Recuerdan en Miami la represión religiosa por parte del régimen castrista
“Uno de los recuerdos más vívidos que tengo es el ruido del pelotón de fusilamiento”, rememora el misionero estadounidense David Fite, de 82 años, sobre su estadía en la infame cárcel cubana de “La Cabaña”.
Hace cinco décadas, Fite, su suegro Herbert Caudill, y más de 50 pastores cubanos sintieron en carne propia el puño represivo de la revolución.
Entre cánticos y anécdotas, cerca de 400 miembros de la iglesia bautista conmemoraron este martes en Miami el 50 aniversario del arresto de los pastores en las provincias occidentales de Cuba por el régimen de los hermanos Castro.
“Para mi generación fue un evento que marcó nuestras vidas”, dijo Felipe Rodríguez, el pastor de la Iglesia Bautista Getsemani en Flagami. “Ese hecho me marcó y fue una de las razones por las cuales decidí seguir este camino”.
Los religiosos fueron acusados por el gobierno cubano de diversionismo ideológico, actividades contrarrevolucionarias y vínculos con la CIA.
Las iglesias bautistas comenzaron a enviar misioneros al país caribeño en 1886. Sus intenciones de propagar el mensaje de Dios en la isla se vieron interrumpidas en 1959, con la revolución liderada por Fidel Castro.
Castro, influenciado por la filosofía del ideólogo alemán Karl Marx, proclamó a Cuba una nación atea y dio paso a una cacería de brujas contra el cristianismo.
Según una investigación de Ellen Freeberg, decana de la Universidad The New School en Nueva York, la cadena de arrestos bautistas comenzó en 1964.
En diciembre de ese año, la policía cubana arrestó a un pastor bautista, asegurando tener evidencia de que el clérigo había cambiado divisas para su propio enriquecimiento y, además, lo acusaron de ser parte de una organización contrarrevolucionaria.
Sintiendo que su vida corría peligro, el pastor inventó una historia en la que aseguró que Herbert Caudill, superindente de las iglesias bautistas en Cuba, trabajaba para la Agencia Central de Inteligencia de EEUU y que era el jefe de una red de espías que se hacían pasar por pastores bautistas.
La medianoche del 8 de abril de 1965 –cuatro meses después de la “confesión” de aquel pastor– Caudill, su yerno David Fite, y otros 53 miembros de la iglesia fueron arrestados y enviados a diferentes centros de detención a lo largo de la isla.
“Fueron momentos muy difíciles, tuve que criar a nuestros tres hijos sola”, dijo Margaret Caudill Fite, quien tuvo que soportar ver a su padre y a su esposo en prisión. “Ellos estaban tras las rejas y tuve que ser muy fuerte”.
Los cargos por los que los pastores fueron encarcelados incluían: “conspirar contra la seguridad e integridad de la nación”, “cambio ilegal de divisas”, “colaboración con la CIA”, “asistir a personas a salir del país de manera ilegal”, y “diversionismo ideológico”.
Caudill negó todos lo cargos menos el de cambio de divisas, y el de diversionismo ideológico, ya que ellos buscaban sumar adeptos a su causa religiosa.
De los más de 50 pastores detenidos, 33 fueron sentenciados a condenas que iban desde 2 años de arresto domiciliario a 30 años de prisión.
Juan Bautista Pérez tenía 39 años cuando fue condenado a servir una condena de 30 años por formar parte del grupo de pastores bautistas cubanos.
“La madrugada que me cogieron me dijeron: ‘Usted no se llama más Juan Bautista Pérez, ahora se llama 706’”, recuerda Pérez, ahora de 89 años, sobre su número de preso. “Fuimos sometidos al trabajo físico en las plantaciones”.
Pérez cumplió seis años de su condena. Caudill había sido condenado a 10 años de prisión, y su yerno, Fite, a seis años en la Fortaleza de la Cabaña, la antigua fortaleza colonial en cuyos fosos cientos de hombres habrían sido fusilados bajo las órdenes de Ernesto “Che” Guevara.
Fite recibió un perdón por parte de las autoridades cubanas luego de 42 meses tras las rejas, y volvió a ver a su familia en EEUU en 1968. Caudill, por su parte, había sido puesto bajo arresto domiciliario en La Habana el 26 de noviembre de 1966 debido a agravados problemas de salud –se estaba quedando ciego– hasta su liberación en 1969.
Fue recién en 1992 que el gobierno castrista modificó su doctrina a la de Estado secular, permitiendo la práctica de la religión bajo ciertas restricciones y regulaciones. Entre estas normas destacan la prohibición de adquirir nuevos terrenos para construir iglesias, por lo que los bautistas solo pueden utilizar sus propiedades adquiridas antes de 1960.
El pastor Rodríguez dijo que a pesar de los esfuerzos del castrismo por borrar a la religión de la isla, el gospel ha florecido desde entonces.
La Convención Bautista de Cuba Occidental, un conglomerado de iglesias bautistas en la isla de la que Pérez, Caudill, y Fite formaron parte, cuenta hoy en día con 445 iglesias reconocidas de manera oficial por el Partido Comunista cubano, más de 500 misiones y 1,932 casas de culto.
“Es importante recordarlos, la fe no decayó nunca en ellos”, dijo Juan Sánchez, un feligrés de 71 años que asistió al evento.
Agregó el pastor Rodríguez: “Fue un intento al estilo de la Unión Soviética de represión religiosa”, dijo. “Fuimos una familia. Nos unimos en un tiempo de adversidad. Esta celebración es una victoria”.
Esta historia fue publicada originalmente el 7 de abril de 2015, 8:46 p. m. with the headline "Recuerdan en Miami la represión religiosa por parte del régimen castrista."