Sur de la Florida

Misa en la Ermita de la Caridad: Muere Fidel y nace la esperanza

Este primer domingo de Adviento marcó el inicio del nuevo año litúrgico para la Iglesia Católica. Y para los creyentes cubanos exiliados, también el comienzo de un nuevo capítulo en su historia de destierro sin Fidel Castro.

Miles de fieles se contentaron en la plegaria tras la noticia del fallecimiento del líder que mancilló a la Iglesia en la isla con el azote del ateísmo y el anticlericalismo. A lo largo del fin de semana, mientras miles de otros celebraban efusivamente en la Calle Ocho, peregrinaron a la Ermita de la Caridad a ofrecer sus dádivas, cuitas y promesas a los pies de la sagrada imagen de María.

Allí, en el hogar de la Patrona de Cuba en la diáspora, oraron con solemnidad, sintiendo un gran alivio; una sanación interior. Estaban agradecidos.

“Este es un momento que cierra una página de la historia de Cuba y se abre la oportunidad de la esperanza”, expresó el Padre Fernando Hería, nuevo rector del santuario mariano. “En ese aspecto, sí, hay personas que están regocijando en la muerte de Fidel, pero la juventud, especialmente, lo que está expresando es su alegría por la oportunidad de momentos de verdadera libertad”.

Lea aquí la homilia completa del arzobispo Thomas Wenski.

Oscar Alfara, de 25 años, recién emigró de Cuba hace un mes. El domingo visitó la Ermita por primera vez y participó en la eucaristía del mediodía. Fue criado católico, pero practica asimismo el budismo.

“Veo la muerte de Fidel como una señal para todos los cubanos. La vida nos está mostrando un camino a seguir”, presagió el joven, quien abandonó la isla porque sentía “mucha vibra negativa”. Durante la misa –dijo – “le pedí a la Virgen en nombre de todos los cubanos por un renacer de la paz armoniosa. Ya es hora de que Cuba tenga un cambio”.

María Elena Fernández, devota católica de 66 años, fue en busca de un mensaje de amor. “No celebraría la muerte de nadie, pero este es un día especial para el pueblo cubano porque significa una esperanza”, aseveró.

Símbolo de la fe católica para miamenses de todas las nacionalidades hispanoamericanas, la Ermita es un polo de atracción en especial durante hitos históricos que han definido la descollante presencia cubana en la Florida. El arzobispo de Miami, Thomas Wenski, presidió la misa nocturna del sábado y evocó, durante su homilía, la época cuando el “oscurantismo marxista hería y diezmaba a la Iglesia”, así como a los perseguidos que “morían fusilados gritando ‘Viva Cristo Rey’ ”.

“A cada ser humano, a cada uno de nosotros, le toca morir; todos seremos juzgados un día. Ahora le toca a él [Fidel], el juicio de Dios que es misericordioso pero no deja de ser justo”, predicó el arzobispo. “La muerte de Fidel provoca muchas emociones dentro y fuera de la isla. Sin embargo, más allá de todas las posibles emociones, la desaparición de esta figura debe llevarnos a invocar a la Patrona de Cuba”.

Entretanto, en la Iglesia San Lázaro de Hialeah, los feligreses fueron alentados a no alegrarse por la muerte de alguien, incluso la del dictador cubano.

“En estos momentos, el libro de la vida de Fidel Castro está siendo leído por Dios, y Dios está dictando sentencia”, pregonó Monseñor Wilfredo “Willie” Peña, clérigo cubano residente en Puerto Rico. Cuando la congregación se puso de pie para elevar la Oración de los fieles, el sacerdote visitante incluyó a Castro en la plegaria por el eterno descanso de los difuntos. Luego pidió por el bienestar de “todas las personas que han sido víctimas de ese hombre, de modo que ellas puedan perdonar”.

Lecturas bíblicas del primer domingo de Adviento, en San Lázaro, la Ermita y el resto de las iglesias católicas, correspondientes al libro de Isaías y la carta del apóstol San Pablo a los Romanos, son anuncios proféticos de esperanza que muchos creyentes cubanos exiliados acogieron el domingo con inmenso gozo. Son también un llamado a permanecer vigilantes, en la espera del Señor.

Ondina Menocal, coordinadora de los movimientos apostólicos hispanos de Miami, recordó, mientras escuchaba el versículo “De las espadas forjarán arados; de las lanzas, podaderas” (Is 2, 4), las promesas con las que Castro engañó a los cubanos en 1959, como aquella frase lapidaria de “convertir los cuarteles en escuelas” en la que se valió del lenguaje bíblico, sin referirse al texto.

“Hemos crecido como seres humanos y esta muerte ha traído sanación, porque se siente que el símbolo murió”, reflexionó Menocal. “Pero la esperanza cristiana de lo que estamos buscando depende ahora de nosotros”.

 

La reportera del Miami Herald Kyra Gurney colaboró con esta información.

Siga a Daniel Shoer Roth en Twitter: @danielshoerroth

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de noviembre de 2016, 8:47 p. m. with the headline "Misa en la Ermita de la Caridad: Muere Fidel y nace la esperanza."

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