Sur de la Florida

Renuncia el inspector general del Departamento de Prisiones de Florida

Jeffery Beasley
Jeffery Beasley

Jeffery Beasley, acusado de ocultar abusos de derechos humanos en el sistema de prisiones de la Florida e interferir en las investigaciones, renunció a su cargo, conoció el Miami Herald.

Beasley, ex inspector general del Departamento de Prisiones de la Florida, ha aceptado el cargo de jefe de investigaciones de la Policía del Condado Leon, confirmó el miércoles Walt McNeil, jefe de ese cuerpo.

“Como sucede con frecuencia en el gobierno estatal, en ciertos cargos, en altos cargos, ocurren esas cosas”, dijo McNeil. “No lo excuso, pero creo que su historial y experiencia, el nivel de profesionalismo que mostró durante su carrera, dicen mucho”.

McNeil dijo que Beasley comenzará en su nuevo cargo el 3 de enero.

La salida de Beasley ocurre poco más de un año después de abandonar la dirección del Departamento de Prisiones. En octubre del 2015 recibió un nuevo cargo —director de Investigaciones— a pesar de meses de amplias críticas y alegaciones de que él y otros en su despacho no investigaron, y en algunos casos incluso interfirieron investigaciones sobre abuso e incluso la muerte de reos en las prisiones de la Florida.

Anteriormente este mes, el estado pagó $800,000 para poner fin a una demanda presentada por varios de sus empleados, todos inspectores cuya reputación quedó manchada después de que trataran de sacar a la luz acciones indebidas de las autoridades estatales de prisiones. Beasley inició pesquisas internas contra algunos de los inspectores después de que no obedecieran su advertencia de dejar de buscar evidencias en varios casos, entre ellos el de un reo de 27 años a quien agentes de prisiones mataron con gases en el 2010.

En una entrevista con el Miami Herald el año pasado, Beasley, de 42 años, declinó abordar las alegaciones, de que todavía se estaban litigando. Sin embargo, alegó que lo estaban presentando injustamente en la prensa y de que había heredado un departamento mal organizado y falto de personal incapaz de manejar 600,000 quejas al año con sólo 110 inspectores. “Cuando se mira lo que he hecho —sí, se pueden observar todas las cosas negativas— pero me enorgullece decir que en el departamento se han logrado muchas cosas positivas”, dijo. Entre otras, la oficina del Inspector General estaba formalmente acreditada por la Comisión de Acreditación de la Florida, que supervisa las agencias de cumplimiento de la ley en todo el estado.

Michelle Glady, portavoz de Prisiones, dijo que la renuncia de Beasley todavía no era oficial, pero confirmó que “se marcha para aprovechar una nueva oportunidad”.

Agregó que esa decisión fue voluntaria y no tenía nada que ver con la demanda recientemente pagada.

Doug Glisson, ex alto investigador de Prisiones, cuestionó si McNeil había investigado debidamente a Beasley. Como investigador principal de la Policía del Condado Leon, Beasley supervisará la mayoría de los casos penales en ese condado, pero no en Tallahassee, que tiene su propia fuerza policial.

“La persona en ese cargo tiene que estar por encima de cualquier duda y Jeff Beasley mostró una completa falta de ética en el Departamento de Prisiones”, dijo Glisson, uno de tres inspectores que demandaron a la agencia alegando represalias de Beasley.

El Miami Herald trató infructuosamente de contactar a Beasley a través del Departamento de Prisiones.

Como inspector general de Prisiones, la misión de Beasley era “proteger y promover la integridad pública” y eliminar la corrupción.

Los problemas de Beasley comenzaron en el 2013, cuando dos de sus investigadores, los inspectores Aubrey Land y John Ulm, le dijeron que habían identificado un patrón de corrupción en la agencia: agentes de prisiones que mentían y falsificaban informes, otros inspectores que habían saboteado casos y engañado a investigadores de la Policía Estatal de la Florida, así como muertes de reos debidas a abusos o a negligencia médica.

Los investigadores alegaron que Beasley les dijo que se concentraran en los “mangos bajitos” y que dejaran a un lado cualquier caso que pudiera manchar la agencia. Los inspectores se quejaron al inspector general del gobernador Rick Scott, Melinda Miguel, quien comenzó una investigación que a fin de cuentas exoneró a Beasley.

Pero una investigación del Miami Herald en el 2014 reveló que el despacho de Beasley tenía un historial de desestimar casos de abuso y no enjuiciar a agentes de Prisiones acusados de acciones indebidas. En algunos casos, concluyó el Miami Herald, fueron promovidos agentes de Prisiones acusados de abuso o irresponsabilidad con los reos.

Cuando el Miami Herald descubrió más abusos y muertes sospechosas de reos en el 2015, aumentó la presión contra Beasley. La Comisión de Justicia Penal del Senado de la Florida comenzó audiencias en febrero del 2015. Ulm, Glisson y Land declararon bajo juramento que Beasley les había ordenado que no siguieran con la investigación de la muerte de Randall Jordan-Aparo, que falleció a consecuencia de la aplicación de gases irritantes en la Institución Correccional Franklin en el 2010.

Jordan-Aparo, quien sufría de un desorden genético, fue rociado con sustancias químicas repetidas veces por los agentes. Los inspectores identificaron que no había hecho más que exigir que las enfermeras lo trataran por problemas respiratorios relacionados con la enfermedad, que se le habían agravado un día antes de morir. Agentes de prisiones lo colocaron a la fuerza en una celda de confinamiento solitario y lo rociaron incesantemente, mientras el reo les pedía que lo ayudaran, concluyeron los inspectores.

Un día después de que Beasley fue interrogado por la comisión senatorial, Glisson recibió seis quejas de Asuntos Internos. Le retiraron todos los casos que manejaba y fue asignado a trabajar en una oficina con escritorio pero sin computadora.

En junio, un panel independiente falló que Beasley y otros en su despacho habían infringido los derechos de Glisson, habían violado el protocolo del departamento y permitido comportamiento abusivo. Pero el panel no llegó a fallar que esas acciones eran delitos, puesto que no identificaron ninguna “intención abrumadora” por parte de la agencia.

Sin embargo, los tres inspectores presentaron una demanda civil contra Prisiones, que fue saldada por el estado este mes.

Beasley comenzó su carrera en la Florida con la Policía Estatal, supervisando máquinas tragamonedas y aplicaciones de juego en el Condado Broward. Luego se mudó a Tallahassee como agente especial supervisor.

En el 2011 fue contratado por Ken Tucker, entonces secretario de Prisiones, para dirigir la Oficina del Inspector General.

McNeil, quien fue secretario de Prisiones entre el 2008 y el 2010, fue elegido jefe de la Policía del Condado Leon en noviembre. Dijo que trabajó con Beasley en la Policía Estatal de la Florida.

“Lo conozco directamente desde hace años y conozco su reputación como investigador”, dijo McNeil. “Ha hecho muchos trabajos de inteligencia y sé lo bien que ha hecho las cosas”.

Esta historia fue publicada originalmente el 25 de diciembre de 2016, 1:37 p. m. with the headline "Renuncia el inspector general del Departamento de Prisiones de Florida."

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