Sur de la Florida

"Sé lo que es estar en la boca de un dinosaurio": Los peligros que enfrentan los buzos que recuperan pelotas de golf

El buzo Gordon Davis recupera pelotas de golf en la ciudad de Ponte Vedra Beach, al norte de San Agustín.
El buzo Gordon Davis recupera pelotas de golf en la ciudad de Ponte Vedra Beach, al norte de San Agustín. Cortesía

Mientras Stephen Martínez se pone su traje de buzo y se dirige a los oscuros estanques que hay en su lugar de trabajo, es consciente de las cicatrices en su mano izquierda que obstaculizan su habilidad para tocar el fondo.

Martínez, de 54 años, residente de Pompano Beach, ha sido buzo recogedor de pelotas de golf toda su vida. Ha sobrevivido dos ataques de caimanes en varias décadas de trabajo, y después de que un buzo del suroeste de Florida casi perdiera el brazo por el ataque de un caimán hace unas pocas semanas, los peligros de su empleo se han convertido nuevamente en el foco de la atención.

“Como una persona conocedora que ha sido atacada, siento el dolor de mis colegas”, dijo Martínez. “Yo entiendo. Sé lo que es estar en la boca de un dinosaurio”.

A pesar de los riesgos, Martínez aún está dispuesto a arriesgar su vida y las extremidades para recibir un cheque fijo.

Según Scott Evans, presidente de la North Florida Golf Ball Company, los buzos experimentados usualmente recuperan un promedio de 3,000 a 5,000 pelotas de golf al día. La paga varía dependiendo de la empresa que los contrate, pero Evans dice que los buzos ganan de 6 a 12 centavos por bola.

Después de ser recuperadas, las empresas reacondicionan las bolas y las agrupan según la calidad, antes de venderlas “en todas las partes que puedas imaginarte”, dijo Jeff Wall, vicepresidente de adquisiciones en PG Professional Golf. A nivel nacional, cerca de 100 millones de pelotas de golf son recuperadas y vendidas cada año, generando una industria multimillonaria.

El trabajo está lejos de ser algo simple. Para trabajar para una empresa establecida de recuperación de pelotas de golf, los buzos deben tener familiaridad con los rigores de trabajar en un ambiente de cero visibilidad y tener cautela por los peligros que hay en las profundidades.

“Soy un buzo de aguas negras”, dice Martínez. “Básicamente es como el sistema de escritura para ciegos… bajas, tocas cualquier cosa que esté viva o muerta — tienes que estar listo para eso”.

Aunque comprenden el peligro mortal que les espera en los lagos y canales, la promesa de una buena recompensa económica hace que los buzos sigan regresando a la peligrosa faena. Y eso es justamente lo que motiva a Martínez a vestirse en un traje de buzo, a ajustar cuchillas en sus muslos y a entrar en estanques oscuros por todo Estados Unidos.

Trabajando actualmente como buzo para Birdie Golf Ball Company, Martínez destaca que la experiencia es el activo más valioso en el repertorio de un buzo. Dice que deben tomar cualquier amenaza en consideración y que deberían revisar rutinariamente su equipo por posibles fallas.

Los empleadores hicieron eco de ese sentimiento. Con sede en Sugar Land, Texas, PG Professional Golf dice que controla los derechos exclusivos de dragado en todos los estanques de los campos de golf del condado de Miami-Dade.

Aunque la mayoría de las empresas no contratan a sus propios buzos directamente, Wall dice que PG se asegura de que sus contratistas sigan los estrictos procedimientos de contratación. Dice que todos los buzos de PG deben estar certificados por la Asociación Profesional de Instructores de Buceo y que la falta de experiencia es una de las mayores amenazas para la seguridad del buzo.

“No es algo que un buzo aficionado pudiera hacer con éxito”, dice Wall. “Es un trabajo manual duro… La columna vertebral de nuestra industria son esas personas que desafían a las serpientes y a los caimanes”.

Para Martínez y Paulbritt, los peligros — naturales o de otro tipo — llegan con el territorio. Según Tommy Chipman, director de operaciones de golf para el departamento de parques y recreaciones de Miami-Dade, la mayoría de los campos de golf del condado son “Santuarios Cooperativos Certificados” con la Sociedad Audubon.

Diseñado para “preservar la herencia natural del juego del golf”, el programa trabaja con clases individuales para promover la conservación. Más allá de advertencias sobre la vida salvaje, los campos de golf no ofrecen otras medidas de seguridad.

“No tratamos de alejar [la vida salvaje], al menos en nuestros campos de golf”, dijo Chipman. “Ellos comprenden el riesgo… les dejamos saber que tenemos algo de esas cosas, pero ellos saben cómo manejarlas”.

Hasta ahora, los buzos las han manejado bien. Tanto Chipman como Wall dicen que ningún buzo ha resultado herido o muerto al recuperar pelotas de golf sumergidas en los estanques de Miami-Dade.

A pesar de las noches en desvelo y el miedo que debe superar cada vez que bucea, Martínez dice que sigue en ese trabajo para poder solventar a su familia en la que hay dos mellizos adolescentes.

“Cuando les digo: ‘los veo más tarde’, esas palabras tienen mucho significado”, dice.

Esta historia fue publicada originalmente el 20 de agosto de 2017, 7:29 p. m. with the headline ""Sé lo que es estar en la boca de un dinosaurio": Los peligros que enfrentan los buzos que recuperan pelotas de golf."

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