Redada policial y arrestos en matadero ilegal en el suroeste de Miami
El día de Nochebuena, Richard Couto quería comprar un puerco. Pero, en lugar de visitar un supermercado local, él cruzó el portón de Coco Farm, justo al oeste del Turnpike de la Florida. Allí, un hombre agarró a un cerdo vivo de un chiquero en que estaba con varios otros, le golpeó la cabeza contra el suelo, le ató las patas con una soga, le puso el pie en la cabeza y lo apuñaló en el corazón.
Pero Couto no era un cliente como otro cualquiera, sino el fundador de una misión de rescate de animales. Y Coco Farm no es un matadero como otro cualquiera, sino un matadero ilegal, operado con instalaciones ilegales y sin permisos.
El jueves, cuando la policía de Miami-Dade hizo una redada en la propiedad, encontró animales muertos y parcialmente devorados por todos sus 200 acres junto a Bird Road y 118 Avenue. Ellos recuperaron además alrededor de 3,000 animales, en su mayor parte cerdos, chivos, pollos y vacas.
Solamente alrededor de 100 de ellos serán sometidos a eutanasia. Los otros 2,900 serán entregados a diversos refugios por todo el estado, en lo que la fiscal estatal de Miami-Dade Katherine Fernández Rundle calificó de la mayor misión de rescate de animales en EEUU.
“Esto es terrible, es una salvajada. Había cadáveres podridos, animales comiéndose los unos a los otros”, dijo Fernández Rundle. “Yo sólo miré parte del video. No pude mirarlo todo”.
También se sacó de la propiedad, en la que la policía dijo que habían siete instalaciones ilegales, a uno de sus dueños y un trabajador. Ambos estaban en el matadero cuando llegó la policía y se entregaron sin ofrecer resistencia. El matadero principal era un edificio en la esquina suroeste de la propiedad. La policía dijo que los trabajadores usaban otros edificios para colgar animales, degollarlos y desangrarlos. Los puercos eran a menudo hervidos allí mismo.
Los cerdos se vendían por $180, los chivos por $160. Se cobraba una tarifa de $20 por matarlos.
Se arrestó a Gregorio Santa Ana, de 69 años, acusado de 21 cuentas de crueldad contra los animales, tres cuentas de encerrarlos sin agua ni comida, y dos cuentas de encadenarlos ilegalmente con la intención de matarlos. Fue llevado a la cárcel y se fijó su fianza en $169,000. También se arrestó a José Armando Solís, de 35 años, quien fue acusado de cinco cuentas de crueldad contra los animales y dos cuentas de encerrarlos sin agua ni comida.
La policía continúa en busca de otro de los propietarios de la finca, Rubén Rodríguez, de 67 años, quien enfrenta seis cuentas de crueldad contra los animales, dos cuentas de encadenarlos ilegalmente con la intención de matarlos y una de encerrar a un animal de forma indebida. Se espera que su fianza sea de $62,000, según la fiscalía.
De acuerdo con la orden de arresto, Couto, fundador de la Misión de Recuperación de Animales (Animal Recovery Mission, ARM), quien ronda el Condado poniendo al descubierto operaciones ilegales y actos de crueldad contra los animales, visitó la finca un total de cuatro veces desde Nochebuena hasta principios de febrero. A veces él llevaba consigo una cámara de vigilancia oculta. Otras veces se limitó a hacer inventario en su cabeza.
Durante una visita en la víspera de Año Nuevo, investigadores policiales visitaron la propiedad y encontraron a Santa Ana en la oficina central mirando un sistema de cámaras de video que controlaba toda la finca. Cuando un agente dijo que quería comprar un puerco, afirma la orden de arresto, fue llevado a un camión donde había encerrados 45 animales. No tenían agua ni comida.
En ese punto, según el documento, un hombre “sacó a un cerdo del camión y lo pisó y se le arrodilló encima mientras le ataba las patas con una soga”. El cerdo fue pesado allí mismo antes de ser llevado a un matadero donde le dieron una puñalada en el corazón. Luego lo metieron en agua hirviendo “mientras aún mostraba claras señales de vida”.
Fernández Rundle y Couto dijo que matar animales y vender la carne sin permisos no es sólo un problema de crueldad contra los animales.
“Esto es un problema de seguridad pública”, dijo Couto a la estación televisiva local WSVN Channel 7. “Gran parte de esta carne estaba yendo a nuestra cadena alimenticia. Los animales estaban muertos. Estaban enfermos. Estaban siendo matados y destazados en las áreas más asquerosas y repulsivas que se pueda imaginar”.
La policía hizo una serie de arrestos parecida en agosto del año pasado en West Miami-Dade luego de descubrir que en la propiedad se había disparado, acuchillado, golpeado a mazazos y destripado y hervido a puercos mientras estaban todavía vivos. Esa investigación, también conducida por Couto, condujo a tres arrestos, en su mayor parte por cargos de crueldad contra los animales.
Couto fundó ARM en el 2010 mientras trabajaba como investigador para la sección local de la Sociedad para la Prevención de Crueldad contra los Animales. Él vive ahora en Miami Beach.
Esta historia fue publicada originalmente el 12 de marzo de 2015, 9:42 p. m. with the headline "Redada policial y arrestos en matadero ilegal en el suroeste de Miami."