Sur de la Florida

“Estar en el aeropuerto era como estar cautivos”: boricuas llegan a Miami dejando todo atrás

Mara Moreno revisaba una y otra vez el teléfono mientras esperaba en el área de recogida de equipaje del Aeropuerto Internacional de Miami el martes.

“Aló, ¡¿Ya aterrizaron?!”, dijo Moreno, emocionada al escuchar la voz de su hija, Stephanie Santiago. “Ahora sí, están aquí”.

Santiago llevaba cinco días esperando junto a sus dos hijas pequeñas en el aeropuerto Luis Muñoz Marín, de San Juan, Puerto Rico, por un vuelo disponible para salir de la isla.

Desde el lunes, aviones repletos de pasajeros llegan a Miami desde San Juan, mientras miles de personas en Puerto Rico intentan salir de la isla, que está sin electricidad y sin servicios públicos básicos, tras el embate del huracán María, la semana pasada. Los boricuas salen sin estar seguros de cuándo podrán regresar a sus hogares.

Los que logran subirse a un avión y salir de la isla son los más afortunados. El martes, las pantallas de información de vuelo del aeropuerto MIA mostraban al menos cuatro vuelos cancelados. Apenas uno, en el que viajó Santiago, aterrizó el martes por la tarde.

Familiares miraban con lágrimas en los ojos y las manos apretadas en el pecho mientras sus seres queridos bajaban las escaleras eléctricas y pasaban la puerta automática del primer piso del aeropuerto. Muchos salieron corriendo a abrazar a sus hijos, nietos, tíos, hermanos y parejas, entre ellos personas ancianas y en sillas de ruedas.

Moreno intentaba hablar mientras daba un largo abrazo a sus nietas, Wilyanielis de 3 años y Ainhoa, de 6 meses, pero se le atragantaban las palabras de la emoción.

Mara Moreno da un largo abrazo a su nieta, Wilyanielis, de 3 años, en el Aeropuerto Internacional de Miami. La niña llegó de Puerto Rico el martes.
Mara Moreno da un largo abrazo a su nieta, Wilyanielis, de 3 años, en el Aeropuerto Internacional de Miami. La niña llegó de Puerto Rico el martes. Roberto Koltun rkoltun@miamiherald.com

“Estar en el aeropuerto [de San Juan] era como estar cautivos”, describió la salvadoreña Aida Fernández refiriéndose a la falta de electricidad y de comunicaciones. “Era un caos, como una pesadilla estar allí”, agregó su esposo, el dominicano Reynaldo Fernández.

Los Fernández viven en Miami y estaban en Puerto Rico de vacaciones. El desarrollo del huracán María fue tan rápido que no tuvieron tiempo de irse antes de que el ciclón tocara tierra con categoría 4. Antes de azotar Puerto Rico, María causó estragos en las Antillas Menores, principalmente en Dominica y las Islas Vírgenes.

En Borinquen el huracán dejó al menos 16 muertos y la isla virtualmente incomunicada, y miles de millones de dólares en pérdidas.

Fuera de la isla, los boricuas están desesperados por saber de sus seres queridos. Algunos de los viajeros que pudieron llegar a Miami el martes dijeron que no habían podido avisar a sus amigos y familiares que lograron abordar el avión, ya que no tenían servicio de teléfono. Incluso aquellos cuyos celulares sí funcionaban, dijeron que se habían quedado sin baterías en el aeropuerto de San Juan, que opera sin electricidad.

“Los pasajes y la información se están llenando a mano”, dijo Aida Fernández. “No hay computadoras, no hay nada. Puedes hacer una fila por horas y cuando se llena el avión ya, te quedaste ahí a esperar de nuevo”.

Isabel Padro de Castañer abraza a sus nietos, Lucia Castañer, de 2 años y Alberto Castañer, de 8 años en el Aeropuerto Internacional de Miami. Los niños llegaron desde Puerto Rico el martes.
Isabel Padro de Castañer abraza a sus nietos, Lucia Castañer, de 2 años y Alberto Castañer, de 8 años en el Aeropuerto Internacional de Miami. Los niños llegaron desde Puerto Rico el martes. Roberto Koltun rkoltun@miamiherald.com

Adriana Santiago llegó con sus tres hijos mientras su esposo permaneció en la isla. Dijo que decidió irse con los niños por la falta de seguridad.

“La gente está desesperada y están asaltando hasta por un poco de combustible”, contó Santiago, quien vive en San Juan. “Gracias a un vecino que tiene un generador, pudimos ver un momentito la televisión y estaban reportando que había personas que llegaban baleadas al hospital por peleas o asaltos”.

El gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, advirtió esta semana lunes que la isla se encuentra al borde de una “crisis humanitaria” y pidió al gobierno federal más recursos para enfrentar la devastación.

“Doce horas para comprar gasolina, no hay baterías, no hay nada”, dijo Lorraine Bidot, de San Juan, quien llegó con sus pequeños a quedarse en casa de una amiga en Miami.

Su esposo, quien es militar, se quedó en la isla realizando labores de rescate.

“Es triste dejar a los demás allí”, dijo Bidot. “Vinimos planeando quedarnos un mes, pero sin pasaje de regreso”.

Esta nota fue complementada con información de cables.

Siga a Brenda Medina en Twitter: @BrendaMedinar

Esta historia fue publicada originalmente el 26 de septiembre de 2017, 7:37 p. m. with the headline "“Estar en el aeropuerto era como estar cautivos”: boricuas llegan a Miami dejando todo atrás."

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