería para mí. Fui ordenado sacerdote hace tres años y ahora me dedico a ‘pescar’ hombres santos y generosos que quieran servir a Cristo”.
Entre ellos, Moisés Pineda, nicaragüense de 34 años, empleado de una compañía liquidadora de sueldos. Durante un largo tiempo, sufrió adicción al alcohol y esa enfermedad lo obligó a internarse en un centro de rehabilitación en 2008. Entonces apostó por una vida sana y productiva. Dos años después, fundó un ministerio para las personas sin hogar en la Parroquia St. Agatha, en el suroeste de Miami-Dade. Recibió, en la adultez, los sacramentos de la Primera Comunión y la Confirmación, ya que de niño únicamente fue bautizado.
Incorporó la plegaria y la meditación a su cotidiano. En la oración contemplativa –relata– escuchó el llamado al servicio sacerdotal. Este fue su tercer retiro vocacional. Ha decidido categóricamente ingresar al seminario, pero antes quiere pagar sus deudas de tarjetas de crédito y préstamo estudiantil.
“He estado sobrio por años”, subraya Pineda con el goce de quien observa el deber cristiano. “Mi objetivo es salvar almas”.
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Esta historia fue publicada originalmente el 24 de noviembre de 2016, 4:54 p. m. with the headline "Un retiro vocacional para aspirantes a seminaristas."