Sur de la Florida

Florida despliega su historia en casas de Flagler y Ringling


Detalle de la mansión Ca’d’zan, construida por John Ringling frente a la bahía de Sarasota.
Detalle de la mansión Ca’d’zan, construida por John Ringling frente a la bahía de Sarasota. Cortesía The Ringling

¿Quién dice que la Florida no tiene historia? Basta dar un recorrido por alguna de las mansiones que adornan sus costas para rescatar un maravilloso pasado que aún pervive en sus muros, jardines e interiores.

Ca’d’zan, la casa de John Ringling, en Sarasota, y Whitehall Way, la gran casona blanca de Henry Flagler, en Palm Beach, son algunas de las residencias históricas más emblemáticas del estado, que guardan fotos, muebles, obras de arte y un caudal de información no solo sobre sus dueños sino sobre las empresas y proyectos que los convirtieron en figuras prominentes en su época y que prueban su legado en la Florida. Ambas forman parte del Registro Histórico Nacional.

Conocida también como The Ringling, Ca’d’zan se alza a orillas de la bahía de Sarasota y fue construida por John Ringling (uno de los cinco hermanos propietarios de la compañía Ringling Bros and Barnum & Bailey@Circus, creadores del famoso circo The Greatest Show on Earth). Su éxito en el circo y como empresario hizo que John se convirtiera muy pronto en uno de los norteamericanos más ricos de la década de los 20, amasando en aquella época una fortuna de casi $200 millones. Tras su boda en 1905 con Mable Buton, empezaron a viajar por Europa, enamorándose especialmente de los palacetes góticos venecianos, del barroco italiano y del arte. También se convirtieron en asiduos de las subastas de arte neoyorquinas, adquiriendo innumerables y valiosísimas antigüedades, muebles, libros de arte y cuadros que adornarían años más tarde la mansión de sus sueños.

En 1911 los Ringling empezaron a comprar terrenos en Sarasota, llegando a ser propietarios de un 25 por ciento de su tierra, y en 1924 hicieron su sueño realidad: edificar un palacio gótico como los que flanquean los canales de Venecia. Su Gran Canal fue, sin embargo, la bahía de Sarasota. John lo bautizó como Ca’d’Zan, palabra del dialecto veneciano que significa “casa de Juan”. A un precio de $1.5 millones de aquella época, la propiedad tiene 36,000 pies cuadrados, cinco pisos, sótano, 41 cuartos y 15 baños, y está construida con bloques de terracota, concreto y ladrillos recubiertos de estuco y azulejos esmaltados. La remata un techo original de tejas españolas del siglo XVI, y a sus espaldas se abre a la bahía en una gigantesca terraza de mármol donde hoy se celebran galas, bodas y eventos.

En sus jardines se encuentran un museo de 21 galerías inspirado en la galería Uffizi de Florencia, Italia, que alberga la vasta colección de los Ringling con obras de grandes maestros como Velázquez, Rubens, Van Dyck o Poussin, entre otros.

Uno de los grandes legados de Ringling a la ciudad es el Museo del Circo, que contiene incluso el Wisconsin, vagón del ferrocarril en que viajaban los Ringling; el Teatro Asola, cuyo interior pertenece al teatro construido en 1798 para el castillo de la reina Caterina Coronaro en Asola, Italia. El Asola se ha convertido en el centro cultural de Sarasota, ofreciendo óperas, conciertos, obras de teatro, conferencias, actuaciones, etc.; y el Visitor’s Pavillion, diseñado por Yann Weymouth, arquitecto también de la Pirámide del Louvre, el ala este de la National Gallery en Washington D.C. y el Museo Dalí en St. Petersburg, Fl. 

Por otra parte, la casa de Flagler, WhiteHall, tras su inauguración en 1902, el New York Herald la describió como “una mansión mucho más espectacular que cualquier palacio europeo”. Esta fue el regalo de bodas del empresario y magnate neoyorquino Henry Morrison Flagler a su tercera esposa (había enviudado ya dos veces), Mary Lily Kenan Flagler.

Socio fundador con John Rockefeller de la compañía Standard Oil, líder de la industria petrolera, Flagler descubrió en Florida una auténtica mina de oro para el turismo y los negocios, e invirtió aquí toda su energía, sus recursos y creatividad. Nadie ha tenido mayor impacto que él en este estado. Fue, literalmente, el inventor de la Florida actual: la infraestructura del transporte, el turismo y las industrias agrícolas que creó siguen siendo hoy la base de su economía. Construyó algunos de los hoteles más famosos de la época (Ponce de León en St. Augustine, Royal Poinciana en Lake Worth, Palm Beach Inn –hoy The Breakers– en Palm Beach, Royal Palm en Miami, etc.), urbanizó toda la costa y puso en funcionamiento un tren que unió gran parte del estado y que llegó a Biscayne Bay en 1895, construyendo además en el área calles, un canal, un sistema de agua y alcantarillado. Hasta financió el primer periódico, The Metropolis. Cuando se fundó la ciudad en 1896 y quisieron llamarla Flagler, declinó el honor y sugirió que la llamaran Miama o Miami, nombre del río alrededor del cual se alzaba el asentamiento. Y cuando Estados Unidos asumió el control del Canal de Panamá en 1905, extendió las vías del ferrocarril 156 millas hasta llegar a Key West, con miras a activar el comercio con Cuba y Latinoamérica.

Buscando un ancla aquí en la Florida, Whitehall, la mansión de Flagler en Palm Beach (de 100,000 pies cuadrados y 75 habitaciones) fue la residencia de invierno de los Flagler desde 1902 hasta la muerte de él en 1913. El matrimonio puso de moda entre los ricos de la Época Dorada la “temporada de Palm Beach”, es decir, la costumbre de pasar allí el invierno. La propiedad es fiel reflejo del estilo de vida de la Gilded Age norteamericana. Con una fachada enmarcada por magníficas columnas de mármol rematadas por un techo de tejas, la residencia –de dos pisos, ático y sótano– está edificada alrededor de un patio central y la rodea una monumental cerca de hierro forjado. Los arquitectos de la mansión fueron John Carrera y Thomas Hastings, que también diseñaron el hotel Ponce de León en San Agustín, la NY Public Library y la mansión de Clay Frick en la Quinta Avenida neoyorquina. La firma neoyorquina Pottier & Stymus se encargó del diseño interior, eligiendo los estilos Luis XIV, Luis XV, Luis XVI, Francisco I y Renacimiento Italiano.

Heredera de la propiedad, la viuda de Flagler se la dejó a su muerte a su sobrina Louise Clisby Wise Lewis, quien la vendió a un grupo de inversionistas. No fue hasta 1960 que la nieta del magnate, Jean Flagler Mathews, tomó cartas en el asunto y rescató Whitehall de las ruinas en que la habían dejado los inversionistas, creando la corporación no lucrativa The Henry Morrison Flagler Museum, que administra la propiedad, convertida ahora en un monumento histórico nacional abierto al público como el Henry Morrison Flagler Museum y ofreciendo tours guiados, exposiciones y programas especiales.

Siga a Ana Remos en Twitter: @abremos

Esta historia fue publicada originalmente el 21 de marzo de 2015, 6:15 p. m. with the headline "Florida despliega su historia en casas de Flagler y Ringling."

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