Sur de la Florida

Miami celebra el Carnaval de la Calle Ocho a golpe de croqueta

Si Michael Rodríguez se comió el domingo 44 croquetas en cinco minutos fue impensadamente. Abrió la boca y las engulló sin pestañar, valiéndose de un estómago prodigioso y del buen apetito que azuzó en él su abuela “Fefa”, quien le dio a probar sus primeras croquetas de jamón en su hogar de La Pequeña Habana.

Estaba de regreso en su vecindario, esta vez sobre una tarima, en el primer concurso El Croquetazo del Carnaval de la Calle Ocho, categoría amateur. Venía a rendir homenaje a su historia familiar, su cultura y su gente, determinado a coronarse como el más glotón.

“Sabiendo que el concurso era aquí en la ‘Sagüesera’, donde nací y viví toda mi vida, tenía que ganarlo, y lo hice en nombre de todos en mi comunidad”, afirmó Rodríguez, quien pesa 260 libras.

Fueron cubanos exiliados como sus abuelos los que apodaron la “Sagüesera” a esta parte del suroeste de Miami, espontánea construcción léxica basada en la palabra inglesa southwest. Entonces el barrio era habitado primordialmente por cubanos. Un grupo de activistas pensó que había una necesidad de invitar al resto de la comunidad a conocerlo. Así nació el embrión del Carnaval de Calle Ocho, un espectáculo de gran vistosidad y animación que el domingo cumplió su 40mo aniversario.

El más grande festival callejero de la cultura popular hispana en Estados Unidos constituyó desde sus albores una señal inequívoca de apertura, y sentó además una pauta en el reconocimiento del valor y la diversidad de las tradiciones de los distintos grupos de inmigrantes. En efecto, las banderas de todas las naciones latinoamericanas engalanaron la Calle Ocho y miles de inmigrantes asistieron vestidos con sus colores patrios.

Corinna Moebius, antropóloga cultural y coautora del libro A History of Little Havana, bailaba el domingo salsa en medio de una muchedumbre de diversas edades y extracciones sociales que se agitaba frenética al son de la música.

“Estamos en Estados Unidos de América y somos parte de las Américas que se ven reflejadas hoy aquí, en un espíritu de convivencia y amor al semejante”, señaló Moebius al resaltar que este año La Pequeña Habana fue incorporada a la lista de lista de Tesoros Nacionales. “Este festival es un símbolo de Miami y la Calle Ocho su escenario”.

Con un derroche de sabor, entretenimiento y conciertos, el carnaval organizado por el Club Kiwanis atrajo a Julio Berrocal, peruano de 75 años. “Esta es una tradición y lo bonito es que todas las culturas latinas están representadas; hay un intercambio de ideas, principios y costumbres, y es muy fácil hacer nuevas amistades”.

El emblemático evento se ha destacado adjudicándose un puñado de victorias en el Libro de Récords Guinness, comenzando en 1998 por la conga más grande del mundo, cuando 119,969 personas se unieron a mover las caderas al ritmo de Conga, de Gloria Estefan, quien presidió el desfile.

Luego volverían a realizar otras atrevidas hazañas. En 1990, el festival rompió el récord de la piñata más grande del mundo; en el año 2000, el tabaco más largo del mundo; en el 2008 la mayor cantidad de jugadores de dominó compitiendo simultáneamente en un mismo lugar; en el 2012 la bandera más grande compuesta por 422 banderas de todos los países del mundo. Y el año pasado la tarjeta de cumpleaños con más firmas.

Para esta edición aniversario se optó por un concurso de comer croquetas, un bocado tradicional cubano cuyo origen es realmente francés (su nombre proviene de la onomatopeya croquer, que significa crujir). Pero la deliciosa y apetitosa croqueta se ha internacionalizado, reinventado y adaptado a los nuevos tiempos, como el Carnaval mismo.

Jesús Lebeña, voluntario de los Kiwanis, originó la idea. “Estábamos pensando en algo innovador y dije: ‘Si en Nueva York tienen el popular concurso Nathan’s de comer hot dogs, qué mejor que tener un concurso de comer croquetas en Miami, un plato tan querido por los latinos’ ”.

Se prepararon 7,500 croquetas y se dividió la competencia en tres categorías: amateur, celebridades y profesionales. Frank Carollo, comisionado de Miami cuyo distrito alberga La Pequeña Habana, se inscribió en la segunda categoría. “Siendo la primera vez que se hace un concurso de comelata de croquetas en nuestra Pequeña Habana tenía que estar aquí representando el 305”, dijo el comisionado.

Entre los profesionales salió triunfante Carmen Cincotti, quien devoró 158 croquetas en ocho minutos, seguido por Geoffrey Esper, con 143 croquetas.

Para Rodríguez, el ganador amateur, de 40 años, esta fue su tercera victoria en un concurso de comer. Una vez engulló tres libras de burrito en 94 segundos, y en otra competencia tantos perros calientes que no recuerda la cifra. Sus signos vitales son saludables, dijo, pero su colesterol es muy alto. “El colesterol malo, por supuesto”, aclaró sin remordimiento.

Siga a Daniel Shoer Roth en Twitter: @danielshoerroth.

Esta historia fue publicada originalmente el 12 de marzo de 2017, 7:28 p. m. with the headline "Miami celebra el Carnaval de la Calle Ocho a golpe de croqueta."

Artículos relacionados el Nuevo Herald
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA