‘Escritos sobre la arena’, testimonio de una masacre castrista
Por la necesidad de dejar constancia de lo que ocurrió en Santiago de Cuba el 12 de enero de 1959, Bonifacio L. Haza, hijo de Bonifacio Haza Grasso, comandante de la policía nacional en Santiago de Cuba en los días finales del gobierno de Fulgencio Batista, ha publicado Escritos sobre la arena.
Se trata de un documentado testimonio en el que detalla los hechos que en la historia se conocen como la Masacre de los 71 en la Loma de San Juan.
Sin lugar a dudas, uno de los aportes de la literatura testimonial es su amplia capacidad de documentar, reforzar y reafirmar la veracidad de eventos muy puntuales, a partir de un discurso personal, que emana del ser protagonista de una realidad. En el libro Haza describe, desde la memoria, el sentimiento familiar y las numerosas consultas realizadas, lo que tuvo lugar en aquellos aciagos días, con la detención de decenas de personas, que fueron sometidas a un juicio sumarísimo y posteriormente fusiladas; muchas de ellas por el solo hecho de haber pertenecido o colaborado con el ejército y la policía nacional.
“Todo lo que cuento se ajusta fielmente a la verdad. Mi testimonio lo respaldan las propias alocuciones de Fidel Castro; lo que publicó la prensa cubana en esos días y algunos pasajes que aparecen en los libros de Carlos Franqui y Hubert Matos”, puntualiza Haza.
El comandante Haza Grasso estuvo al frente de la policía nacional en Santiago de Cuba mientras el ejército combatía a los guerrilleros en la Sierra Maestra.
“Su trabajo era mantener el orden público, no pelear contra los alzados, ni dar golpe de estado”, señala Haza, quien recuerda a su padre como un hombre que “no fue extremista y no estuvo de acuerdo con el golpe del 10 de marzo de 1952”.
En el libro se detalla como el comandante Haza Grasso ejerció como intermediario para propiciar las conversaciones de paz entre miembros del Ejército Nacional y del Ejército Rebelde el 1ro. de enero de 1959, cuando Fidel Castro declaró victoriosa a la Revolución. Algunas fotos en uno de los apéndices del libro muestran a Fidel y Raúl Castro, conversando con Haza Grasso, el 1ro. de enero “para ultimar la entrada de los rebeldes que habían proclamado la victoria”, tras la huida de Batista la noche anterior hacia República Dominicana.
En las conversaciones que tuvieron lugar en El Caney, “se estableció que mi padre, una vez bajara el Ejército Rebelde, usaría al cuerpo de la policía nacional, para con su presencia, mantener el orden y evitar alteración del orden por parte de quienes querían saquear y vandalizar la ciudad”, detalla el autor del libro, quien agrega: “Mi padre baja de la Sierra con Fidel y su grupo y los acompaña al parque Céspedes, donde conviven en ese momento, los rebeldes, lo que quedaba del ejército y la policía nacional”.
Al dejar Batista el poder queda un vacío de gobierno, por lo que la rendición del ejército constitucional era el paso adecuado, para así terminar con la guerra. Pero Fidel Castro que “había prometido en lo que se llamó El Pacto de la Sierra, un regreso a la Constitución del 40, que es lo que quería el pueblo”, comenzó a encarcelar y fusilar de una manera despiadada y cruel.
Para Bonifacio Haza, “La Masacre de los 71 no fue un hecho fortuito. La evidencia sugiere que esto fue un acto premeditado, planeado y preparado con anterioridad”, y añade: “La trinchera de unos 40 metros de largo, donde caían los cuerpos de los ejecutados, fue cavada antes de que los presuntos culpables fueran condenados a muerte”.
En una carta poema enviada en sus momentos finales por Haza Grasso a su esposa escribe: “Me pregunto por qué se me tiene preso. En mi conciencia sé que no tengo delito”. El autor del libro está convencido de que “ellos tenían una agenda muy bien definida desde antes de triunfar, por eso fueron ejecutando y encarcelando desde el principio a todos los que pudieran hacerles sombra o ser un obstáculo en sus planes, pues no había razón para fusilar a tantos y mucho menos a mi padre”.
La noche de la masacre fueron ejecutados tras un juicio sumario en un tribunal presidido por el entonces Comandante del Ejército Rebelde Belarmino Castilla (fallecido el pasado febrero), personas que pertenecían al ejército de Batista, al SIM (Servicio de Inteligencia Militar), soldados, los denominados chivatos, policías y a los que llamaban los Tigres de Masferrer, temido cuerpo paramilitar organizado por Rolando Masferrer que obraba con cierta impunidad. Se fusilaron a 71 personas. Algunas fuentes apuntan que: “Al terminar la masacre, una excavadora rellenó la fosa. […] En septiembre de 1963, las lluvias torrenciales del devastador huracán Flora sacaron a flote algunos cadáveres. El gobierno hizo excavar las fosas y transportar todos los restos en bóvedas de cemento hacia la fosa de Battle, cerca de la costa de Oriente, donde yacen en el fondo del mar”.
Para Bonifacio Haza, su libro es una manera de contrarrestar el propósito de “Fidel Castro de cambiar la historia”. Añade que “siempre tuve el deseo de dejar mi testimonio de lo que ocurrió en Cuba, y en particular reivindicar la memoria de mi padre; denunciar las injusticias y poner en contexto una parte de la historia que ha sido tergiversada por los castristas”.
Haza confiesa que tuvo que hacer una ardua labor de historiador para preparar su libro. Se propuso no solo brindar su testimonio, sino un tejido con un sólido contenido histórico. De ahí la impresionante documentación que aporta. En Escritos sobre la arena (disponible también en inglés bajo el título de Writings on the Sand), se expone de una manera diáfana y documentada lo que ocurrió en Santiago de Cuba en la primera quincena de enero del 59, “con una serie de personas que no eran criminales, que ni siquiera estaban del todo de acuerdo con lo que hacía Batista, pero que cumplían con su deber”, concluye Haza.
Esta historia fue publicada originalmente el 5 de abril de 2015, 7:55 p. m. with the headline "‘Escritos sobre la arena’, testimonio de una masacre castrista."