Las carreras callejeras de autos azotan a la Florida
Sin un lugar donde correr legalmente autos y motos, las carreras en la vía pública azotan al sur de la Florida.
Según cifras de la Patrulla de Carreteras de la Florida (FHP), la cantidad de multas emitidas por correr en la vía pública se ha mantenido constante en los últimos cinco años, con un promedio de más de 800 casos anuales en el estado. Más de un cuarto de las citaciones emitidas han sido en el condado Miami-Dade.
En Miami-Dade, los entusiastas de las carreras callejeras de autos no tienen un lugar seguro donde correr desde el cierre de la pista de Countyline Dragway en el 2014.
Mario Ojito, fundador de la iniciativa Street Racing Made Safe (Carreras Callejeras Seguras), que comenzó en Countyline en el 2011 y se ha expandido por todo Estados Unidos, dijo a el Nuevo Herald que crear un espacio donde los entusiastas puedan competir con seguridad y lejos de las calles es “la única solución para acabar con las carreras callejeras”.
Ojito, de 33 años y oriundo de Hialeah, organiza eventos de carreras en donde los competidores pagan $25 por correr las veces que quieran, y los expectadores pagan $10, una suma razonable comparado con el riesgo de correr en la vía pública.
Asegura que las carreras son parte de la “cultura americana”, y que la única solución proactiva para las carreras ilegales es la educación de los jóvenes sobre los peligros que involucra esa actividad. Ojito perdió a su padre en un accidente de moto en el 2002.
Las cifras de la Patrulla de Carreteras muestran una reducción en la cantidad de multas emitidas en el 2011 (1,162), cuando comenzó Street Racing Made Safe, al 2012 (1,036), y más notablemente a solo 765 citaciones en el 2012.
Sin embargo, procesados bajo una legislación ambigua, apenas el 16 por ciento de los casos en la Florida y apenas un tres por ciento en Miami-Dade son hallados culpables, según estadísticas de la Patrulla de Carreteras.
Varios bufetes de abogados que representan casos de carreras ilegales en la vía pública explican que bajo la legislatura actual el fiscal tiene que demostrar una serie de hechos que “son muy subjetivos”, entre ellos que el acusado participó, coordinó o colectó dinero, o detuvo el tráfico, entre otras cosas.
Además, el fiscal tiene que demostrar que tuvo lugar “una carrera, un concurso de velocidad o de aceleración, una competencia de velocidad, una prueba de resistencia física, una exhibición de velocidad o un intento de imponer un récord de velocidad en una autopista, carretera o un estacionamiento”, según el estatuto de la Florida sobre carreras callejeras.
Las penalidades consisten en una multa de $500 a $1,000 y hasta un año de cárcel, además de la revocación de la licencia hasta un año a los que incurran en ese delito la primera vez. También les pueden confiscar el vehículo.
Para los que vuelven a incurrir, las multas y el tiempo de revocación de la licencia aumentan hasta $3,000 y dos años de revocación, y le pueden decomisar el vehículo.
Una tercera ofensa puede resultar en una multa de hasta $5,000 y cuatro años de suspensión de la licencia.
Valentina, la niña que salva vidas desde el cielo
En diciembre del 2013, Lili Trujillo dejó a su hija Valentina D’Alessandro, de 16 años, en casa de una amiga.
Unas horas después, la llamaron para decirle que su hija había muerto en un accidente. Las jóvenes habían ido a una fiesta y, de regreso, el amigo que las llevaba fue provocado por otro auto para correr. El joven aceleró su Mustang Rojo hasta que se estrelló contra una camioneta y luego contra dos postes.
Devastada, Trujillo no se quedó de brazos cruzados y pocos meses después comenzó a dar charlas a los jóvenes en las escuelas y más tarde lanzó una iniciativa llamada Street Racing Kills (Las Carreras Callejeras Matan).
La organización trabaja en colaboración con la policía de Los Ángeles, donde Trujillo vive, dando charlas, creando programas de prevención y buscando expander la iniciativa a todo el país.
Trujillo asegura que aunque ya existen varios programas de prevención de la policía, su organización está enfocada en difundir un mensaje que cree consciencia.
“Estamos buscando cambiar la consciencia de los jóvenes y los adultos también”, dijo. “Esto es algo que se puede prevenir”.
Trujillo quiere que se creen anuncios públicos similares a los que se utilizan para prevenir que las personas beban y manejen, o que alienta a que se abrochen el cinturón.
“Estamos salvando vidas, y mi hija Valentina lo hace conmigo desde el cielo. Dios me permite de esta manera tener a mi hija a mi lado”, dijo Trujillo.
“No quiero que nadie sufra lo que yo he sufrido”, añadió.
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Esta historia fue publicada originalmente el 6 de marzo de 2017, 0:53 p. m. with the headline "Las carreras callejeras de autos azotan a la Florida."