Sur de la Florida

Ojo con ese tomate que cultiva en su jardín de Miami Shores. Las autoridades pueden convertir sus sueños en ketchup

Tom Carroll y Hermine Ricketts en el patio de su casa en Miami Shores en 2013.
Tom Carroll y Hermine Ricketts en el patio de su casa en Miami Shores en 2013. Miami Herald

Hermine Ricketts y su esposo Tom Carroll pueden cultivar árboles frutales y flores en el jardín de su casa en Miami Shores. Pueden estacionar un bote o un jet ski en la entrada para los autos. Pueden colocar estatuas, fuentes, gnomos, flamencos rosados o Santa con una trusa Speedo en su propiedad.

Las verduras, sin embargo, no están permitidas.

Ricketts y Carroll pensaron que eran hortelanos cuando comenzaron a cultivar tomates, remolachas, cebolletas, espinacas, col rizada y múltiples variedades de repollo asiático. Pero de acuerdo con una ordenanza de la localidad que restringe las plantas comestibles solo a los patios traseros, en realidad eran delincuentes. Nunca imaginaron que estaban involucrados en una conspiración de la acelga suiza… o en el vicio de la berenjena, pero estaban infringiendo la ley.

El Tribunal de Apelaciones del Tercer Distrito de Florida ratificó la prohibición impuesta por Miami Shores a las huertas en los jardines en una decisión reciente, por lo que la pareja llevará su caso a la Corte Suprema de Florida. Argumentan, en nombre de los hortelanos de todo el mundo, que la restricción es inconstitucional y constituye una violación de sus derechos de propiedad.

“Eso es lo que hace el gobierno: interfiere en las vidas de las personas”, dijo Ricketts. “Tuvimos ese jardín por 17 años. Comimos comidas frescas todos los días de ese jardín. Desde que la localidad puso su gran pie, ha arruinado nuestro jardín y mi salud”.

Ricketts y Carroll no fueron encarcelados por cultivar, pero enfrentaron multas diarias de $50 luego de que la localidad enmendó su ordenanza en el 2013. Tuvieron que desenterrar su jardín, que no crecerá en el patio trasero porque está orientado hacia el norte y no le da el sol, pero han seguido luchando contra Miami Shores en los tribunales con la ayuda del Instituto por la Justicia, un bufete libertario nacional de abogados sin fines de lucro.

“Esta decisión otorga a los gobiernos locales una gran libertad para regular actividades inofensivas en nombre de la estética”, dijo el abogado del Instituto Ari Bargil. “Le da al gobierno el poder de prohibir que los propietarios de viviendas cultiven plantas en sus jardines simplemente porque tienen la intención de comérselas”.

El tribunal dictaminó que Miami Shores tiene el derecho, según su código, de controlar los estándares de diseño y paisajismo para proteger la apariencia del lugar y preservar “el valor de las propiedades y el disfrute de los derechos de propiedad al minimizar y reducir los conflictos entre los diversos usos de la tierra”.

El abogado de la localidad, Richard Sarafan, argumentó que si bien es popular culpar al gobierno por ser intruso, los municipios deben salvaguardar su autoridad de zonificación para que no abran la caja de Pandora con excepciones desagradables. Sin ningún árbitro para la estética, los residentes podrían quedar atrapados viviendo al lado de una casa pintada con lunares, con cerdos bañándose en el lodo en el garaje y un camión salchicha de Oscar Mayer en el estanque. El patio delantero de la pareja estaba lleno de ollas y desordenado, con estacas que pertenecían al patio trasero, donde optaron por tener una piscina, dijo la localidad.

“Se trata de conformidad. Miami Shores quiere ser un pequeño Coral Gables” , dijo Ricketts sobre otra ciudad ordenada y exclusiva del sur de la Florida conocida por las estrictas reglamentaciones de zonificación que en un momento incluyeron la prohibición de camionetas en la entrada de las casas durante la noche. “¿Cuál es la definición de comestible? Puedo ir a cualquier jardín y encontrar algo comestible porque cada planta tiene una parte comestible.

“Miami Shores afirma promover la vida verde. ¿Qué podría ser más ecológico que salir por la puerta de tu casa y elegir lo que has cultivado, en lugar de ir a la tienda y comprar lo que se trajo en camiones, en cantidades que contribuyen al desperdicio de alimentos?”

Bargil también objetó la conclusión del tribunal de que “es racional para el gobierno prohibir el cultivo de plantas para las comidas, a diferencia del cultivo de plantas por motivos ornamentales”.

Ricketts llamó al pueblo miope para fomentar el cultivo de “hierba inútil”.

“Al matar jardines también estamos matando abejas y mariposas, los polinizadores de nuestro suministro de alimentos”, dijo.

El tribunal dijo que a los que no les gusta la ordenanza pueden solicitarle al Concejo que la cambie o votar por miembros del concejo que la cambiarían.

Pero mientras tanto, la localidad ha arrancado de raíz una fuente de sustento y alegría para Ricketts, de 62 años, y Carroll, de 59.

Su caso es parte de la Iniciativa Nacional de Libertad Alimentaria del Instituto por la Justicia, que incluye litigios en nombre de reposteros en el hogar en Minnesota, Wisconsin y Nueva Jersey, un productor de leche descremada en el norte de Florida, productores de leche cruda en Oregon y cerveceras artesanales en Texas.

Esta historia fue publicada originalmente el 12 de diciembre de 2017, 11:27 a. m. with the headline "Ojo con ese tomate que cultiva en su jardín de Miami Shores. Las autoridades pueden convertir sus sueños en ketchup."

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