'Prefiero estar preparado para lo peor': las mochilas escolares a prueba de balas
En el arsenal de medidas de seguridad en las escuelas, los detectores de metales, los controles de identidad y las cámaras de seguridad son prácticamente automáticos. ¿Un dispositivo resistente a las balas que se pone en la mochila? No tanto.
En esta, una escuela privada sin denominación religiosa de Miami-Dade que presta servicios desde preescolar hasta secundaria, ese concepto pudiera cambiar. La escuela ha comenzado a ofrecer a los padres la oportunidad de comprar una armadura antibalas por $120 para convertir las mochilas de los estudiantes en artefactos que pudieran salvarles las vidas.
“Es solo una herramienta”, dijo George Gulla, jefe de seguridad de la escuela. “Prefiero estar preparado para lo peor que decir ‘Wow, ojalá hubiéramos hecho eso’ ”.
Gulla, de 55 años, comenzó su trabajo cuando el tiroteo del 2012 en la escuela primaria Sandy Hook, donde un hombre armado mató a 20 estudiantes de primer grado y seis miembros del personal antes de suicidarse. Gulla utilizó sus 27 años de experiencia en el cumplimiento de la ley para idear nuevas medidas de seguridad que calmaran a los ansiosos padres, incluidas cámaras de vigilancia con sonido, guardias de seguridad uniformados que patrullan el centro y simulacros de tiroteos.
En esos simulacros se enseña a los estudiantes a ponerse sus mochilas en el pecho y abrazarse a ellas.
“Queremos proteger el centro del cuerpo de nuestros estudiantes”, explicó Gulla.
El año pasado, Gulla estaba practicando el simulacro con los padres. Uno en particular, Alex Cejas, estaba intrigado. Cejas fundó y dirige Applied Fiber Concepts, una compañía de armaduras corporales en Hialeah. Cuando sus dos hijos, ahora de 11 y 13 años, comenzaron la escuela, puso en sus mochilas una de las placas blandas de armadura que él fabrica.
Con apenas menos de una libra, las delgadas piezas negras pesaban poco en los hombros de los niños de Cejas, pero le quitaron un gran peso sobre los suyos.
“Los libros y cosas en sus mochilas pueden detener una bala, pero no están diseñados para hacerlo”, dijo Cejas. “No pusiera mi vida en riesgo por eso”.
Después de algunas conversaciones, Cejas acordó preparar una orden personalizada para la escuela en caso de que los padres estuvieran interesados. La armadura, del tamaño de un carpeta de encuadernado, está diseñada para resistir balas como una .44 Magnum y una .357 SIG, pero no rifles, lo que requeriría un blindaje más grueso y pesado.
“Pensamos: sí, ofrezcámoslo a quien lo desee”, dijo Gulla. “No es obligatorio. Pero si te ofrece mayor tranquilidad…”
La reacción ha sido mayormente positiva, dijo, salvo algunos padres que lo llamaron para rememorar “una época diferente, un mundo diferente”, cuando nadie pensaba que una armadura corporal era tan necesaria en una mochila como lo es una bolsa de almuerzo.
El concepto no es inusual hoy en día. Los productos antibalas han estado en el mercado por décadas, y aparecen nuevos modelos después de cada tiroteo masivo notorio. Cejas, que ha estado en la industria por 25 años, dijo que vio una ola de especuladores en la industria de productos escolares resistentes a las balas después del tiroteo de Columbine en 1999, cuando dos estudiantes de secundaria mataron a tiros a 11 de sus compañeros.
Los padres preocupados pueden comprar carpetas, fundas para tabletas e incluso mochilas “a prueba de balas”. Y lo han hecho. Después de Sandy Hook, el fundador de la popular compañía de armaduras corporales Bullet Blocker le dijo a Marketplace que las ventas aumentaron de 20 mochilas por semana a cerca de 10,000.
Lo diferente de estos modelos para mochila es la asociación con la escuela. La escuela no los compra, como las pizarras antibalas que un consejo escolar de Minnesota compró para su distrito, sino que los padres pueden imprimir la solicitud en el sitio web de Florida Christian y enviarlo a la escuela con sus hijos.
Kenneth Trump, un experto en seguridad escolar, calificó el arreglo como “altamente inusual”.
Trump, que descarta abiertamente la utilidad de los productos resistentes a las balas, dijo que ha servido como testigo experto en docenas de casos relacionados con la seguridad escolar, donde estudiantes han muerto o han sido heridos. El hilo común, dijo, nunca es una falla en el engranaje o la tecnología; es una falla en las personas o los procedimientos.
Le preocupa que las escuelas que se enfocan en el entrenamiento activo en tiroteos tengan “visión de túnel” y no se entrenen tan bien para riesgos de seguridad más comunes en las escuelas, como un extraño que recoge a un estudiante sin permiso.
“Estás pasando por alto la escuela primaria y yendo directamente a la escuela de posgrado antes de dominar los conceptos básicos”, dijo.
Aunque Florida Christian nunca ha tenido un incidente con armas de fuego –“y ruego a Dios que nunca tengamos uno”– Gulla dijo que ve e entrenamiento y las precauciones sobre tiroteos como una pequeña parte de un rompecabezas de seguridad mucho más grande.
“Está fuera de lo normal, pero ¿cuál es la norma?”, dijo.
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de noviembre de 2017, 6:36 p. m. with the headline "'Prefiero estar preparado para lo peor': las mochilas escolares a prueba de balas."