“Ayúdenme a encontrar a mis hijos”, ruega madre cubana en Miami
Arelis Hernández dejó que el padre de sus bebés se los llevara de paseo por unas horas el sábado, como había hecho regularmente durante los últimos dos meses. Desde entonces no los ha vuelto a ver.
“Esto es una tortura, estoy desesperada”, dijo Hernández, una cubana de 28 años, cuyos hijos Logan y Nyan, tienen 3 años y 1 año y medio de edad, respectivamente.
“Mis hijos son asmáticos, necesitan su medicina y nebulizadores y todo se quedó aquí. Tengo que saber cómo están, dónde están, si están abrigados”, agrega angustiada.
Para Hernández se trata claramente de un secuestro. Sin embargo, la policía no la puede ayudar, en la Corte de Niños y Familia le dieron muy pocas opciones y, mientras busca desesperadamente ayuda para recuperar a los pequeños, teme que el padre los saque del país.
El caso de Hernández es complicado y podría convertirse en una batalla internacional por la custodia, en la que abogados tengan que recurrir al Convenio de la Haya sobre los Aspectos Civiles de la Sustracción Internacional de Menores, según expertos consultados por el Nuevo Herald.
Hernández cruzó la frontera entre Estados Unidos y México hace ocho meses junto a sus hijos, amparada de un poder legal que le otorgó el padre, Odair Pérez Vertti, permitiéndole viajar con los menores. Pérez es mexicano, al igual que los pequeños.
Una vez en Estados Unidos, Hernández recibió el parole que hasta hace dos semanas se les otorgaba automáticamente a los cubanos que entraban sin visa. Sus hijos también recibieron el beneficio.
En Miami, Hernández consiguió trabajo en un restaurante mexicano, asistencia médica para los pequeños y, más recientemente, logró conseguir ayuda financiera para inscribirlos en un centro de cuidado infantil. Era una vida muy diferente a la que llevaba en México, a donde llegó hace casi cinco años con un contrato de artista circense y trabajaba como acróbata. Ahí conoció a Pérez, cuya familia es dueña del circo. Pero la relación se volvió abusiva, según Hernández.
“Mientras estaba embarazada con mi segundo bebé me golpeó, y desde entonces me separé de él”, contó. “Le rogué y le rogué hasta que lo convencí de darme el permiso para irme con los niños”.
En diciembre, Pérez se apareció en Miami y alquiló una vivienda en un parque de casas móviles. Ambos acordaron que él podía salir con los niños y regresar al final del día.
Pero el sábado, Pérez no regresó con los niños y apagó su teléfono celular. Su familia en México tampoco responde llamadas ni mensajes, dijo Hernández, quien fue a la casa móvil que alquilaba su esposo y encontró el lugar vacío. El Nuevo Herald también intentó contactar a Pérez por varios medios, sin éxito.
Desesperada, Hernández acudió a la policía de Miami el domingo para reportar a los niños perdidos. Pero las autoridades le dijeron que no pueden tratar el caso como tal, ya que no existe una custodia definida y los niños nacieron en México.
Una vocera de la policía de Miami confirmó esa versión. Luego, la madre fue a la Corte de Niños y Familia de Miami-Dade, donde un secretario le ofreció unos documentos para iniciar una petición de custodia.
“Ella puede someter a la corte una petición de paternidad, y pedir que la corte otorgue una orden de emergencia prohibiendo que el padre saque los niños de la jurisdicción del condado Miami-Dade”, dijo la abogada Margarita Arango, especialista en asuntos de familia. “Entonces se emite una orden para que la policía pueda recuperar a los niños”.
Pero si Pérez ya se llevó a los niños a México, el caso tendría que determinarse bajo el acuerdo de la Convención de la Haya, un proceso complicado y que toma mucho tiempo, dijeron dos abogados. Estados Unidos y México son firmantes de esa convención.
“El convenio indica que el país apropiado para determinar quién tiene la potestad de los niños, es en el que los niños tienen su residencia habitual”, dijo Arango. “Entonces la corte de ese país decide la custodia”.
De acuerdo con Wilfredo Allen, un veterano abogado de inmigración en Miami, las batallas de custodia internacionales suelen ser tediosas.
“Por experiencia te digo que son unas guerras sangrientas”, dijo Allen. “Así que tiene que moverse rápido”.
Mientras tanto, Hernández solo piensa en volver a ver a Logan y Nyan.
“No se qué les pueda pasar, tengo miedo de no volver a ver a mis hijos”, dijo entre lágrimas.
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Esta historia fue publicada originalmente el 26 de enero de 2017, 9:10 a. m. with the headline "“Ayúdenme a encontrar a mis hijos”, ruega madre cubana en Miami."