Desamparada afirma ser hija de Batista, vive en un parque en Ft. Lauderdale
Una de las personas sin hogar que vive en los bancos del Stranahan Park, en el centro de Fort Lauderdale, Carmela Batista, tiene una historia muy particular sobre su origen y cómo llegó a Estados Unidos.
Sostiene que es hija de Fulgencio Batista con Marina Estévez, dama con la cual no contrajo nupcias. “Primero fue Elisa Godínez (primera esposa de Fulgencio Batista). Después estuvo mami, Marina Estévez. Yo no sé cuál fue la relación. Si se casaron o no, eso quedó entre ellos”.
La información fue reseñada inicialmente por ABC Canal 10 Local. El Nuevo Herald la encontró en la plaza, con algunas pertenencias en uno de los bancos del espacio público, rodeada de otros desamparados y en compañía de su hija adoptiva, Ana Batista, de 28 años de edad. Sus documentos confirman su nombre y apellido. En sus papeles se lee como fecha de nacimiento el 7 de julio de 1935.
Se intentó corroborar la identidad de la dama con el abogado Raoul Cantero, nieto del ex mandatario cubano, pero este se encontraba de viaje y no pudo confirmar la historia de Carmela Batista, a la hora del cierre de la edición.
Carmela muestra una foto de un Fulgencio Batista joven, en la cual le envía besos a “Carmelina”, como solía llamarla su papá.
Recuerda así su último día en Cuba, justo un día antes de que Fidel Castro tomara el poder en 1959.
“Todos los hijos salimos antes porque nos iban a matar. El plan era poner a todos los hijos, con las esposas, en un paredón en la plaza, incluyéndome a mí”.
“Salimos, porque mi mamá se había casado. Entonces ella dijo: ‘Que se vaya con sus tíos’. Con mi tía, que era mi madrina, la hermana de ella”, recuerda sobre su llegada a Estados Unidos.
“Él (Fulgencio Batista) envió a Hernández Volta, uno de sus ayudantes ‘Carmela, Carmelita, allí te mando a Hernández Volta’. Y entonces vino Hernández Volta y me dijo: ‘Como tú no has visto nieve, tu padre quiere enviarte a Nueva York, mañana mismo, a ver si ves la nieve. Claro, era una mentira, pero muchacho al fin, uno cree todo. Pero me dijo: ‘tienen que salir esta misma noche’. Entonces [con] mi tía y mi tío tuvimos que hacer maletas, todo rápido”.
Sostiene que Fulgencio Batista fue un buen padre. “Aparte de la política, era un padre que estaba encargado de cómo van los estudios, pendiente de si tenías novio. Se ocupaba de que sus hijos estuvieran estudiando, que estuvieran bien”.
Nunca volvió a Cuba y tampoco volvió a ver al ex dictador, con quien sí habría mantenido contacto telefónico. Indicó que al arribar a Estados Unidos alquilaron casa en Coral Ridge, “donde vivimos mucho tiempo”. Posteriormente se mudaron a Fort Lauderdale, donde vivió desde 1975 hasta el 2015, cuando fue desalojada, según dice, después de problemas en los pagos.
Estuvo casada durante poco menos de un año en la década de 1970. En 1989 adoptó a su hija Ana Batista, de quien se manifiesta orgullosa. Ana es graduada de la educación secundaria. “Yo siempre he dicho que me salió una niña de oro”.
“La casa se puso en venta, pero se debía dinero. Para evitar el embargo hipotecario, se hizo una venta rápida a corto plazo. Pero se robaron muchas cosas”, indica Carmela Batista, quien duerme a los pies de la biblioteca pública ubicada en el Stranahan Park.
“La policía ha sido buenísima con nosotros. Me dicen los oficiales 'usted habla muy bonito'. No tengo quejas de los oficiales. Acá (el Stranahan Park) no es bonito. Pero por lo menos es mejor que un banco”, indicó.
Carmela y Ana aspiran a recuperarse y mudarse a Orlando, pues Ana habría conseguido trabajo en esa ciudad.
Siga a León Hernández en Twitter: @El_Leon
Esta historia fue publicada originalmente el 21 de junio de 2017, 6:47 p. m. with the headline "Desamparada afirma ser hija de Batista, vive en un parque en Ft. Lauderdale."