Madre de ‘Baby Lollipops’ niega haber torturado y matado a su hijo
Ana María Cardona, acusada de torturar y matar a un hijo pequeño, quien llegó a ser conocido como “Baby Lollipops”, fue a juicio dos veces y no habló ante esos jurados. Las dos veces la condenaron a muerte.
En el tercer juicio, Cardona decidió contar al jurado su versión de los hechos, y este lunes insistió llorando histéricamente en que nunca le puso un dedo a su hijo Lázaro Figueroa, de 3 años, cuyo cuerpo golpeado y ensangrentado fue descubierto entre los arbustos de una casa en Miami Beach en noviembre de 1990.
Cardona culpó de la muerte del pequeño a su antigua amante, Olivia González. Cardona dijo que la mujer se llevó al niño para quedarse en una casa desconocida con un misterioso “amigo” durante dos meses antes de su muerte, donde presumiblemente perdió la vida.
“¡Olivia González Mendoza mató a mi hijo! ¡Olivia González Mendoza mató a mi hijo!”, gritó Cardona al terminar su testimonio el lunes.
Durante todo el testimonio de un caso que generó pasiones en el sur de la Florida durante más de un cuarto de siglo, Cardona se presentó como una víctima sin dinero e incapaz de cuidar a sus tres hijos, entre ellos Lázaro. Dijo que su única opción era vivir con la celosa y posesiva González, quien los atormentaba y la obligó a tener una relación sexual.
“Cada vez que me tocaba sentía náuseas”, dijo Cardona. “Yo tuve una relación con ella por la necesidad de tener un techo para mí y mis hijos”.
Sin embargo, Cardona no pudo explicar por qué dijo a los detectives en 1990 que había entregado a Lázaro a una mujer desconocida en un restaurante. “No sé por qué dije esa mentira”, reconoció Cardona.
Y admitió que le dijo a la Policía que el niño se golpeó la cabeza tras caerse de una cama y se deshizo de su cadáver en Miami Beach. Pero Cardona alegó que le dijo a la Policía lo que ellos querían escuchar, con la esperanza de que no le quitaran a sus otros hijos.
Cardona declaró una semana después que la Fiscalía de Miami-Dade comenzó a presentar testimonios en su tercer juicio por asesinato y abuso infantil con agravantes. Los esfuerzos por identificar a Lázaro y al asesino captaron la atención de la comunidad del sur de la Florida en 1990. Los detectives le dieron en llamar Baby Lollipops por el diseño que tenía en su camiseta.
Después del primer juicio en 1992, Cardona fue condenada a la pena de muerte, la primera mujer sentenciada a morir por matar a su propio hijo. La Corte Suprema de la Florida anuló posteriormente la condena porque los fiscales no entregaron declaraciones de González, la amante de Cardona y la principal testigo en el juicio.
Una segunda declaración de culpabilidad en el 2010 —y una segunda condena a muerte— fueron anuladas porque el fiscal hizo declaraciones “inflamatorias” durante los argumentos finales.
En el tercer juicio, González tiene un papel importante, aunque ni la fiscalía ni la defensa planean llamarla a declarar (la mujer cumplió 14 años de prisión por su participación en los hechos y está libre desde el 2008). Los fiscales trataron otra vez de presentar a Cardona como una mala madre que se ponía furiosa con su hijo Lázaro. La semana pasada los jurados escucharon testimonio de vecinos y conocidos que recordaron el trato abusivo de Cardona con Lázaro a finales de los años 1980 y en 1990, y el mal estado físico del niño.
El lunes también se presentaron grabaciones de audio de Cardona con los detectives en 1990, en que ofreció varias versiones de lo que le había sucedido a Lázaro. Finalmente admitió haberse deshecho del cadáver en Miami Beach, alegando que se había caído de una cama y se golpeó la cabeza.
Los jurados también escucharon una lectura de testimonios anteriores del Dr. Bruce Hyma, antiguo médico forense de Miami-Dade, quien falleció el año pasado pero testificó en los dos juicio anteriores de Cardona.
Lázaro, quien sufría de una fuerte desnutrición, pesaba solamente 18 libras, la mitad de lo que debería pesar para su edad. Repetidas golpizas le habían afectado el tejido entre los labios y las encías, lo que le hacía muy doloroso comer, beber y hablar.
Lázaro también tenía el brazo izquierdo doblado permanentemente en 90 grados. Le habían golpeado la cabeza repetidas veces hasta seccionarle el tallo cerebral, y el pañal que tenía puesto, todo sucio, estaba ajustado al cuerpo con cinta adhesiva, lo que le había provocado una infección.
“Esto es tortura infantil, en mi opinión”, dijo el Hyma en el 2010.
Esta historia fue publicada originalmente el 11 de diciembre de 2017, 3:05 p. m. with the headline "Madre de ‘Baby Lollipops’ niega haber torturado y matado a su hijo."