“No es mi presidente”, corean en protesta en Miami
“No a la exclusión, no al odio”, “si construyes el muro lo derribamos” y “no es mi presidente”, fueron algunas de las consignas que cerca de 200 personas corearon esta tarde de domingo, inusualmente fría y lluviosa, durante una protesta en el Aeropuerto Internacional de Miami contra las políticas de inmigración del presidente Donald Trump.
La protesta en Miami se une a una ola de manifestaciones en todo el país contra la reciente orden ejecutiva firmada por Trump el viernes, que impide la entrada al país a ciudadanos de siete países (Irán, Siria, Irak, Somalia, Sudán, Yemen y Libia) de mayoría musulmana por un período de 90 días, y suspende el programa de admisión de refugiados durante 120. Los refugiados sirios no serán admitidos hasta que el presidente determine que los cambios en el sistema migratorio permitan afirmar que su entrada al país es “consecuente con el interés nacional”, expresa el documento.
“Estoy aquí para mostrar solidaridad con las otras protestas y para condenar la orden ejecutiva que es antiestadounidense”, dijo a el Nuevo Herald Bryant Scott, un estudiante de doctorado. “Aquellos que tienen visas o permisos de residencia, ya han sido investigados y no se merecen que los traten así. Es vergonzoso”, opinó.
El representante estatal José Javier Rodríguez se presentó en el aeropuerto en solidaridad con los manifestantes y se refirió a la orden ejecutiva como “una de las más mal pensadas políticas” de inmigración de Estados Unidos. “No representa lo que somos y no hará a Estados Unidos más seguro”.
Este argumento se repitió entre los manifestantes entrevistados, quienes apuntaron que la orden no incluye a ciudadanos de países como Egipto y Arabia Saudita que sí han cometido ataques terroristas en Estados Unidos en los últimos años.
“Su mensaje es de división del pueblo americano”, dijo Cynthia Hernández, investigadora y residente de Miami, refiriéndose al presidente Trump, “pero realmente nos está haciendo más fuerte. Mi madre vino como refugiada de México y mi hijo es descendiente de musulmanes, por lo que el tema es muy importante para mí”, subrayó.
Una convocatoria a la manifestación en Miami fue publicada originalmente en la página de Facebook del capítulo de la Florida de la Unión Estadounidense para las Libertades Civiles (ACLU), pero una representante de la organización en el aeropuerto dijo que la ACLU no había realizado la convocatoria y que sus miembros estaban allí solamente como “observadores legales”, lo que parece haber generado alguna polémica entre los activistas presentes.
La manifestación fue pacífica y no generó incidentes, confirmó una vocera del aeropuerto. Durante varios minutos, los manifestantes bloquearon el tráfico en la terminal de salida. Luego, una treintena de agentes de la Policía de Miami-Dade hicieron un cordón para impedir que esto se repitiera y les pidieron que se mantuvieran en los pasillos que conducen a la terminal. Gritos de “No vamos a obedecer” se apagaron rápidamente.
Otras consignas, en español e inglés, sí duraron hasta las cuatro de la tarde cuando las personas comenzaron a irse, entre ellas, “Así luce la democracia”, “las calles son nuestras”, “aquí estamos y no nos vamos” y “el pueblo unido, jamás será dividido” o “vencido”, según la versión. Los manifestantes también portaron carteles y corearon consignas contra el alcalde condal, Carlos Giménez, quien ordenó acatar otra orden ejecutiva de Trump y eliminó la postura del condado como “santuario” para los inmigrantes.
Trump envió varios tuits el domingo defendiendo el veto de entrada a los nacionales de los siete países mencionados. “En el Medio Oriente han ejecutado un gran número de cristianos. ¡No podemos permitir que este horror continúe!”, dice uno de ellos. Otro afirma que “nuestro país necesita fronteras fuertes y una investigación extrema, AHORA. Miren lo que está sucediendo en toda Europa y, de hecho, el mundo, ¡un desastre horrible!”
Los legisladores republicanos por la Florida Carlos Curbelo e Ileana Ros-Lehtinen condenaron que la nueva política afecte no sólo a los que ya tienen visa para entrar a Estados Unidos, sino incluso a residentes permanentes.
Ros-Lehtinen dijo al Miami Herald que se oponía a “la suspensión de visas a [ciudadanos de] los siete países mencionados porque podríamos haber cumplido nuestro objetivo de mantener nuestra patria segura mediante la implementación inmediata de procedimientos de selección más minuciosos”.
“En ningún caso se debe aplicar esta orden a las personas a las que ya se hayan expedido visados o que ya sean residentes legales permanentes de Estados Unidos”.
El New York Times reportó que Reince Priebus, jefe de gabinete de la Casa Blanca, dio una declaración el domingo que parecía echar atrás una parte clave de la orden del presidente Trump. Priebus dijo que no se impedirá que ciudadanos afectados que tienen residencia permanente regresen a Estados Unidos.
Sin embargo, el funcionario dijo que los agentes fronterizos tenían la “autoridad discrecional” para detener e interrogar a viajeros sospechosos de ciertos países. Esa declaración parecía aumentar la incertidumbre sobre cómo se interpretará y aplicará el decreto en los próximos días.
La ACLU se anotó una victoria el sábado por la noche, cuando una jueza federal falló que que los refugiados y otras personas afectadas por la medida y que han llegado a aeropuertos estadounidenses no pueden ser deportados a sus países. Pero el Departamento de Seguridad Interna respondió que aunque “acatará las decisiones judiciales”, la orden ejecutiva del presidente “sigue en pie”.
Anthony Romero, director ejecutivo de la ACLU, dijo a CNN que la orden ejecutiva, que incluye además una excepción que beneficia a los cristianos, es “inconstitucional e ilegal” porque infringe leyes nacionales, internacionales —como la Convención de Ginebra, de la cual Estados Unidos es signatario— y la primera enmienda de la Constitución.
“Es uno de los peores momentos en la política exterior y de inmigración de Estados Unidos”, dijo Romero, quien cree que el caso llegará a la Corte Suprema.
Mientras se generaban protestas en todo el país, The Hill reportó que en la Casa Blanca el domingo por la tarde se estaba proyectando una película de animados: Finding Dory.
Nora Gámez Torres: @ngameztorres
Esta historia fue publicada originalmente el 29 de enero de 2017, 5:58 p. m. with the headline "“No es mi presidente”, corean en protesta en Miami."