Luchan los propietarios por la suerte de La Pequeña Habana
Hace dos años, después que cerró el Hope Center (Centro Esperanza), ubicado en La Pequeña Habana y que se encargaba de atender a los incapacitados, la Asociación de Parálisis Cerebral de Miami puso a la venta su propiedad de dos hectáreas sólo para ver después que no despertaba atención en el mercado.
El centro recibió algunas propuestas, pero con un precio de $3.7 millones por terrenos limitados a usos cívicos y religiosos, resultaba cara y nadie le hizo una oferta concreta. Algunos compradores potenciales consideraron pedir un cambio en la zonificación, pero el tiempo y los gastos serían demasiado abrumadores.
De modo que la tierra siguió sin venderse hasta el pasado mes de octubre, cuando un alto ejecutivo automotriz pagó $3.2 millones, apenas semanas antes de que la ciudad anunciara un controversial plan para la rezonificación del barrio entero.
Antes de una votación para aumentar la densidad y la altura de lo que se permite construir en una comunidad culturalmente rica pero llena de problemas, el momento en que se compró el Hope Center ha provocado alegaciones de que la ciudad está aliviando las restricciones de zonificación con el fin de favorecer a urbanistas con conexiones y dueños de propiedades. Pero el comisionado del área Frank Carollo dice que los críticos están tratando de convertir la coincidencia en conspiración.
“Nadie está recibiendo un tratamiento especial”, dijo Carollo.
Desde el pasado 18 de noviembre, el Departamento de Planificación de Miami está haciendo campaña para aumentar la altura y la densidad de lo que se puede construir al este de La Pequeña Habana, una barriada ubicada inmediatamente al oeste de dónde la autopista I-95 cruza la orilla sur del río Miami. Planificadores del municipio dicen que una rezonificación por toda la ciudad hecha en el 2010 tuvo un impacto adverso y desalentó las inversiones y las mejoras en la pobre comunidad hispana, de modo que el cambio es necesario para entusiasmar nuevas inversiones.
Sin embargo los temores de aburguesamiento han provocado gran oposición y comentarios cínicos por más de uno. El mes pasado, WLRN, asociado noticioso del Miami Herald, reportó que varios dueños de propiedad podrían beneficiarse del cambio.
La WLRN reportó también la compra del terreno del Hope Center por parte de Mario Murgado, principal ejecutivo de Brickell Motors, y explicó que el ex representante estatal Manny Prieguez y el padre del vicegobernador de la Florida Carlos Lopez-Cantera tenían propiedades en el área. Murgado y Prieguez, quienes donan de forma regular a campañas, igualmente contribuyeron a las cuentas de la campaña para la elección del comisionado Carollo en 2009 y 2013.
Para algunos activistas, sin embargo, la información se percibe como una invalidación.
“En este movimiento todos nos preguntamos por qué quieren hacer tal cosa. ¿Por qué de repente este gran interés y motivación para hacer algo semejante?”, dijo la maestra Marta Zayas. “Han ignorado a La Pequeña Habana en todos los niveles. Todo indica que hay un interés en acomodar a los urbanistas e inversionistas”.
No obstante, los dueños de propiedades dicen que no hay ningún misterio escondido.
“¿La ciudad de Miami hace esto porque alguien es dueño de 9,500 pies cuadrados?”, preguntó Prieguez, cuya familia tiene una parcela junto al río que podría ser nuevamente zonificada. “Es algo estúpido, realmente estúpido”.
Durante décadas, la familia Prieguez ha sido propietaria de Miami River Lobster and Stone Crab en terrenos que corren a lo largo del puente de la calle 5 del suroeste. Si el cambio de zonificación prospera, la hectárea de terrenos junto al río que tiene la familia probablemente se convertiría en mucho más cotizada para los urbanizadores que ansían comprar terrenos en esa área.
Prieguez, que representó el área durante seis años como miembro de la Cámara estatal, mencionó públicamente el interés de su familia en el barrio y su respaldo por un cambio en la zonificación durante una audiencia de la comisión municipal que tuvo lugar en enero. Pero no mencionó que los terrenos de su familia estaban a la venta.
“En estos momentos, por primera vez, mi familia está dispuesta a escuchar las ofertas para vender nuestras propiedades en el río”, le dijo al Herald. “No tengo un agente de bienes raíces. No tengo señaladas propiedades a la venta, pero todo el tiempo hay gente que se me acerca y quiere saber si estoy interesado en vender. Mi respuesta es sí, al precio correcto”.
Prieguez, que en la actualidad trabaja como cabildero, dijo que el hecho de que la ciudad haya aumentado la zonificación de los terrenos donde están sus propiedades y las ofertas que está recibiendo es pura coincidencia. Dijo que no supo de los cambios hasta que su primo, que es abogado de bienes raíces, se lo dijo el pasado 2 de diciembre.
“Una cosa no tiene absolutamente nada que ver con la otra. No tenía la menor idea de que esto estaba ocurriendo”, dijo. “Pero creo que es lo que se debe hacer. El este de La Pequeña Habana necesita crecer”.
La WLRN también reportó que Carlos Lopez-Cantera Sr., el padre del vicegobernador de la Florida, es dueño de varias propiedades a través de corporaciones, aunque el vicegobernador dijo durante una reciente visita a Miami: “No tengo nada que ver con ninguno de los negocios de mi familia”.
Murgado, cuya concesionario Brickell Motors es un importante negocio en la Calle Ocho, necesita que la ciudad cambie la zonificación de su nueva propiedad para poder construir un amplio lote unas cuantas cuadras al sur.
Pero al igual que Prieguez, Murgado dijo que no sabía que se avecinaba un cambio en la zonificación cuando compró la propiedad del Hope Center.
“La verdad es que no estaba seguro de lo que estaba sucediendo en el Ayuntamiento. Mi preocupación era construir un parqueo y un almacenamiento”, dijo Murgado. “Espero que cambien lo que haya que cambiar. Lo que le hace falta a nuestra área es que la gente invierta y viva aquí”.
Juntos, Murgado y Prieguez contribuyeron con $7,250 a las campañas de Carollo en el 2009 y 2013, en las que el comisionado recaudó cerca de $500,000. Carollo dijo también que Murgado lo ayuda con caridades y eventos.
Carollo, sin embargo, dice que nunca discutió la propuesta para aumentar la zonificación con ninguno de los dos, y que el director de planificación de la ciudad le presentó el plan a él, no al revés. Agregó que las contribuciones de campaña no tienen ninguna influencia en la forma en que votará en abril cuando se espera que la legislación se someta a una decisión final tras una revisión estatal.
“Si uno tiene propiedades aquí, la ciudad tratará de darle a uno incentivos para arreglarlas y mejorarlas y volver a su forma original”, dijo Carollo. “Quiero que los residentes se sientan que vivirán aquí durante las próximas décadas, no como una escala temporal hasta que encuentren una casa mejor en otro lugar”.
Esta historia fue publicada originalmente el 9 de marzo de 2015, 9:52 p. m. with the headline "Luchan los propietarios por la suerte de La Pequeña Habana."