Treinta años después, el Nuevo Herald de cara al futuro digital
La historia de el Nuevo Herald demuestra lo arriesgado que es aventurar vaticinios acertados.
Hace 30 años, no muchos apostaban a la supervivencia a largo plazo del innovador periódico publicado en español que circuló por las calles de Miami la madrugada del 21 de noviembre de 1987. Los hispanohablantes, se presagiaba, terminarían asimilándose al inglés y a la cultura anglosajona.
Aquellos eran otros tiempos, sin duda. La Internet era una misteriosa herramienta de trabajo en manos de científicos; el Muro de Berlín separaba a la Europa libertaria de la totalitaria; Eastern Airlines era uno de los principales empleadores del mercado local; alrededor del 80 por ciento de los hispanos en el Condado Dade era de origen cubano.
Nadie imaginaba los sucesivos éxodos de latinoamericanos que escaparon –y continúan haciéndolo– a las desventuras políticas, sociales y económicas de sus naciones. Hechos todos que quedarán afincados en palabras e imágenes en esta publicación transformada, desde entonces, en el espejo del trabajo, la vida y la cultura de una comunidad noble, diversa, pujante y en permanente ebullición.
Sin fallar un solo día, el dinámico diario, arraigado al desayuno de miles de lectores, ha desempeñado con éxito a lo largo de tres décadas, una función social proporcionando a los ciudadanos noticias, análisis y opiniones precisados para interpretar el mundo circundante. Y gracias a la informática, toda persona en cualquier rincón del orbe que entiende el idioma de Cervantes hoy tiene acceso a este poderoso instrumento informativo en sus plataformas digitales, que definen y aseguran su futuro.
Alexandra Villoch, presidenta y directora general de Miami Herald Media Company, ofrece una valoración de la evolución del periódico: “Continuamos la trayectoria de excelencia en reportajes de periodismo investigativo, que sabemos beneficia e impacta a nuestra comunidad, pero gracias al mundo digital, nuestro impacto puede ir mucho más allá del Sur de Florida”, afirma la ejecutiva cubanoamericana, al destacar que los lectores escogen su plataforma favorita para recibir los contenidos.
La circulación digital de el Nuevo Herald ha alcanzado admirables cotas de lectura e interacción. La página web del diario supera más de 4.3 millones de visitas mensuales, de las cuales 2.6 millones provienen de usuarios en dispositivos móviles. En redes sociales, el periódico acoge a unos 394,000 seguidores en Twitter, y a más de 374,000 en Facebook.
Jamás hubieran imaginado esta colosal audiencia los ejecutivos de the Miami Herald y Knight Ridder –la otrora empresa matriz– reunidos en 1977, en el restaurante Málaga de la Calle Ocho para celebrar el primer aniversario de el Miami Herald, el predecesor de el Nuevo Herald que marcó un hito en Estados Unidos por ser el primer diario en español editado por una cadena de periódicos en inglés como parte de su oferta noticiosa.
Durante el festejo, brindaron porque en alrededor de una década “no necesitarían más una publicación en español”.
Pero el cambio demográfico tras el puente marítimo de Mariel y la Revolución Sandinista conllevó a que el suplemento de 24 páginas encartado en the Miami Herald fuera revigorizado con más secciones y renombrado el Nuevo Herald.
“En 1987, los directivos en One Herald Plaza finalmente se percataron de que los cubanoamericanos y aquellos oriundos de otros países al sur de Miami, deseaban su ‘propio’ periódico, con sus propios editores, reporteros y columnistas”, afirma David Lawrence Jr., presidente de la empresa entre 1989 y 1999, al elogiar el liderazgo de Roberto Suárez, editor fundador de el Nuevo Herald.
Ganarse la confianza de la comunidad representó un difícil reto. El tema de Cuba estaba polarizado y un sector del exilio cubano profesaba decepción por la cobertura que recibía en el periódico en inglés, lo cual llevó a Knight Ridder a ubicar, en un principio, la redacción del rotativo en español en la calle Coral Way. Con intrépidos reporteros de diversas nacionalidades, paulatinamente fue conquistando a un colectivo de lectores que vivían en un país prestado sin cerrar las puertas de los terruños que atrás dejaron. Sus artículos marcaban la pauta de la cobertura noticiosa de los medios audiovisuales locales en español.
Suárez, junto a otros editores, sostenían “tertulias” en Victor’s Café con dirigentes de cámaras de comercio, grupos políticos y culturales para acercarse a la comunidad, relata Bárbara Gutiérrez, entonces editora de sección y, más adelante, directora del periódico. “Cubríamos intensamente noticias locales y publicábamos columnas semanales dirigidas a cada comunidad –la colombiana, puertorriqueña, venezolana– y una popular columna de inmigración que ayudó a miles de lectores cada año”, recuerda.
Los hábitos de lectura de la audiencia fueron objeto de estudio para Alberto Ibargüen al tomar las riendas del periódico hacia mediados de los años 90. En distintos puntos de venta, observó un hecho inusitado: compradores removían el Nuevo, pagaban 25 centavos, y devolvían the Herald a los comerciantes.
De modo que en 1998, el periódico empezó a venderse independiente. Poco después, se incorporó a la dirección Carlos Castañeda, quien había asesorado el lanzamiento de el Miami Herald. No tardó el Nuevo Herald en convertirse en uno de los diarios de mayor crecimiento en Estados Unidos, según estadísticas del Audit Bureau of Circulations. Pronto también salpicaría la cascada de premios, tanto por el contenido como el diseño. En 2002, fue laureado con el Premio José Ortega y Gasset en la categoría de mejor labor informativa, uno de los galardones más prestigiosos de la industria mundial del periodismo en español.
En diciembre de ese año, se estrenó el dominio www.elnuevoherald.com. Antes, los usuarios ingresaban al contenido digital del diario a través de miami.com, entonces el portal de noticias de la compañía. Solidificándose así la identidad de el Nuevo Herald en la red, germinó un referente de consulta obligada para obtener noticias sobre el Sur de Florida, Estados Unidos, Cuba y Venezuela.
Hoy, la tendencia que recorre el panorama mediático muestra que la mayor parte del tráfico origina de las redes sociales. En ese ámbito, el Nuevo Herald despunta como la publicación con mayor presencia en los medios sociales de la cadena de periódicos de The McClatchy Company, la empresa matriz, fundada en 1857, que adquirió a Knight Ridder en 2006.
Acontecimientos como la muerte de Fidel Castro, el fatídico accidente del pelotero José Fernández y el paso arrollador de los huracanes Irma y María por Florida y Puerto Rico, han desbordado, con un volumen inédito de lectores, las plataformas digitales del periódico, lo cual confirma su credibilidad.
“Los medios sociales son la nueva forma de entrega en la Internet y estamos trabajando tenazmente para encontrar a nuestros lectores dondequiera que estén”, señala Aminda Marqués González, directora ejecutiva de el Nuevo Herald, al asegurar que “continuaremos proporcionando nuestra cobertura distintiva de Cuba y Venezuela, ayudando a llenar el vacío que deja la carencia de una prensa libre en estos países”.
Con el respaldo de lectores y anunciantes, tanto Marqués como el resto del equipo profesional de el Nuevo Herald aspiran y prometen producir hoy un mejor periódico multiplataforma que ayer, y, mañana, uno mejor que hoy.
Siga a Daniel Shoer Roth en Facebook y en Twitter: @DanielShoerRoth.
Esta historia fue publicada originalmente el 25 de noviembre de 2017 a las 3:16 p. m. con el titular "Treinta años después, el Nuevo Herald de cara al futuro digital."