Sur de la Florida

Miami pide a Flagstone que se vaya, urbanizador presenta demanda por $122 millones

Flagstone Island Gardens quiere que un juez obligue a la Ciudad de Miami extender un permiso que autorice al urbanizador operar su marina en Watson Island.
Flagstone Island Gardens quiere que un juez obligue a la Ciudad de Miami extender un permiso que autorice al urbanizador operar su marina en Watson Island. Miami Herald

Tras una asombrosa votación de la Comisión de la Ciudad de Miami, que declaró a Flagstone Island Gardens en violación de su acuerdo de construir un centro turístico en Watson Island, la cual es propiedad pública, el urbanizador Mehmet Bayraktar ha presentado una demanda judicial por $122 millones en la que acusa a la Ciudad de estafar a su socio de negocios de mucho tiempo.

La Ciudad, por su parte, envió el lunes un mensaje al atribulado urbanizador: entrega las llaves y sal de nuestra propiedad.

“Por este medio, la Ciudad de Miami exige oficialmente que Flagstone salga de inmediato de la propiedad y del área compartida, y que la entregue a la Ciudad, puesto que la Ciudad es propietaria de todos los derechos e intereses de Flagstone en la propiedad y el área compartida”, escribió el administrador de la Ciudad Daniel Alfonso en una carta dirigida a Bayraktar. “Las llaves, candados, tarjetas electrónicas de entrada, pases y sus equivalentes deberán ser puestos de inmediato en las manos de la Ciudad de Miami”.

Si Flagstone desea “entregar la propiedad de manera pacífica” — incluyendo una marina por valor de $52 millones que acaba de construir e inaugurar — deberá ponerse en contacto con el director de bienes raíces de la Ciudad para asegurar una transición sin problemas, escribió Alfonso.

Lamentablemente, esto no parece probable.

En su demanda de ocho páginas, Flagstone pidió a un juez de Miami-Dade que anule una declaración “inventada” de la Comisión de la Ciudad de que Flagstone violó su acuerdo central de construir un centro turístico y un complejo de tiendas minoristas junto al viaducto MacArthur Causeway. Alegando que ha sido la Ciudad la que ha violado sus acuerdos, Flagstone exige que los funcionarios de Miami no sólo dejen de amenazarla, sino que además aprueben un proyecto de diseño modificado para el centro turístico y entreguen un permiso final que permita el uso continuo de la marina.

Bayraktar, representado por el prominente abogado por lo civil Eugene Stearns, dijo en su demanda que su compañía ha “recibido daños compensatorios de más de $122 millones en inversiones”. Dijo que la notificación de violación de la Ciudad destruyó un acuerdo pendiente en el cual Flagstone estaba a punto de vender el 95 por ciento de sus derechos de urbanización a un comprador de capital de riesgo por $185 millones.

En una notificación enviada el 7 de junio a Flagstone, la Ciudad dijo que el urbanizador incumplió la fecha límite para comenzar la construcción en la parte de tiendas minoristas y estacionamiento de su proyecto, y que tampoco consiguió un préstamo para la construcción antes de asegurar el arrendamiento del terreno. Pero Flagstone afirma que esas alegaciones son falsas.

En lugar de eso, Bayraktar alega que los comisionados de Miami, urgidos por el comisionado Ken Russell, hicieron su declaración de violación como resultado de una decisión política, la de que ellos preferirían construir un centro de transporte público en Watson Island en lugar del centro turístico aprobado originalmente por los votantes en el 2001.

“La Comisión de la Ciudad, encabezada por el comisionado Russell, cambió de idea y decidió echar a un lado sus acuerdos con Flagstone”, asegura la demanda judicial, presentada el 9 de junio. “La Comisión de la Ciudad inventó entonces la supuesta violación de Flagstone como pretexto”.

Los detalles de la demanda, reportada por primera vez por el bloguero Al Crespo, prefiguran lo contenciosa que será probablemente la batalla judicial entre la Ciudad y Flagstone, que ha estado tratando de construir su centro turístico por valor de $1,000 millones durante más de 15 años. Bayraktar ha culpado al 9/11 y a la Gran Recesión por sus problemas, así como a una serie de demandas judiciales presentadas por un grupo de residentes de la isla según los cuales el urbanizador y la Ciudad han ignorado repetidas veces sus propias leyes y estatutos al salir adelante con el proyecto.

Flagstone — que para algunos es ejemplo del pobre historial de la Ciudad en lo que se refiere a acuerdos de bienes raíces — afirma que ha gastado $2 millones combatiendo litigación presentada en contra de la Ciudad por parte del grupo de residentes, el cual formó una organización sin ánimo de lucro conocida como la Coalición en Contra del Caos en el Viaducto (Coalition Against Causeway Chaos). La coalición, a través de su abogado Sam Dubbin, no ha tenido éxito hasta el momento en llevar al proyecto ante los tribunales, pero logró convencer a los comisionados el 30 de mayo de que declarara al urbanizador en violación de su acuerdo.

Flagstone acusa ahora a la Ciudad de cambiar de bando, y alega en su demanda judicial que el miembro de la coalición Stephen Herbits funciona como un “asesor no publicitado” de Russell. Herbits, a quien se contactó para que comentara al respecto, se echó a reír: “Yo no soy la única persona en este pueblo a quien le es importante que la Ciudad cumpla con la ley”.

Se espera que los comisionados de Miami voten el jueves a favor de permitir a la abogada de la Ciudad Victoria Méndez que contrate a abogados independientes para que representen a la Ciudad, cuyo departamento de bienes raíces presentó el mes pasado argumentos a favor de continuar colaborando con el urbanizador.

Esta historia fue publicada originalmente el 20 de junio de 2017, 0:59 p. m. with the headline "Miami pide a Flagstone que se vaya, urbanizador presenta demanda por $122 millones."

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