Sur de la Florida

50 años después, honran en Miami el legado de Selma


Gary Johnson (al centro), presidente de la Conferencia Cristiana del Sur, se dirige a los participantes de la marcha el sábado en Overtown.
Gary Johnson (al centro), presidente de la Conferencia Cristiana del Sur, se dirige a los participantes de la marcha el sábado en Overtown. Miami Herald staff

Sharon Williams y Gale Glass-Aldrich eran estudiantes de escuela secundaria en Miami cuando escucharon la noticia de que activistas afroamericanos que luchaban por el derecho al voto, habían sido atacados brutalmente en el puente Edmund Pettus, en Alabama, el 7 de marzo de 1965.

Aquel día –cuando unos 600 manifestantes que se disponían a marchar desde Selma hasta Montgomery fueron atacados a golpes y con gases lacrimógenos por patrulleros de Alabama— ha pasado a la historia como el “domingo sangriento”, y contribuyó a la aprobación de la ley federal del Derecho al Voto en agosto de 1965.

El sábado, al conmemorarse 50 años desde el violento evento, las amigas de infancia Williams y Glass-Aldrich marcharon junto a cerca de un centenar de personas en Miami, desde la Antorcha de la Amistad, en Biscayne Boulevard, hasta la iglesia bautista St. John’s en el barrio de Overtown.

“En aquel entonces yo no entendía exactamente lo que estaba pasando en Selma, pero si podía percibir que era algo muy poderoso, y que tenía que ver conmigo y con los que me rodeaban”, dijo Glass-Aldrich, de 66 años. “Estoy aquí para recordar a aquellos que sacrificaron su vida para que nosotros pudiéramos estar aquí hoy, votar y progresar”.

La marcha en Miami fue organizada por una coalición de organizaciones comunitarias y de defensa a los derechos civiles. Los manifestantes caminaron por Biscayne Boulevard e hicieron una parada en el terreno donde se construirá el controversial proyecto de desarrollo urbano Miami Worldcenter.

El multimillonario proyecto ha sido criticado porque algunos lo consideran injusto para los residentes de Overtown, y exigen que más personas de la comunidad sean empleadas en los trabajos de construcción, y reciban sueldos justos.

Durante el evento, los activistas hablaron sobre la brutalidad policial, la desigualdad económica en el Condado Miami-Dade y las limitaciones de los votantes de color, y enfatizaron en que las comunidades de minorías en EEUU todavía enfrentan varios retos.

“No tenemos que irnos 50 años atrás para darnos cuenta de las injusticias”, dijo Gihan Perera, director de la organización Florida New Majority. “No tenemos que mirar hacia Alabama para ver la injusticia… Solo tenemos que mirar alrededor de nosotros y darnos cuenta que en Miami-Dade todavía no hemos resuelto nuestros problemas políticos”.

Los manifestantes gritaron consignas como “Selma es ahora”, “Selma es Miami”, y vistieron camisetas con las mismas frases, además de imágenes del reverendo Martin Luther King, Jr., líder del movimiento de los derechos civiles en EEUU.

Jaquelin López, una inmigrante de Bolivia que pertenece a la organización Dreamers’ Moms, declaró que estaba participando en la marcha porque cree que las minorías deben unirse para defender los derechos de todos.

“Todos luchamos por la libertad. Yo quiero ser libre de trabajar, manejar un auto y moverme en la calle sin sentir acoso y miedo, y sin correr el riesgo de ser deportada”, dijo López, quien es indocumentada llegó de Bolivia hace 11 años.

Su hija Scarlet, de 22 años, es una de los miles de jóvenes conocidos como DREAMers, que fueron traídos a EEUU por sus padres cuando eran menores de edad y calificarían para el llamado DREAM Act.

López ahora podría acogerse a un alivio de la deportación aprobado por el presidente Barack Obama a finales del año pasado. Pero el programa se encuentra detenido temporalmente debido a un reciente fallo de un juez en Texas, que decidió permitir a más de 20 estados demandar al gobierno federal para parar el plan. Florida es uno de esos estados.

“Muchos inmigrantes, a nivel laboral son abusados por su condición de indocumentados y sienten miedo de denunciar los abusos”, dijo López.

Williams, quien tenía 15 años cuando los activistas en Selma fueron brutalmente golpeados, dijo mientras marchaba junto a su amiga Glass-Aldrich, que mucho ha cambiado desde 1965, pero que aún queda mucho por hacer.

“Ahora hay más oportunidades para que la gente prospere, pero todavía hay mucha ignorancia, mucha discriminación”, dijo Williams, de 65 años y quien es maestra substituta en escuelas de Miami-Dade. “Por eso participo en eventos como este, para apoyar los esfuerzos de aquellos que continúan peleando por la libertad y la justicia, ya para que el sistema funcione para todos, no solo para las élites”.

Loreal Arscott, de 32 años de edad, pidió a los participantes en la marcha que se involucren en sus comunidades y participen en las elecciones, como una forma de honrar el legado de los activistas en Selma.

“En verdad hagan algo”, dijo Arscott, presidenta de la asociación de mujeres abogados negras Gwen S. Cherry. “¿Cuál fue la última vez que votaste? ¿Cuándo fue la última vez que ayudaste a alguien a registrarse para votar, o que llevaste a una persona a las urnas para que vote?”.

Siga a Brenda Medina en Twitter: @BrendaMedinar

Esta historia fue publicada originalmente el 7 de marzo de 2015, 8:09 p. m. with the headline "50 años después, honran en Miami el legado de Selma ."

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