Sur de la Florida

El tornado que amenazó con destruir a Miami hace 20 años

El 12 de mayo de 1997, un imponente tornado tocó tierra en el downtown de Miami. Este fue nuestro reporte original.

Un imponente tornado atravesó el centro de Miami, la bahía de Biscayne y Miami Beach poco después del mediodía del martes, destrozando a su paso automóviles y ventanas, desarraigando árboles y asustando a miles de personas que quedaron paralizadas viendo el peligroso fenómeno.

Nadie resultó lesionado de gravedad. El daño, aunque se diseminó a lo largo de una amplia faja, fue menor, con algunas vívidas excepciones: el tornado arrancó el techo de un viejo edificio de apartamentos al este de La Pequeña Habana, dejando a varias familias desamparadas.

Pero para muchos de los que presenciaron su súbita aparición e inexorable avance, el tornado era algo para maravillarse, una rara oportunidad para ver de cerca el poder monumental de la naturaleza.

“Yo sentía una extraña sensación en los oídos, como cuando la presión atmosférica cae durante un huracán”, dijo Robert A. Smith, un escritor de ciencia-ficción que se encontraba en su casa en el este de La Pequeña Habana. “Miré hacia afuera y ahí estaba la siniestra nube negra. Me quedé paralizado, mirándola, como queda un venado frente a los faros de un automóvil. No me podía mover.

“Era sobrecogedor, increíble, como un gigante inmenso que estuviera avanzando. Fue cosa de Dios que pasara por aquí”.

Aunque no parecía moverse con velocidad, la trayectoria del tornado en dirección noreste era realmente rápida, tomando no más de 15 minutos. Después de haberse formado en el barrio miamense de Shenandoah a eso de la 1:55 p.m., se dirigió hacia el este de La Pequeña Habana, cruzó el río Miami, la carretera interestatal 95, donde los pasmados choferes se detuvieron en seco para dejarlo pasar. Luego atravesó el downtown , revolvió en espuma el agua de la bahía de Biscayne, explotó transformadores y arrancó árboles en Biscayne Island, rompiendo vidrieras en tiendas de Arthur Godfrey Road en Miami Beach, antes de disiparse y desaparecer.

“Fue una cosa surrealista. Podías ver la rotación y los escombros que volaban”, dijo Todd W. Bernstein, en Miami Beach, que vino de Filadelfia a visitar a su hermana. “Después siguió girando y desapareció entre las nubes”.

Antes de hacerlo dejó una larga huella de escombros de cristal, líneas caídas del tendido eléctrico y un extraño cuadro de la destrucción fortuita de un tornado.

El tornado lanzó un árbol a través del parabrisas trasero del Chevrolet Cavalier azul de Bernstein, pero evadió la mayoría de los otros autos parqueados en la calle. Cerca, una máquina amarilla de vender periódicos quedó trabada entre un Chrysler blanco y un parquímetro.

Destruyó todas las ventanas de The Citadel, un edificio de oficinas de tres pisos en el downtown , justo al sur del Miami Arena; sin embargo, no tocó una bandera del Miami Heat colocada en un poste de tres pisos de altura, que está instalado en el lado oeste del edificio.

El tornado derribó robles centenarios y laureles por todo el parque de Lummus, el más viejo de la ciudad, inaugurado en 1909 y derribó un remolque de construcción en los vecinos apartamentos de Park Towers.

Varios pasajeros y tripulantes de un vuelo de American Airlines, procedente de Boston, resultaron heridos cuando el avión fue sacudido por la turbulencia a 4,400 metros de altura, pero ninguno se encuentra en estado de gravedad. El avión, con 56 personas a bordo, aterrizó sin más dificultades. Tres de los viajeros fueron hospitalizados.

El tornado causó un gran alboroto en el puente del viaducto MacArthur, paralizando el tráfico en su apogeo y pasando directamente sobre un autobús del condado, sin dañarlo. El tornado infligió el mayor daño a un edificio de apartamentos de 24 unidades situado en La Pequeña Habana, el cual perdió el techo, lo que obligó a sus ancianos ocupantes a salir descalzos a toda prisa a la calle. El edificio fue condenado, con lo cual 30 moradores perdieron su vivienda.

Una mujer resultó herida cuando escombros llevados por el viento le dieron en la cabeza, señalaron los bomberos. Otros moradores recibieron una buena sacudida, pero por lo demás resultaron ilesos.

Joe Carollo, el alcalde de la ciudad, habló con los que vivían en el edificio, y les informó que se les daría de comer y tendrían un lugar donde pasar la noche.

“Estamos haciendo todo lo que podemos por ustedes”, dijo, mientras media docena de personas lo rodeaban.

Una de ellas era Marta López-Hernández, quien se esforzó para que el alcalde comprendiera que el techo de su vecino había caído de lleno encima de su Cadillac 1979, el vehículo que utiliza para asistir a sus numerosas consultas médicas.

“¿El automóvil junto al mío? A ese no le cayó encima ni un palito”, se lamentó la mujer de 68 años. “Todo le cayó encima al mío. ¡No tengo ni dinero ni seguro para comprarme otro! Vivo gracias a los cheques que recibo por mi incapacidad. Acabo de salir del hospital, donde me operaron de cáncer y necesito el automóvil para ir al médico”.

Del otro lado de la ciudad, la mayoría de los daños fueron menores: personas empujadas por el viento contra paredes, postes y otros objetos.

Inicialmente, el paso del tornado dejó a unas 21,000 personas sin electricidad, aunque de forma gradual se fue restaurando el servicio eléctrico.

Los redactores de El Nuevo Herald Geoffrey Tomb, Andrés Viglucci, Debra Franco, Donna Gehrke White, John Lantigua y Arnold Markowitz contribuyeron a este reportaje.

Esta historia fue publicada originalmente el 12 de mayo de 2017, 9:20 a. m. with the headline "El tornado que amenazó con destruir a Miami hace 20 años."

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