Sur de la Florida

A la caza de la iguanas, una plaga que coloniza el Sur de Florida hasta el inodoro

Dos iguanas verdes, una macho (arriba) y otra hembra, capturadas recientemente por el biólogo Joseph Wasilewski en el sur de la Florida.
Dos iguanas verdes, una macho (arriba) y otra hembra, capturadas recientemente por el biólogo Joseph Wasilewski en el sur de la Florida. jiglesias@elnuevoherald.com

Cuántas existen el Sur de Florida es un misterio. De lo que sí hay certeza es que la iguana prolifera más que los reptiles nativos y tiene un fuerte impacto ecológico y urbano.

Especie invasora, la iguana amenaza la tranquilidad de la población humana, convirtiéndose en una molestia por engullirse jardines ornamentados y cosechas, debilitar muros rompeolas, aceras y diques, y cavar líneas de alcantarillado, al punto que hasta han aparecido dentro de inodoros.

Debido a los problemas que causan con su voraz apetito y su hábito de defecar en piscinas -una potencial fuente de la bacteria salmonella- este repitl verde y marrón ha provocado que las autoridades regionales forestales y de fauna esbocen planes de mitigación para frenar su invasión, hasta el momento indetenible.

De hecho, este mes, la Comisión de Conservación de Peces y Vida Silvestre de Florida (FWC) contrató por primera vez a un trampero para que se enfoque en el control de la población de iguanas en tierras de dominio público en los Cayos.

Kristin Sommers, coordinadora de especies exóticas de la FWC explicó al Miami Herald que el objetivo de su agencia es habilitar a las personas para que puedan acceder a la información y ayudarse a sí mismas. “La FWC no puede salir y retirar las iguanas de toda la gente. Simplemente no es posible”, expresó.

La Florida quiere evitar que las iguanas se conviertan en una peste, como en algunos países del Caribe, donde estos habilidosos animales han dejado, sin mostrar un comportamiento agresivo, una estela de destrucción. En Puerto Rico, han interrumpido el servicio eléctrico y paralizado el Aeropuerto de San Juan. En las Islas Caimán, la población de iguanas se ha incrementado de unas 250,000 a más de un millón en apenas tres años.

Colgadas de los árboles o corriendo por las aceras, las iguanas son tan comunes como el sol en el Sur de Florida, donde se les ve más como una juguetona ardilla que como una especie invasora. Pero fueron introducidas a Florida en la década de los 60, traídas como mascotas, que muchos dueños eventualmente soltaron al hábitat natural o se les escaparon.

Su proliferación y los daños que ocasionan a la propiedad han fomentado una industria para tramperos. Dueños de casa, granjeros, propietarios de hotel, escuelas e iglesias, todos quieren eliminar a las problemáticas iguanas, que han sido como “el elefante en la habitación”, dijo al Herald el biólogo de vida silvestre, Joe Wasilewski.

Las consecuencias son duraderas. En el Parque Estatal Bahía Honda, por ejemplo, las iguanas se comieron las plantas de las que se nutrían las mariposas azules. Si bien casi 600 iguanas han sido cazadas en los últimos dos años, las rutilantes mariposas jamás volvieron.

La reportera del Miami Herald Jenny Staletovich contribuyó a esta información, completada con los servicios cablegráficos de el Nuevo Herald.

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Esta historia fue publicada originalmente el 16 de diciembre de 2017, 4:28 p. m. with the headline "A la caza de la iguanas, una plaga que coloniza el Sur de Florida hasta el inodoro."

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