Jeb Bush y las escuelas charter, idea que lo llevó a la gobernación de Florida
Tras una abrumadora derrota en las elecciones para gobernador de 1994, Jeb Bush se acercó a un líder de derechos civiles bien conocido en Miami con un plan ambicioso.
Quería abrir una escuela “charter” experimental en Liberty City, una de las comunidades más pobres de la nación. Y quería la ayuda de T. Willard Fair.
Fair, presidente de la Miami Urban League (Liga Urbana de Miami), se mostró escéptico. Algunos miembros de su círculo íntimo sugirieron que Bush estaba tratando de usarlo para sacar ventajas políticas.
Los dos hombres se encontraron en Miami. Fair supuso que el encuentro no pasaría de ser un momento fotográfico. Pero acabó convirtiéndose en una discusión de 90 minutos sobre el estado de las escuelas de la Florida.
“Jeb era sincero”, recordó Fair. “A mí nadie me puede engañar. Yo pongo a prueba a la gente demasiadas veces”.
Dos años después, en el verano de 1996, un grupo de 60 estudiantes, con flamantes uniformes rojos, entraban a la nueva Escuela charter Liberty City. Fue la primera escuela charter del estado, y abrió el camino para cientos de otras.
No hay dudas de que la experiencia de la construcción de la escuela charter ayudó a Bush políticamente, suavizando su imagen con antelación a su exitosa campaña para gobernador de 1998. Pero, además, despertó un profundo interés en la política educacional que se convertiría en su legado, tanto como gobernador de la Florida como más tarde líder en el movimiento nacional de reforma de la educación.
“Eso le abrió los ojos a aspectos de temas urbanos sobre los cuales nunca antes había pensado”, dijo Matthew Corrigan, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de North Florida y autor de Conservative Hurricane: How Jeb Bush Remade Florida (Huracán conservador: cómo Jeb Bush rehizo Florida).
Ahora que Bush se está posicionando como candidato potencial para la presidencia en el 2016, la historia de la Escuela charter Liberty City seguro recibirá atención. Para Bush, es un arma de doble filo. Sus partidarios pueden señalar el éxito académico de la escuela que impulsó la influencia de Bush en la educación. Al mismo tiempo, sus oponentes pueden señalar los problemas financieros que llevaron al cierre de la misma en el 2008 como evidencia del fracaso de la plataforma educativa de Bush.
Bush, quien se negó a ser entrevistado para esta historia, no estaba centrado en la educación cuando se postuló por primera vez para gobernador en 1994.
Su plataforma de crimen y castigo había encontrado resonancia en los votantes, tanto que él estuvo a la cabeza de las encuestas durante gran parte de la campaña. Pero el titular demócrata Lawton Chiles salió adelante al final, y ganó un segundo mandato de cuatro años.
Apenas 64,000 votos separaron al ganador del perdedor. Fue la elección a gobernador más reñida hasta ese momento en Florida.
Hacia el fin de año, él y su ex gerente de campaña Sally Bradshaw –entonces Sally Harrell– empezaron a esbozar planes para un instituto conservador de investigación manejado con fondos privados en Coral Gables. Ellos lo llamaron Foundation for Florida’s Future (Fundación para el Futuro de la Florida).
Al principio, la fundación dedicó gran parte de sus recursos a un nuevo concepto en la educación: escuelas charter. Estas escuelas administradas de modo privado pero financiadas con fondos públicos habían estado apareciendo en otros estados pero no eran permitidas bajo las leyes de Florida. Partidarios de las mismas decían que promoverían enseñanza y prácticas de aprendizaje innovadoras, y que empoderarían a los padres para que jugaran un papel mayor en la educación de sus hijos.
“Nadie sabía realmente nada de ellas”, recordó Jon Hage, entonces analista político de Foundation for Florida’s Future. “[Bush] dijo: ‘Jon, yo quiero saber todo lo que haya que saber sobre las escuelas charter’”.
Bush llevó luego la idea a Fair.
El ya tenía algunos detalles en mente. El currículo académico se centraría en Lectura y Matemáticas, pero además ayudaría a los niños a reforzar su carácter. Las aulas serían pequeñas, y los padres firmarían contratos prometiendo su participación.
“Bush dijo, ‘Necesito un laboratorio para demostrar que los padres están interesados, y que los niños negros pueden aprender, aun cuando provengan de hogares pobres”, dijo Fair.
Los matices políticos y raciales eran difíciles de ignorar. Una de las meteduras de pata más memorables de Bush en la campaña de 1994 tuvo lugar durante un debate cuando les preguntaron a él y a Chiles qué harían por los votantes negros.
“Hemos elegido año tras año a personas que dicen: ‘Voy a hacer esto o aquello por ustedes’”, respondió Bush. “Ahora es el momento de aspirar a una sociedad donde exista la igualdad de oportunidades, no la igualdad de resultados…. De modo que voy a responder su pregunta diciendo: ‘Probablemente nada’. Creo que lo que debemos hacer es asegurar una sociedad donde uno salga en pos de sus sueños y no sea castigado por eso”.
Las palabras “probablemente nada” resonaron en todo el estado.
Su trabajo junto a Fair dio credibilidad a Bush en el centro urbano de Miami. Sin embargo, llevar a cabo su plan no les sería fácil.
Les tomó dos años convencer a la Legislatura de la Florida de que permitiera las escuelas charter.
Hubo obstáculos. Algunos demócratas expresaron preocupaciones de que las nuevas escuelas solamente beneficiarían a estudiantes acaudalados de raza blanca, y se comprometieron a oponerse a la propuesta de legislación.
El sindicato de maestros también tuvo dudas.
“No queríamos desanimar a la gente de que tuviera opciones, pero podíamos ver la parte negativa del asunto”, dijo Maureen Dinnen, entonces vicepresidenta de la Asociación de la Profesión de Maestro y Educación Nacional de la Florida. “Sabíamos que la rendición de cuentas no sería muy estricta, y que [las escuelas charter] chuparían dinero”.
Cuando Chiles aprobó la legislación sobre las escuelas charter en mayo de 1996, Bush y Fair se apresuraron a abrir su escuela a tiempo para el nuevo año académico. Ellos consiguieron un edificio escolar vacante de ocho aulas en NW 87 Street y 5 Avenue –técnicamente en el barrio de El Portal de Miami– y reclutaron a padres y líderes comunitarios para que los ayudaran a pintar y a preparar el edificio.
Había otras tareas a completar: contratar maestros, reclutar estudiantes, crear un currículo y comprar materiales educativos.
“El estaba empeñado en conseguir que esa escuela abriera”, dijo Cory Tilley, ex vocero de Bush y director ejecutivo de Foundation for Florida’s Future. “El vio una oportunidad. Había mucho embullo, y él no quería que ese embullo se perdiera”.
La escuela abrió sus puertas el 26 de agosto de 1996, y de inmediato atrajo la atención de los medios de prensa de todo el estado.
Bush la visitó frecuentemente ese año, tanto con reporteros como sin ellos, recordó la directora y presidenta ejecutiva de la misma, Katrina Wilson-Davis.
“A veces, yo ni siquiera me enteraba de que él estaba allí”, dijo.
Cuando Bush se postuló para gobernador en 1997, fue un padre de la Escuela charter Liberty City quien le abrió su cuenta de campaña en Tallahassee.
La fundación de la escuela se convirtió en una historia contada a menudo durante la campaña. Bush la mencionaba en sus discursos de campaña y en asambleas comunitarias. Además, empezó a visitar otras escuelas en todo el estado.
En noviembre de ese año, Bush ganó las elecciones por un margen considerable, y salió mucho mejor entre los votantes negros que en su campaña anterior.
El nuevo gobernador tuvo que disminuir su participación en la Escuela charter Liberty City para evitar los conflictos de interés. Pero la política educacional se convirtió en su tema principal.
Una de sus primeras iniciativas fue una ambiciosa propuesta educacional llamada el Plan A-Más por la Educación. El mismo llamaba a que los estudiantes de tercero a décimo grado tomaran exámenes estandarizados, y a que las escuelas recibieran evaluaciones en forma de letras en dependencia de los resultados. Las escuelas de alto rendimiento recibirían incentivos monetarios. Las escuelas de rendimiento pobre enfrentarían penalidades, y sus estudiantes podrían recibir vales para asistir a escuelas privadas.
Bush continuó asimismo preconizando la opción de escuelas. Promovió legislación para expandir los programas de escuelas charter y de vales para estudiantes con necesidades especiales.
“Dio un giro total al sistema de educación”, dijo el ex representante estatal Ralph Arza, republicano de Miami que trabajo con Bush en muchas de sus iniciativas educacionales.
La influencia de Bush sobre la política educacional se extendió más allá de su mandato como gobernador.
Tras dejar su cargo en el 2007, Bush continuó impulsando la plataforma educativa estatal a través de su Foundation for Florida’s Future. Además, creó Foundation for Excellence en Education (Fundación para la Excelencia en la Educación) para ayudar a otros estados a adoptar políticas educacionales semejantes a las de la Florida. La fundación nacional ha trabajado en por lo menos 45 estados, y celebra una cumbre anual sobre reforma de educación.
Resultados mixtos
Sin embargo, la Escuela Charter de Liberty City, tiene una trayectoria desigual.
En su primer año, la escuela fue reconocida por obtener calificaciones más sólidas en Lectura, Escritura y Matemáticas que otras escuelas de Miami-Dade con estadísticas demográficas similares. Pero recibió una calificación de D cuando en 1999 se dieron a conocer las calificaciones escolares por primera vez.
“Hemos estado bajo una gran presión”, dijo Wilson-Davis. “No hemos tenido mucho dinero. No hemos pensado mucho las cosas. Todo lo que hemos aprendido lo hicimos en tiempo real”.
Los líderes escolares trabajaron duro, ocupándose de los deficiencias individuales de los estudiantes y alentando a los padres.
“Éramos una familia”, dijo Fair. “Nuestros padres fueron a todas nuestras excursiones. Nuestros padres trabajaron en la cafetería. Participaron estrechamente en todo el proceso. Eso es lo que convierte en exitosa a una escuela”.
Las calificaciones de los exámenes mejoraron gradualmente, y en el 2006, la Escuela Charter de Liberty City recibió una A del estado.
Pero el júbilo duró poco.
Poco después, los dirigentes escolares perdieron una batalla legal con el propietario del inmueble por un techo dañado y se quedaron debiendo $500,000 en gastos legales. Luego se endeudaron más al comprar una nueva propiedad en Liberty City.
Las finanzas de la escuela condujeron al cierre en el 2008 por parte de la Junta Escolar de Miami-Dade.
Para entonces, ya Bush había dejado su cargo y no tenía contacto con los funcionarios escolares.
“No sé qué está pasando”, le escribió en un correo electrónico al Miami Herald cuando se le preguntó por el cierre de la escuela. “Lo único que sé es que la escuela era una escuela A, lo que me emocionaba bastante”.
A pesar del cierre, la Escuela Charter de Liberty City cambió el panorama de la educación estatal.
En la actualidad en la Florida existen más de 615 escuelas charter, donde hay matriculados colectivamente 229,000 estudiantes, lo que equivale a casi una décima parte de la populación estudiantil total, según el Departamento de Educación de la Florida.
El movimiento de escuelas charter estatales ha sido proclamado como un modelo nacional para aumentar las opciones de los padres y mejorar el acceso la educación.
En un reciente análisis, el Centro para la Reforma de la Educación escribió que “a través de una serie de reformas educacionales que le devuelven el poder a los padres, entre ellas las escuelas charter, los estudiantes hispanos de Florida superaron el promedio de evaluación para todas las competencias en 28 estados y los estudiantes afroamericanos superaron el promedio en ocho estados”.
Sin embargo, el movimiento de escuelas charter de la Florida también ha recibido fuertes críticas de grupos de padres y maestros, quienes señalaron que 275 de las escuelas cerraron en el estado debido a problemas financieros o académicos.
El negocio de las escuelas charter ha sido igualmente polémico.
Una investigación hecha en el 2011 por el Miami Herald concluyó que las escuelas charter de la Florida tenían negocios que alcanzaban los $400 millones anuales llenos de otros negocios internos y de conflictos de interés. El Herald también llegó a la conclusión de que los distritos escolares hicieron poco para exigir el cumplimiento de las escuelas charter que violan las leyes.
“Hay algunas escuelas charter de alto rendimiento que satisfacen las necesidades de los estudiantes”, dijo Sherman Dorn, historiador de educación de la Florida. “El problema es que nadie hace transacciones”.
La participación de Bush con las escuelas charter podría ayudarlo en las elecciones primarias republicanas, dijo Michael Petrilli, presidente del Instituto Thomas B. Fordham.
“Tuvo más éxito al ampliar las escuelas que ningún otro gobernador y, además, lo hizo primero que nadie”, dijo.
Petrilli, sin embargo, aceptó que la industria de las escuelas charter de la Florida podría ser también un problema para Bush en las elecciones generales. “Se sabe que es un sector de baja calidad”, dijo.
Nuevo comienzo
En su primer discurso de importancia como posible candidato presidencial, Bush narró la historia de la Escuela Charter de Liberty City.
“En mi ciudad, las escuelas tenían pobres rendimientos, había escasas oportunidades y para muchos niños nacidos en el lugar equivocado eso quería decir que el Sueño Americano era cruelmente lejano”, le dijo al Club Económico de Detroit el mes pasado. “Uní fuerzas con mi amigo, T. Willard Fair, un valiente líder en el movimiento de derechos civiles, y decidimos que el derecho a educar era también un derecho civil. De modo que nos pusimos a trabajar para cambiar la educación en la Florida”.
Una semana después, Fair presentó a Bush en una cumbre de educación celebrada en la Universidad Estatal de Florida (FSU).
La renovada atención sobre la Escuela Charter de Liberty ha despertado nuevas críticas.
Alicia Banuchi, quien trabajó como asistente administrativa de la directora de a 1997 a 1999, le escribió una carta al Miami Herald donde decía que Bush utilizó a la escuela y a la comunidad con el fin de impulsar sus propias ambiciones.
“Inmediatamente después de ganar las elecciones para gobernador gracias al voto que obtuvo de los afroamericanos, Bush abandonó la escuela y a los niños y familias pobres con los que había creado una relación personal”, escribió Banuchi.
“No hicieron lo correcto con los niños”, le dijo después Banuchi a un reportero.
Sin embargo, la directora Wilson-Davis dijo que nunca dudó del compromiso de Bush con la escuela y con la comunidad. Ello se nota en las pequeñas cosas, como la forma en que se detenía para recoger la basura de los pisos.
“No se puede fingir ese tipo de cosas”, dijo.
En momentos en que Bush se prepara para un nuevo comienzo, Liberty City podría estar haciendo lo mismo.
En octubre, la Junta Escolar de Miami-Dade aprobó una aplicación para una nueva escuela charter en Liberty City que se llamará la We Rise Academy.
Al frente del trabajo estará T. Willard Fair.
Contacte a Kathleen McGrory en kmcgrory@MiamiHerald.com.
Esta historia fue publicada originalmente el 7 de marzo de 2015, 9:55 p. m. with the headline "Jeb Bush y las escuelas charter, idea que lo llevó a la gobernación de Florida."