Sangre y perdigones, legado periodístico de las manifestaciones en Venezuela
Las manifestaciones en contra del régimen de Nicolás Maduro conllevaban riesgos para la integridad física de los cientos de periodistas que las cubrieron, y el reportero de Univision Canal 23 Luis Olavarrieta, es testigo de ello.
En dos ocasiones distintas fue agredido por las fuerzas de represión del régimen. En la primera de ellas recibió un tubazo en la cabeza que lo dejó ensangrentado y en el suelo mientras elementos de grupos paramilitares le gritaban “sapo”, “imperialista, y “te vamos a matar”.
En el segundo, registrado apenas unos días después, un agente de la Guardia Nacional le disparó en la pierna a aquemarropa con perdigones de goma que aún tiene incrustados en el cuerpo, dijo Olavarrieta en una entrevista con el Nuevo Herald.
Le dispararon a pesar – y probablemente debido – a que se identificó como periodista.
“Estaba grabando y alcé mis manos, dije que era prensa y creo que eso detonó la ira el funcionario, y me disparó”, relató Olavarrieta. “Le dije soy prensa, y recibí el primer perdigonazo, yo le recalcaba, SOY PRENSA, y me volvió a disparar”.
Al final, le disparó seis veces, dijo Olavarrieta quien trabaja también para otros medios.
El reportero atribuye las acciones al espíritu de odio fomentado contra los medios de comunicación por el régimen de Nicolás Maduro, quien con frecuencia describe a los medios de comunicación como enemigos de Estado.
Parte de las agresiones contra los periodistas buscaban desestimular la cobertura de la ola de represión contra las manifestaciones que en poco menos de cuatro meses dejó más de 100 muertos, cientos de heridos y miles de detenidos.
Muchas de las muertes y las lesiones fueron provocadas por integrantes de organizaciones paramilitares ligadas al régimen conocidos en Venezuela como colectivos.
Y en varias de las protestas que Olavarrieta cubrió, los paramilitares aparecían en la escena disparando al aire para atemorizar a los manifestantes, particularmente en el oeste de Caracas, antiguo bastión del chavismo.
“El este de Caracas, era donde se presentaba la mayoría de las manifestaciones, pero cuando el oeste comenzaba a calentarse, venían estos grupos violentos a tratar de amedrentar y controlar a los manifestantes”, dijo Olavarrieta.
“Siempre llegaban a controlar la situación, con terror, con armas de fuego y con algunos artefactos explosivos. […] venían a respaldar las acciones de algunos cuerpos de seguridad [que] no hacían nada por controlar a los violentos”, agregó.
Fue un integrante de los paramilitares llamados colectivos que le pegó con un tubo en la cabeza.
Olavarrieta dijo que no lo vio venir.
“No me dieron palabra, yo estaba conversando con algunos vecinos, para llegar al otro extremo del puente donde estaba, porque allí habían matado a una señora, estos grupos violentos minutos antes”, comentó el reportero.
“Y mientras me estaban explicando, y me estaba montando en la moto, recibí el golpe en la cabeza que me tumba al suelo, y lo que hice fue correr, porque vi la presencia de estos grupos que estaban dispuestos a seguir atacándome, y corrí hacia lo que es una de las principales autopistas del país”, donde un vehículo se detuvo al verlo todo ensangrentado, relató.
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Esta historia fue publicada originalmente el 17 de agosto de 2017, 4:34 p. m. with the headline "Sangre y perdigones, legado periodístico de las manifestaciones en Venezuela."