Sur de la Florida

Pesquisa interna resulta en despido de un policía de Hialeah


Carlos Hernández, alcalde de Hialeah, visto en un encuentro con la prensa, despidió a un oficial con la excusa de tener una investigación interna.
Carlos Hernández, alcalde de Hialeah, visto en un encuentro con la prensa, despidió a un oficial con la excusa de tener una investigación interna. el Nuevo Herald

El representante del sindicato de la policía, Rick Fernández, una persona sin pelos en la lengua y que por mucho tiempo fue una espina en el costado del alcalde de Hialeah, Carlos Hernández, fue despedido por el gobernante de la ciudad por su papel en un tiroteo fatal en el 2013.

El alcalde escribió, en una carta la semana pasada en la que citaba una larga investigación interna, que Fernández colocó a agentes y al público en una “situación peligrosa” cuando decidió entrar a la casa de un sospechoso en vez de esperar por el equipo SWAT de la ciudad.

Fernández calificó su despido de pura política – y nada más. Por ejemplo, un segundo policía involucrado terminó con una promoción.

“Es una represalia en mi contra por j.... (molestar)”, dijo Fernández, un veterano policía y representante electo del sindicado de esta fuerza del orden, quien se ha enfrentado a Hernández en temas como el contrato colectivo y la planta de tratamiento de agua de la ciudad de $100 millones.

Hernández, quien estuvo fuera de la ciudad la semana pasada, no devolvió las llamadas a su teléfono celular o los mensajes que se dejaron en su oficina. El jefe de la policía Sergio Velázquez, quien recomendó el despido de Fernández al alcalde, rehusó hacer comentarios. Su portavoz transmitió una breve respuesta: “El Departamento de Policía de Hialeah declina hacer ningún comentario o declaración con respecto al teniente Ricardo Fernández”.

El despido de un líder sindical de la policía es inusual en muchos aspectos. Es raro que un alcalde – incluso un alcalde fuerte como Hernández, a quien se le acusa de administrar un departamento de la ciudad y supervisar su personal – comente el despido de un funcionario.

Pero en una carta de terminación entregada personalmente, Hernández, un ex policía él mismo, se dejó en claro que se culpaba a Fernández de la muerte de Arturo Guzmán, al decir que debió esperar por la fuerza especial que su compañero agente pidió ese día antes de entrar en la casa.

“Teniente Fernández, sus instintos llevaron a un innecesario tiroteo en que estuvo involucrada la policía y resultó en la muerte de un civil en la ciudad de Hialeah”, escribió el alcalde. “Además de la pérdida de vida que se sufrió por sus imprudentes instintos, también se colocaron varios agentes subordinados en peligro durante este incidente”.

Fernández - un teniente con 22 años de experiencia que trabajó en unidades SWAT y anti pandillas, y sirvió en la Guardia de Honor de la ciudad - tiene el respaldo sustancial de la Asociación Benevolente de la Policía y su igualmente sin pelos en la lengua presidente, John Rivera.

El sindicato anunció una apelación, y Rivera alertó que lo que llamó una acción vengativa para despedir a Fernández que terminaría siendo “un tiro por la culata”. Rivera también se preguntó por qué se despidió de inmediato a Fernández después del tiroteo mientras que el sargento Antonio Luis, quien disparó su arma ese día, fue promovido a teniente a comienzos de este mes.

“Dos personas dispararon. El que no vio una pistola resultó promovido. El que la vio, fue dado de baja”, dijo Rivera. “Eso sólo pasa en países del cuarto mundo”.

De acuerdo con testimonios de testigos dados a la policía de Hialeah, el encuentro fatal ocurrió tarde en la noche del 27 de octubre del 2013, cuando Guzmán, su esposa Laura Guzmán, y dos vecinos tomaban cerveza en el patio trasero de una casa cerca de la Lane Ocho del East y la Calle 25. Guzmán sacó un arma y amenazó con dispararle a su esposa. A continuación disparo al piso, entró en la casa y le exigió a su esposa que se fuera a la cama con él, de acuerdo con el informe interno de la policía de Hialeah.

Cuando Guzmán le ordenó a punta de pistola a su esposa que se fuera de la casa, ella tomó su teléfono celular y llamó al 911. El informe interno dijo que los agentes Fernández y Luis encontraron a Laura Guzmán en la calle a unas pocas cuadras de la casa, hablaron con ella y entonces fueron a la casa. Los agentes vieron entonces a Guzmán adentro y le ordenaron que se entregara. En lugar de ello, Guzmán se encerró en un dormitorio.

Luis llamó al SWAT. Pero Fernández, dice el informe, deseaba continuar y ver si había alguien más en peligro.

Ellos vieron a Guzmán atrincherado dentro de un closet. Después de no lograrlo persuadir para que saliera, ambos agentes le dispararon a Guzmán cuando éste los apuntó con un objeto desconocido. El informe encontró que Luis disparó primero. Una búsqueda posterior de la policía encontró un arma y una nota suicida de Guzmán.

“Lo mejor que me puedo imaginar, es que fue un suicidio por la policía”, dijo Fernández. “El se levantó, se sentó, dijo J......, (fastídiense) van a tener que matarme. Sacó su brazo derecho. Vi una pistola. El sargento y yo nos enfrentamos con él. Unos días después se me transfirió a comunicaciones”.

En septiembre del 2014, la Asociación Benevolente de Policía (ABP) presentó una queja con la Asociación Estadounidense de Arbitraje, al alegar que se debía permitir a Fernández usar su antigüedad para escoger los turnos y los días de descanso mientras servía en comunicaciones. Fernández ganó esa queja.

También en el 2014, la ABP presentó una queja con la Comisión de Relaciones Públicas de los Trabajadores, demandando que se reinstalara a Fernández en su antiguo cargo debido que su traslado de trabajo fue ilegal y una represalia.

Esa decisión aún se encuentra pendiente.

Esta historia fue publicada originalmente el 22 de marzo de 2015, 9:29 p. m. with the headline "Pesquisa interna resulta en despido de un policía de Hialeah."

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