Templo Krishna en Miami, una casa de meditación espiritual y cultura védica
Son conocidos por sus lustrosas cabezas rapadas, túnicas azafrán y sandalias de franciscano; por sus alborozados bailes públicos batiendo tambores y timbales al ritmo de mantras devocionales como el ¡Hare Krishna!. Pueblan las calles del mundo distribuyendo literatura mística, perfumada de incienso, con el objetivo proselitista de difundir la conciencia de su dios, Krishna.
Pocos saben, empero, que los devotos de la Sociedad Internacional para la Conciencia Krishna, asociación que este año cumple medio siglo, mantienen un acogedor templo en Miami, abierto a personas de cualquier creencia. En su interior, intentan alcanzar, según dicen, la perfección más elevada al obedecer los principios de esta cultura basada en las escrituras sánscritas recopiladas hace cinco mil años, los Vedas.
El domingo al mediodía se agruparon para consumar un antiguo ritual hindú llamado Arati (o Aarti), celebración dotada de cantos y campanas que consiste en ofrecer la luz de una llama a las deidades, manifestaciones directas de la misericordia de Krishna. Los presentes hicieron el gesto solemne de tomar la luz con sus manos y llevarla a sus cabezas, en señal de purificación y renovación de energía.
Jorge Enrique Arias, colombiano de 19 años, bailaba visiblemente emocionado. “Siempre estoy feliz de recibir lo que se está ofreciendo a los maestros espirituales. Tiene un beneficio, la purificación del corazón y la mentalidad”.
El joven eligió un estilo de vida ascética y emplea su tiempo en el estudio de la literatura védica para el cultivo del conocimiento espiritual. A esta etapa de estudiante célibe se le conoce como “brahmachari”. Con fervor, él y varios compañeros reparten libros de filosofía oriental en centros comerciales de la ciudad.
No se desanima cuando a menudo es ignorado por los transeúntes. “No toda la gente tiene la capacidad para entender, pues este proceso toma muchas vidas –opina Arias–. Uno tiene que estar suficientemente puro para recibir las enseñanzas”.
Estos preceptos descienden mediante el sistema de sucesión discipular que despega con el Señor Krishna y llegó a Occidente por primera vez a través del movimiento Hare Krishna, núcleo monoteísta dentro de la tradición hinduista fundado hace 50 años en Nueva York por Swami Shrila Prauphada.
Entre el grueso ejército de sus primeros discípulos estaba Dharma Dasa, un norteamericano que hoy es guardián de las deidades del templo en Coconut Grove, ubicado en 3220 Virginia St., una casa de culto dedicada a la iluminación espiritual y al conocimiento de sí mismo.
“La gente no está completamente satisfecha en la vida, así que busca algo más allá de la vida material, y si lees nuestros libros, encontrarás una filosofía muy elevada”, afirma el pujari.
El religioso reconoce que décadas atrás existía una percepción errónea en torno al movimiento: el distanciamiento que generaba entre los adeptos, una vez que estos se iniciaban en el rito, y sus familias practicantes de credos occidentales. “No es parte de nuestra misión –aclara–. De hecho, varios de nuestros devotos no están aquí hoy porque fueron a visitar a sus familias para la Navidad”.
Vestida con un sari de colores brillantes, Mahodari Álvarez, guatemalteca de 33 años, ilustra este proceso de crecimiento y dilema. De niña, encontró un libro en la biblioteca de su hogar con las imágenes de Krishna. Sintió un impacto muy especial. A los 18 años, mientras buscaba la felicidad ya que lo material no le daba satisfacción, escuchó a su padre decir con sarcasmo a su hermano: “Mira, si cantas el Hare Krishna vas a ser feliz”.
Empezó un proceso que la llevó a El Salvador y a la práctica de una vida védica. Al principio, sus padres se enfadaron y ella se distanció. Hoy, la quieren y celebran verla feliz. Muchos hispanos como ella, su hijo y esposo, visitan asiduamente el templo en Miami, donde siguen una estricta dieta vegetariana.
“Cuando vienen a este lugar, el solo hecho de venir y oler el incienso, logras sentir la paz y recordar que Dios existe y que debemos practicar una vida espiritual antes de dejar el cuerpo”, concluyó Álvarez, quien busca restablecer su estado de conciencia original.
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Esta historia fue publicada originalmente el 18 de diciembre de 2016, 7:55 p. m. with the headline "Templo Krishna en Miami, una casa de meditación espiritual y cultura védica."