Defensores de los indocumentados no entendieron el fenómeno Trump
Cuando Barack Obama, hijo de padre keniano, se convirtió en el primer presidente negro de Estados Unidos, y cuando el senador Marco Rubio, hijo de cubanos, ayudó a redactar el proyecto de ley bipartidista de la reforma de inmigración, los activistas que defienden los derechos de los inmigrantes estaban convencidos de que la legalización de millones de indocumentados era un hecho.
Pero estaban totalmente equivocados.
Ahora, un libro que sale a la venta esta semana muestra que la percepción de los activistas fue una ilusión porque no se dieron cuenta del panorama más amplio de electores enfurecidos que eligieron a Donald Trump como presidente, en gran medida por sus promesas de deportar a millones de indocumentados.
Ali Noorani, autor del libro y jefe del grupo National Immigration Forum (NIF), con sede en Washington, estará en el sur de la Florida a mediados de abril y promoverá su libro durante un evento el 13 de abril a las 7:30 p.m. en la librería Books & Books, en 265 Aragon Avenue, Coral Gables.
“Mientras teníamos un debate político”, dijo Noorani en una entrevista, “el resto del país tenía una conversación cultural”.
Con el largo título de There Goes the Neighborhood: How Communities Overcome Prejudice and Meet the Challenge of American Immigration (Se malogró el vecindario: Cómo las comunidades superan los prejuicios y enfrentan el reto de la inmigración a Estados Unidos) es un relato contundente sobre las razones del fracaso de la reforma inmigratoria.
El libro está lleno de entrevistas e historias sobre personas que apoyaron o se opusieron a los esfuerzos por cambiar las leyes de inmigración con miras a legalizar a la mayoría de los 11.1 millones de indocumentados en el país,
Incluye personalidades como Thomas Wenski, arzobispo de Miami y defensor de la reforma, y personas del lado opuesto, como el senador estatal Russell Pearce, de Arizona, y enemigo de la legalización.
Wenski se sumergió en labores con las comunidades haitianas y cubanas,
Ali Noorani
el autorUno de los primeros capítulos es sobre Noorani misma.
Nacido en Santa Cruz, California, en 1973, Noorani es hijo de inmigrantes que salieron de Pakistán en 1971. Creció en Salinas y después llegó a Boston, donde se convirtió en organizador comunitario y defensor de los derechos de los inmigrantes como director ejecutivo de la Coalición de Inmigrantes y Refugiados de Massachusetts.
Luego, Noorani se hizo cargo del NIF, reemplazando al entonces líder Frank Sharry, quien durante 16 años encabezó el grupo, fundado en 1982.
El primer capítulo, “Las elecciones importan pero la cultura importa más”, es el marco para el argumento de que los grupos que defienden los derechos de los inmigrantes no identificaron el creciente descontento en el Medio Oeste y zonas rurales de Estados Unidos sobre la reforma inmigratoria. Al mismo tiempo, el libro dice que estos grupos deberían haber seguido las tácticas de las organizaciones que promovieron los derechos de la comunidad LGBT.
El capítulo relata los acontecimientos del 18 de diciembre del 2010, que según Noorani explican por qué la comunidad LGBT ganó y la comunidad defensora de los indocumentados perdió.
Ese mismo día, el Senado debatió el proyecto de ley llamado Dream Act, que contemplaba legalizar a jóvenes cuyos padres los trajeron a Estados Unidos cuando eran niños, así como también un proyecto de ley para derogar la ley que prohibía a los miembros de las fuerzas armadas expresar públicamente su orientación sexual.
La propuesta del Dream Act fracasó, mientras que la iniciativa sobre la comunidad gay en las fuerzas armadas triunfó, una victoria para el movimiento LGBT. Noorani atribuyó los diferentes resultados a las estrategias divergentes de los dos movimientos.
“Respetaron la cultura militar, entendieron el respeto del público por los servicios armados, compartieron historias de individuos afectados y desarrollaron un marco político que estableció un consenso”, escribió Noorani en el libro. “En resumen, una poderosa estrategia cultural condujo a una poderosa estrategia política. Nosotros intentamos lo contrario, comenzamos con la política y perdimos”.
Cuando Noorani viajó a Miami se dio cuenta del posible futuro demográfico de Estados Unidos, un mosaico de múltiples nacionalidades y razas donde inmigrantes de muchas naciones se mezclan día a día.
Cualquier día en Miami o Miami Beach se puede escuchar creole, el idioma de Haití y otras islas de herencia francesa del Caribe, español de América Latina o España, portugués de Brasil y Portugal, y papiamento de las islas holandesas de Aruba, Bonaire y Curazao.
Esto quizás explica por qué el arzobispo de Miami, Thomas Wenski, habla bien creole y español. Wenski aparece como figura destacada en el libro.
“Wenski se sumergió en sus labores con las comunidades haitianas y cubanas”, escribió Noorani. “Ofreció misa en los centros de detención, visitó Haití”.
Noorani también destaca el papel que cuatro jóvenes dreamers jugaron en el debate sobre la reforma inmigratoria cuando caminaron de Miami a Washington en el 2010 para llamar la atención sobre la situación de los indocumentados.
“Felipe Matos, Gaby Pacheco, Carlos Roa y Juan Rodríguez salieron de Miami el 1 de enero del 2010 para caminar 1,500 millas hasta el Capitolio en Washington”, recordó Noorani. “Su ‘Sendero de Sueños’ llevó a estos cuatro jóvenes a visitar comunidades del sureste, donde compartieron sus historias con partidarios y opositores por igual en una región que experimentaba las tensiones que llegaron con el rápido crecimiento de la población inmigrante”.
Noorani dijo que los defensores de los derechos de los indocumentados deberían haber seguido el ejemplo de los cuatro dreamers porque su propuesta estaba encaminada a cambiar la cultura, no la política.
“El ‘Sendero de Sueños’ fue una de las primeras estrategias puramente encaminadas a cambiar la cultura del movimiento de los derechos de los inmigrantes”, escribió Noorani. “Estos jóvenes no trabajaban a través de organizaciones lideradas por no inmigrantes, estaban insertando sus propias voces y sus propias historias al debate”.
Aunque los dreamers no lograron modificar el debate, el libro dice que los ataques terroristas en Estados Unidos y otros países sí modificaron el estado de ánimo nacional y ayudaron a las fuerzas antiinmigrantes a fortalecer su argumento de que los extranjeros son una amenaza para la seguridad nacional.
Aunque los ataques en Boston y París en el 2015 aceleraron el rechazo a los inmigrantes musulmanes, Noorani identificó que lo que realmente impulsó a Trump a la presidencia se formó en Arizona, donde en el 2010 el senador estatal republicano Russell Pearce presentó un proyecto de ley conocido por su número, SB 1070.
Fue una propuesta que finalmente facultó a la policía a pedir a los extranjeros documentos que prueben que están legalmente en Estados Unidos, y que inicialmente amenazaba con penalidades contra cualquiera que ayudara a un indocumentado.
Aunque la Corte Suprema revocó las partes más duras de la ley, la cláusula que permite a los policías pedir documentos prevaleció.
La ira que provocó el espíritu de la ley rebasó los limites de Arizona y ayudó a preparar el camino para el eventual triunfo de Trump.
Noorani está convencido de que con el tiempo el movimiento proinmigrante volverá a tomar fuerza.
“Todos estos niños que están creciendo juntos actualmente, que son de diferentes razas, de diferentes etnias y de diferentes lugares, seguirán desarrollándose juntos y fortalecerán sus relaciones”, dijo Noorani en la entrevista.
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Esta historia fue publicada originalmente el 2 de abril de 2017, 2:53 p. m. with the headline "Defensores de los indocumentados no entendieron el fenómeno Trump."