Carnaval Calle 8 lleno de sol, música y sabores latinos
El Festival de la Calle 8, organizado por el Club Kiwanis de la Pequeña Habana, cumplió el domingo su cometido al convertirse en una verdadera fiesta que unió comunidades y, como animaba desde la tarima de la Mega el locutor Ozzi Muñiz, “puso a Miami encendida’’ con música, baile y altas temperaturas.
Por cada rincón de la Calle 8, entre las avenidas 8 y la 24, la celebración trajo gente de Miami_Dade, así como de condados vecinos, que caminada entre las ventas humeantes de comida, los puestos de gorras, camisetas y artesanías, y entre los bailarines de grupos brasileros, colombianos y bolivianos.
“Somos del Congo Grande de Barranquilla’’, gritó una de las bailarinas que corrían en un grupo de 12 a presentar su baile representativo de los Carnavales de Barranquilla en una de las tarimas.
Si es cierto que las grandes estrellas, como los Reyes del Carnaval Chino y Nacho, Johnny Ventura, Ivy Queen, Tito el Bambino, Alexis y Fido, Lefty Perez, fueron las grandes atracciones, también tuvieron su público artistas menos conocidos que se tomaron los parqueos de pequeños centros comerciales para dar conciertos y vender sus CDs.
Uno de ellos, Franco Alonso, un cantante de Perú, que animaba a los amantes de las canciones del recuerdo a acercarse a escucharlo entonar baladas de Los Iracundos y Los Angeles Negros.
“Venimos todos los años. Nos gusta caminar ver gente y ver que nuestra patria está representada. Acabamos de comer arepa con queso. Una de las cosas buenas es ver tantas orquestas nuevas, gente que esta comenzando y tienen aquí su oportunidad de darse a conocer’’, comentó Janeth Giraldo, colombiana, quien vino al carnaval con su esposo Jorge, desde West Palm Beach.
Envuelto en la bandera de franjas azules y blancas de Honduras, Carlos Padilla, nacido en el Progreso, escuchaba tocar, bajo un toldo, en medio de la calle, al grupo de su patria, Los Ingenieros.
“Me gusta su reggaeton, estoy con mi esposa y mis hijos pequeños’’, señaló, mientras seguía el ritmo.
Como si las orquestas fueran pocas, Moisés Bonett, disfrazado de los años 70, con peluca y zapatos de plataforma plateados, caminaba entre la muchedumbre con sus propia música de la época, que lograba ser estridente gracias a un altoparlante sostenido con un sistema de rodachines.
En medio de los ritmos, se colaban los olores gigantestas paellas, chuzos de carne, arroz con gandules, arepas y tostones. La cerveza apaciguaba la sed de los transeúntes, al igual que las piñas coladas servidas dentro de la fruta.
En el puesto La Auténtica, Marlene dijo que había frito más de mil tostones en cuestión de cuatro horas.
En un momento de la tarde, la tarima donde se presentaba el grupo Miami on Beat puso a bailar salsa a jóvenes de 25, como Armando Fernández, nacido en Miami de padres cubanos, hasta de 65, como Pablo Méndez, de Sancti Spiritus.
En las calles aledañas a la Calle Ocho, también varias familias decidieron tener su propio carnaval en casa, desde sus salas de puertas abiertas se escuchaba la fiesta y la música de Marc Anthony: “A veces llega la lluvia para limpiar las heridas...’’.
uenos
Esta historia fue publicada originalmente el 15 de marzo de 2015, 9:19 p. m. with the headline "Carnaval Calle 8 lleno de sol, música y sabores latinos."