Crónica de una presunta estafa: Si quieres salir, busca otro que ponga el dinero
Gerson Leal se contentó cuando vio el restaurante en frente al Dadeland Mall de Miami, donde había invertido gran parte de sus ahorros y que debía servir de plataforma legal para que su hijo Yovanny pudiese iniciar su vida en Estados Unidos.
Pero cuando entró en el establecimiento, notó que el personal se mostraba extrañado cuando les dijo que él era uno de los dueños, incluso después de haberles mostrado una tarjeta de presentación que le identificaban como “Partner-Director” del restaurante.
Burger Q tenía otro dueño, le dijeron. Y fue en ese momento cuando Leal terminó de convencerse de que era víctima de una estafa.
El empresario venezolano forma parte de un nutrido grupo de inversionistas que dicen haber sido víctimas de un fraude vinculado al desarrollo de una cadena de restaurantes en Estados Unidos.
El proyecto, que debía competir con Hard Rock Café, estaba basado en la imagen de Paul Teutul Sr, la estrella del programa de televisión American Chopper y estaba siendo desarrollado por el empresario venezolano Carlos Urbaneja.
Según los presuntos estafados, algunos de los cuales presentaron una demanda en el condado Broward, Urbaneja sobrevendió participaciones en distintas versiones del mismo proyecto por un monto que alcanzó los $15 millones.
Solo un restaurante fue desarrollado bajo la marca de Orange County Choppers (OCC) en Nueva York. Burger Q terminó siendo desarrollado independientemente por una de las presuntas víctimas, haciendo uso de los escombros de la fracasada inversión, dijeron los inversionistas afectados.
“VAMOS A CONTRADEMANDAR”
Urbaneja y Teutul hasta el momento no han querido conversar con el Nuevo Herald.
En un correo electrónico inicial, el empresario venezolano dijo que la demanda presentada en su contra “no tiene mérito” y que su abogado presentó mociones en la corte para desestimar el caso. “Vamos a presentar significativas contrademandas por los daños provocados a nosotros por los demandantes”, dijo.
Luego, y en respuesta al primer artículo de la presente serie, el abogado de Urbaneja, Mark Goldstein, refutó en una carta algunos de los datos publicados en uno de los gráficos de el Nuevo Herald.
Los presuntos estafados dijeron que la mayoría de ellos tiene el mismo perfil, se trataban de empresarios venezolanos que buscaban la manera de invertir en Estados Unidos para eventualmente migrar al país.
Pero el proyecto siempre se estancaba, y no pasaba mucho tiempo antes de que los inversionistas comenzaban a preocuparse por las demoras para llegar eventualmente a la conclusión de que les habían engañado.
LOS DISTINTOS ROSTROS DE LA MISMA FRANQUICIA
Cuando Gabriel Argüello conoció sobre los detalles del proyecto de restaurantes, fue de boca de Urbaneja y el mismo Teutul en las oficinas de Orange County Choppers en Nueva York. Pero ya cuando Argüello entra en la inversión, Urbaneja se había distanciado de Teutul, y el proyecto ya había cambiado varias veces de nombres, pasando de OCC RoadHouse a OCC Café, y de allí a OCC Fast Food.
Argüello dijo que había invertido inicialmente $400,000 por el 10% en el holding de OCC Fast Food, participación que él alega que Urbaneja le había comentado que en realidad valía un millón de dólares.
Me decían que la única forma de que salga del negocio era que buscara a un inversionista que comprara mis acciones
Eloy Jiménez
uno de los presuntos afectadosPero pocos meses después de realizar la inversión comenzaron los problemas.
“Mi esposa [María Teresa Ortiz] se queda en Estados Unidos, yo me voy a Venezuela. Y estando ella aquí, comienza a descubrir, durante unos cinco o seis meses, que Carlos Urbaneja, del dinero que yo le estaba enviando, hacía pagos que no tenían que ver con la marca”, dijo Argüello en una entrevista.
Ortiz, quien se había quedado en Estados Unidos velando por los intereses de la pareja, se había dado cuenta de las irregularidades después de exigirle a Urbaneja en repetidas ocasiones que le permitiera ver los registros de contabilidad del proyecto, relató Argüello.
Después de revisar los libros, “ella se asusta y me llama a Venezuela y me dice, mira yo necesito que te vengas para acá porque este señor está haciendo pagos de nuestro dinero, a personal de la supuesta oficina […] necesito que te vengas para acá para ver de qué forma podemos recuperar nuestro dinero”, agregó.
Argüello dijo que trató de conversar por las buenas con Urbaneja para que le devolviera su dinero, pero éste se rehusaba, incluso sabiendo que quien le hablaba es un oficial de alto rango de la policía federal de investigaciones en Venezuela.
Luego Argüello comenzó a endurecer el tono.
“Cuando yo comencé a emplazarlo, él comenzó a ponerse nervioso, y yo simplemente le dije, tú me pagas mi dinero por las buenas o por las malas. Él sabía ya quién era yo porque me mandó a averiguar”.
Argüello consiguió al final que Urbaneja le firmara los documentos reconociendo que le debía dinero a él y a Paola Arciniegas, inversionista que había perdido dinero con OCC RoadHouse, y luego que le entregara vehículos de lujo y tres motocicletas como parte del pago.
Urbaneja, sin embargo, se queja de que él fue víctima de una extorsión perpetrada por Argüello.
“Él en realidad no es una víctima, sino el ejecutor de una extorsión contra mi cliente”, escribió Goldstein en representación de Urbaneja, en la carta emitida a el Nuevo Herald.
“El señor Argüello es un oficial de policía del corrupto gobierno de Venezuela y él utilizó su posición e influencia para amenazar la integridad física de miembros de la familia de Urbaneja y socios para extorsionar al señor Urbaneja y quitarle un Lamborghini, dos casas en Venezuela y dos motocicletas personalizadas muy costosas. De manera que cualquier dinero que el señor Argüello perdió, asumiendo para propósitos del argumento de que le pertenecían, ha sido más que saldado [cancelado]”, insistió Goldstein en la misiva.
Argüello niega haber extorsionado a Urbaneja, pero sí admite haber realizado la denuncia por estafa en Venezuela que aún continúa abierta.
Argüello alega además que los activos que le cedieron solo cubren una parte de una deuda total de $525,000.
MÉTETE TÚ PARA SALIRME YO
La mayoría de las presuntas personas afectadas dicen que tuvieron menos suerte que Argüello en sus esfuerzos por recuperar sus inversiones.
El teniente retirado de las Fuerzas Armadas de Venezuela, Eloy Jiménez, pidió a Urbaneja en distintas ocasiones que le devolviera los $70,000 que había invertido, y éste presuntamente se negó en distintas ocasiones, argumentando que esos fondos ya habían sido gastados.
“Me decían que la única forma de que salga del negocio era que buscara a un inversionista que comprara mis acciones”.
La propuesta le parecía inmoral a Jiménez, aún más porque tendría que meter a algún familiar o conocido en el mismo problema en que él se había metido, dijo en una entrevista.
Jiménez contó que al final pudo recuperar $25,000 del total invertido, aunque el abogado de Urbaneja dijo en su carta que el monto cancelado sumaba $35,000.
Gerson Leal también relata una experiencia similar en torno a su inversión de $400,000 en el proyecto de OCC.
El empresario, que vive en San Cristóbal, estado Táchira, dijo que Urbaneja le pidió que consiguiera otros inversionistas para que ocuparan su lugar en la compañía y poder devolverle así su dinero.
En una última conversación, Urbaneja en vez de manifestarse solidario, le exigió que le pagara el saldo de $100,000 que faltaba para el total de su inversión, pero a partir de ese momento no volvió a tomar más sus llamadas.
De la visa que Urbaneja le había ofrecido a Leal para su hijo, Yovanny, no se llegó a avanzar. Su hijo asegura que ni siquiera se reunió con el supuesto abogado que lo iba a ayudar con el proceso.
Siga a Antonio María Delgado y Johanna Álvarez en Twitter: @DelgadoAntonioM y @jalvarez8.
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de diciembre de 2016, 7:00 a. m. with the headline "Crónica de una presunta estafa: Si quieres salir, busca otro que ponga el dinero."