Una voz inusual se gradúa en FIU
Lo único que quería Roberta David era comprarse una ensalada de pollo César en la ventanilla del McDonald’s. En lugar de eso, se encontró con uno de los cantantes más inusuales y talentosos que nunca había oído.
David, que es directora profesional de coros, dijo que se le pusieron los ojos como platos cuando vio quién estaba cantando la canción “Once Upon a Dream” de La bella durmiente de Disney detrás de la ventanilla.
“¿Ese eras tú?”, preguntó al muchacho del delantal rojo. “¿Eres contratenor?” Edgar Sanfeliz-Botta le devolvió la sonrisa y dijo que sí, que él era uno de los pocos hombres selectos con el rango vocal de una mujer.
Sanfeliz-Botta llevaba poco más de un año en un McDonald’s de Sunset Drive ganando dinero para traer a su familia de Cuba. Después del trabajo, enseñaba música a estudiantes de escuela primaria en Conchita Espinosa Academy usando el diploma de dirección coral que obtuvo en Cuba.
“Cuando vine a este país, mucha gente me dijo que me olvidara de la música y que me buscara un trabajo de verdad”, dijo el miércoles Sanfeliz-Botta, de 27 años, detrás de la tarima de la graduación en la arena de baloncesto de la Universidad Internacional de la Florida.
“Yo dije: ‘no’ ”, afirmó, sacudiendo la cabeza, con lo cual hizo oscilar la borla rosada de su birrete de la “Clase del 2017”. “Yo soy la clase de persona que necesita seguir su corazón”.
Momentos más tarde, Sanfeliz-Botta y sus compañeros de graduación de la escuela de música cantaron el himno nacional de EEUU y el himno de FIU.
Pero, en el 2014, Sanfeliz-Botta no veía la música en su futuro. Por lo menos, no hasta que David no intervino.
Después de terminar su almuerzo, David comenzó su campaña para hacer que Sanfeliz-Botta entrenara su voz única. Ella pasaba por la ventanilla cada dos o tres días, y acabó dejándole una tarjeta de Navidad con su teléfono (y $20) dentro.
“Pasaron días, y él no llamaba”, dijo ella. “Yo pensé: ‘A lo mejor piensa que yo soy algún tipo de acosadora’.
Al final, Sanfeliz-Botta aceptó y se postuló al programa de música de FIU. Con la ayuda de una beca sustanciosa, empezó a estudiar en agosto del 2014.
“Nos dimos cuenta de que nos habíamos ganado la lotería musical con Edgar”, dijo el presidente de FIU Mark Rosenberg a la sala llena de graduados, parte de los más de 5,000 estudiantes que se están graduando esta semana en ceremonias que irán del domingo al miércoles.
Su profesora de canto en FIU, Kathleen Wilson, dijo que él era un “diamante en bruto”. Ella contó que el recital final estudiantil de él estaba atestado de personas de pie que no alcanzaron asiento.
“Voy a arriesgarme a decir que va a tener una carrera internacional”, dijo ella.
Mientras estudiaba en FIU, Sanfeliz-Botta siguió dando clases en la Conchita Espinosa Academy y trabajó cantando en conciertos y tocando el órgano en las iglesias. Dijo que aprendió solo a tocar ese enorme instrumento usando libros sacados de bibliotecas y practicando en la única sala de conciertos de órgano en Cuba.
Ganó lo suficiente para traer a sus padres, su abuela y su hermana gemela a Miami. Es quien mantiene a su familia, y gracias a su estímulo, su hermana está estudiando fisioterapia en el Miami Dade College.
Sanfeliz-Botta planea posponer los estudios el año próximo para trabajar y asegurarse de que su familia esté establecida antes de dirigirse al norte a estudiar su doctorado en la prestigiosa Escuela de Música Jacobs de la Universidad de Indiana.
“Desde la barriga de mi madre, yo siempre estuve cantando”, dijo. “Ahora sé que puedo ganarme la vida con eso. Ya nadie me puede decir qué es lo que no puedo hacer”.
Alex Harris: 305-376-5005, @harrisalexc
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de mayo de 2017, 7:02 p. m. with the headline "Una voz inusual se gradúa en FIU."