La televisión pública en Miami: cultura, educación, noticias y entretenimiento
La mala fama siempre ha perseguido a la televisión pública. De lo menos que ha sido acusada es de aburrida, subvencionada y concebida para minorías cultas. Sus detractores parecen desconocer que estas son corporaciones sin fines de lucro cuya misión principal es llevar cultura, información, entretenimiento y servicios educativos a la comunidad. Si por ellos fuera, la televisión pública debía desaparecer. O lo que es peor, sus programas parecerse a los de la televisión comercial. Prefieren ver un reality show que una ópera como Turandot. La Kardashian en lugar de Pavarotti.
Sin embargo, a pesar de todas las dificultades a las que ha debido enfrentarse, la televisión pública no solo ha logrado sobrevivir sino que se ha mantenido en constante desarrollo. Desde sus comienzos en 1954, cuando la Fundación Ford creó la National Education Television (NET), no ha cesado de reinventarse. Ocurrió lo mismo en 1970 cuando la Public Broadcasting Service (PBS) se convirtió en su sucesora y debió encarar los mismos retos que las grandes cadenas: la aparición de la televisión por cable primero y el surgimiento de nuevas plataformas mediáticas después.
Con el tiempo, los problemas lejos de desaparecer, se multiplicaron; sobre todo los relacionados con el financiamiento. Pero PBS, contra toda esperanza, siguió luchando y hoy día es el mayor proveedor de programas a las estaciones de televisión públicas de toda la nación. Suyos son PBS NewsHour, uno de los noticieros más visto a nivel nacional, así como Frontline, el famoso y polémico programa de periodismo investigativo. Suyo es también Sesame Street, uno de los primeros programas infantiles en combinar la educación con el entretenimiento.
En Miami, el impacto de la televisión pública también se ha hecho sentir. De los 169 operadores de licencias educacionales con los que cuenta PBS, uno de ellos, WLRN-TV, está en nuestra ciudad desde que salió al aire en septiembre de 1962 como WSEC-TV. En 1979 WRLN-TV Canal 17, licenciado al School Board of Miami-Dade County, comenzó a presentar lo mejor de la programación de PBS, una mezcla de música, entretenimiento, viajes, documentales sobre temas de actualidad, así como series especiales producidas localmente que reflejan los intereses y el estilo de vida de nuestra comunidad. Sin olvidar, desde luego, a los niños, para quienes hay una programación especial con numerosos espacios infantiles.
Con la comunidad hispana creciendo en el sur de la Florida, muchos creían que la televisión pública necesitaba una voz en español. Al parecer, tenían razón. En ese mismo año de 1979, WLRN-TV incorporó a sus transmisiones un bloque dominical de programas en español. “Todo comenzó cuando un grupo de profesionales de la televisión cubana, entre los que se encontraban León del Valle, Néstor Penedo y Roger Tomasino, se reunió con Don MacCullough, en aquel entonces gerente general de la estación, para plantearle la necesidad de incluir programas en español que reflejaran los intereses de la creciente comunidad latina en el Condado de Miami-Dade”, explica Luis G. Díaz, productor ejecutivo de dicho bloque dominical. “En aquella reunión, en la cual yo también participé”, sigue diciendo Díaz, “MacCullough reconoció esa necesidad y aceptó que el canal 17 fuese el vehículo que llenase ese vacío”.
“Los comienzos no fueron fáciles”, admite Díaz. “Tuvimos que enfrentar no solo diferencias de idiomas, sino también culturales”. Era la primera vez que la televisión pública de Miami acometía un proyecto de propósitos tan inclusivos y los problemas no se hicieron esperar. “Afortunadamente, con tesón y deseos de crear consensos, y con la ayuda del gerente general, Don MacCullough y el entonces superintendente del Distrito Escolar, Octavio Viciedo, todo se fue solucionando”, afirma Díaz, su productor ejecutivo.
La programación comenzó el 20 de mayo de 1979, fecha de la Independencia de Cuba. Desde entonces, todos los domingos, comenzando a las 3:00 de la tarde los programas en español han estado saliendo al aire. Y aunque a través de los años han ido cambiando, sus tonos y sus contenidos siempre han sido similares. En este momento, los espacios son los siguientes: Temas de mujer, un programa de entrevistas en el que se resalta la participación de la mujer hispana en el mundo profesional, conducido por Vilma Petrash; Ante usted, dirigido por el abogado Luis Fernández, donde se discuten temas relacionados con la justicia criminal, la protección al consumidor y el abuso de las drogas; Colombia al día, un programa en el que se aborda la realidad colombiana, a cargo del periodista Enrique Córdoba; Cuba y su historia, dirigido por José Antonio Albertini, en el que se analizan temas, tanto políticos como culturales, que tengan que ver con la historia de Cuba; El Show de Pedro Román, entrevistas sobre el mundo de la música y el entretenimiento; Opiniones, a cargo del periodista Pedro Corzo, donde se tocan asuntos internacionales de carácter político y económicos; Comentando, dirigido por Carlos Cabezas y dedicado a explorar tópicos que tienen que ver con lo místico, lo paranormal y lo científico; y Foro 17, que cierra la programación y es conducido por Luis G. Díaz, quien aborda cuestiones económicas, políticas y sociales que afectan a la comunidad.
Estos programas se graban en los estudios de la estación, situados en 172 NE 15 calle, en Miami. “Las grabaciones se realizan los jueves y viernes”, nos explica Alfonso Chicoy, director general de la programación en español. “Comenzamos a las ocho de la mañana y grabamos cuatro programas cada día”. Con Chicoy trabajan, entre camarógrafos y otros técnicos, un total de tres personas. “Siempre estamos tratando de hacer más con menos”, nos dice. “En total hay ocho sets y todos son diseñados por mi y construidos aquí en la estación por nosotros mismos”.
Aunque han pasado más de 60 años desde que se fundó NET y casi 40 desde que el primer programa en español salió al aire por el canal 17, las metas de la televisión pública siguen siendo las mismas: producir programas de calidad que brinden cultura, información, entretenimiento y servicios educacionales. Lo que sí ha cambiado son los retos a los que debe enfrentarse. Entre ellos, diversificar sus ofertas, aprovechar las nuevas tecnologías para llegar a los jóvenes y mantener el interés por los medios de comunicación públicos. Quizás también deban ensayar nuevas formas de financiamiento. Hoy día es posible que no baste sacar al aire un concierto de Andrea Bocelli y vender sus discos compactos en ciento cincuenta dólares.
Nada de esto es nuevo. Las dificultades, aunque de diferente índole, siempre han existido. Y una y otra vez, la televisión pública las ha resuelto. Ha sabido, de alguna manera u otra, adaptarse a los cambios que han ocurrido en la industria en todos estos anos. Y ha conseguido sobrevivir. Sin embargo, todavía hay quienes siguen pronosticando su desaparición. A esos profetas apocalípticos habría que recordarles que en El anillo del Nibelungo de Richard Wagner, la valquiria Brunilda anuncia el fin del mundo solo en el último acto. O lo que es lo mismo: la ópera no se acaba hasta que no canta la señora gorda.
manuelcdiaz@comcast.net
Esta historia fue publicada originalmente el 17 de diciembre de 2017, 4:10 p. m. with the headline "La televisión pública en Miami: cultura, educación, noticias y entretenimiento."