Sur de la Florida

Miles en Miami reciben las canastas de alimentos para la Navidad

Pedro Telles lleva 30 años viviendo en Miami desde que dejó su natal Cuba. Por muchos de esos años, tantos que ya ha perdido la cuenta, puede hacer una cena de Navidad gracias a las canastas de alimentos que desde hace más de tres décadas reparte la Cámara de Comercio Latina (CAMACOL).

“Es de gran ayuda para nosotros los pobres en las navidades. Yo llevo años recibiéndolas”, dijo Telles, de 55 años de edad y quien vive en La Pequeña Habana con su esposa. “Las jabas traen de todo un poco y a nosotros los cubanos nos gusta hacer carne de puerco asada, arroz moro, una ensaladita. Traen todo eso”.

Como Telles, miles de personas acudieron el miércoles a la sede de CAMACOL, en La Pequeña Habana, a la tradicional repartición de canastas, popularmente llamadas “jabitas de comida”, aunque son varios contenedores que incluyen desde carne, arroz y condimentos, hasta productos de limpieza.

“Esto tiene un gran significado para la comunidad, porque es la única manera en la que muchas personas pueden contar con una cena para las fiestas. Tratamos de ayudar como mejor podemos”, dijo la mañana del miércoles Mercy Saladrigas, directora ejecutiva de la Cámara de Comercio, poco después de que empezara la distribución, a las 7:00 a.m. “La mayoría de los productos son donaciones de empresas locales, como Publix, Sedano’s y Sam’s Club”.

El valor de las jabas se estima en unos $300 y son tan codiciadas que en los últimos años miles de personas han acampado por hasta dos días en la acera de la cuadra del edificio de CAMACOL, hacia el final de noviembre, para recibir uno de los 3,000 cupones que luego canjean por los alimentos en diciembre.

Telles, por ejemplo, dijo que pasó una noche esperando por el cupón y de nuevo llegó el martes a las 2 de la tarde a hacer fila, para ser uno de los primero en recibir la canasta.

“Tengo que ir a cuidar a mi esposa que esta enferma y si llegaba hoy me iba a pasar aquí todo el día”, dijo Telles, quien habla con la experiencias de años participando en la repartición.

Hacia las 9 de la mañana la línea de personas que esperaba, algunas con sombrillas para protegerse del sol, le daba la vuelta a la cuadra de la sede de CAMACOL, y se extendía por Flagler hasta la calle 13 del suroeste. Pasadas las 11 de la mañana cientos de personas aún continuaban esperando.

El día de la repartición, que usualmente se lleva a cabo hacia mediados de diciembre, se ha convertido en una especie de feria, con música en vivo y puestos de información pública. Varios políticos acuden a repartir canastas y dar entrevistas a los medios, incluyendo en esta ocasión al gobernador de Florida Rick Scott. También estuvieron presentes el alcalde de Miami-Dade Carlos Giménez y los comisionados de Miami Willy Gort, Frank Carollo y Francis Suárez.

“Para mí el mejor regalo es ayudar a otros. Espero que estas canastas sean una bendición para todas las familias que las necesitan”, dijo Scott en español. El gobernador, quien andaba acompañado de su esposa Ann, comentó que ha notado que el evento de repartición de CAMACOL es “cada vez más grande”.

Más allá de la generosidad de las compañías que hacen donaciones, las largas filas son también una muestra de la pobreza en el Condado Miami-Dade, en el que la vivienda es cada vez más cara, mientras que la clase media se reduce según varios reportes.

En el condado viven 2.6 millones de personas y el 20 por ciento de estos viven bajo el nivel de pobreza establecido por el gobierno federal. Eso quiere decir que una familia promedio en Miami-Dade, de unos cuatro miembros por hogar, gana unos $24,000 al año. El ingreso promedio por hogar en el condado es de $43,000 y está por debajo del promedio estatal, que es $45,000 y del nacional que es casi $52,000, de acuerdo con las cifras más recientes del Censo de Estados Unidos.

El gobierno estatal ha destacado una recuperación económica y que el índice de desempleo en Florida es de 4.7 por ciento, pero varias encuestan y analisis han mostrado que la falta de dinero y de empleos es la principal preocupación de los residentes.

Por eso algunos de los beneficiados con las jabas de CAMACOL, como la nicaragüense Yerba Acebedo, no celebran una cena de Navidad con los alimentos, sino que estiran la canasta para comer por hasta mes y medio.

“Yo soy sola y estoy en silla de ruedas, no me pongo a cocinar. Eso me alcanza para las comidas de todos los días hasta el año que viene”, dijo Acebedo.

Siga a Brenda Medina en Twitter: @BrendaMedinar

Esta historia fue publicada originalmente el 14 de diciembre de 2016, 8:11 p. m. with the headline "Miles en Miami reciben las canastas de alimentos para la Navidad."

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