No se demore. Lo que Miami ofrece en trajes y decoración para esperar el 2018
Jessica Lorenzo espera a 60 personas el 31 de diciembre en su casa de Hialeah. La fiesta es con DJ y todo, para que los bailadores estén soltando las piernas hasta unos minutos antes de la medianoche.
Cada país y cada familia tiene sus tradiciones, pero muchas coinciden, como las famosas 12 uvas de la buena suerte, extendida por toda Latinoamérica.
Con la mira en el 2018, todo el mundo se detiene a esperar que baje la bola de Times Square, mientras piden un deseo por cada uva. Siguen el conteo de la TV... Diez, nueve, ocho... ¡uno!
Y finalmente el brindis y los abrazos, los buenos deseos y las palmadas en la espalda. Algunos se aventuran a dar una vuelta a la manzana con una maleta en la mano, una de las tradiciones más divertidas, que se supone propicie que la persona viaje mucho en el 2018. Otros lanzan un cubo de agua desde la puerta de la casa a la calle, para botar todo lo malo del viejo año.
“Es una fiesta Cuban style”, dice Lorenzo, que tiene las manos llenas de servilletas con letreros de Happy New Year. “No puede faltar el lechón”.
Miami se prepara para esperar el 2018 después de un año en que escapamos de los graves daños que pudo haber provocado el huracán Irma. Ya la mayoría de los árboles se podaron y las luces de Navidad están instaladas. Ahora hay que prepararse para celebrar el Fin de Año y eso no es cuestión de horas.
Los comercios ven el desfile de clientes que necesitan platos, servilletas, decoración y variedad de comidas para poner en la mesa.
“Se venden muchos globos del 2018”, dice Nathaly Sánchez, vendedora en la tienda Happy Fiesta de Doral. “Ya tenemos como 20 pedidos para recoger el 31 de diciembre. Con cada orden se llevan de 15 a 30 globos. Todos dicen: Happy New Year”.
Happy Fiesta, un negocio bien establecido que vende este tipo de artículos para celebraciones, tiene sucursales en Hialeah, Westchester, Cutler Ridge y Pembroke Pines.
“Ya desde el miércoles comenzamos con el fuerte de New Year”, añade Sánchez. “Los platos, las servilletas, todo lo de decoración”.
Otros favoritos son los combos o paquetes de sombreros, pitos, collares, cintillos, que vienen para 10, 25, 50 y 100 personas, informa Sánchez.
La venezolana Fátima Orofino recorre los anaqueles de Party City buscando lo necesario para despedir el Año Viejo en familia, en Doral, con la música y la comida típica de ese día en su país.
Los pitos, las matracas, todo lo que haga ruido son parte del ritual de la fiesta de despedida del año.
“Nosotros escuchamos El Cañonazo”, dice Orofino, refiriéndose al título de una canción del género gaita, que despide el viejo año y da la bienvenida al nuevo. “Solemos escucharla después de las 12 de la noche”.
El traje de Fin de Año
El movimiento incesante en el International Mall, en la Avenida 107 en Doral, prueba que quizás lo más importante de este tipo de celebración son el vestido y los zapatos nuevos para recibir el 2018.
“La mayoría de las personas comienzan a comprar la ropa que se van a poner el fin de año desde el Black Friday”, dice Haydée, gerente nde la tienda A’Gaci en este centro comercial.
La tienda, muy popular entre las jóvenes, tiene muchos estilos dedicados a ellas. Zapatos de tacón altísimo, blusas cortas que dejan mostrar el esfuerzo que se hace en el gimnasio —se recomiendan para las de vientre plano— y estampados como para alegrarles la velada a cualquiera.
“Pero también tenemos para todas las edades”, aclara la gerenta Haydée, quien prefirió no dar su apellido. “En el sitio online también vendemos para las tallas plus.
“Hay personas que buscan ropa elegante, de mucho brillo, pero también están las que prefieren lo informal. Se lleva mucho el denim ‘ripiado’ con blusas más clásicas. La idea es combinar y no gastar tanto”, dice Haydée.
Sin duda hay para todos los gustos. Además de los jeans rotos, el rojo, el dorado y el plateado, el negro, con su elegante combinación con el blanco, está por todos los lados el color de moda en la pasarela, el ultra violet, un tono de púrpura que estará presente en la primera mitad del 2018.
Para los hombres, no se imagine trajes ni chaquetas. Estamos en Miami y la camisa reina.
“La camisa oscura es la que se usa de noche, colores como el rojo y el negro”, dice Luis Felipe Gómez, supervisor en la tienda Perry Ellis del mismo centro comercial.
“Se lleva lo informal, los pantalones también sencillos”, dice Gómez, que celebra que “me vaciaron la tienda el fin de semana [de Navidad]”.
“Compraron como nunca”, afirma el supervisor, indicando que tienen descuentos del 70 por ciento. “Una camisa de $80 te sale en $20”.
Sin embargo, algunos compradores consideran que el espíritu de celebración no se aprecia en la decoración e iluminación de las tiendas y de la ciudad esta temporada.
“Desde que llegué a Miami me pareció que no había mucho espíritu de fiesta. No vi luces de Navidad en el aeropuerto y tampoco hay muchas aquí”, dice Carmen Díaz, enseñando una foto que tiene en su teléfono celular del aeropuerto de Chicago todo iluminado.
Díaz vino de Chicago para pasar las fiestas con su mamá, María, que la acompaña esta tarde.
“En Colombia están iluminadas todas las avenidas, las palmeras”, dice María, que vive en Miami desde hace 50 años y prepara su fiesta de fin de año para la familia.
“Mis hijos me regalaron una botella con un pequeño mensaje dentro”, dice sobre el regalo que más la conmovió.
“Tenemos que fomentar ese amor de los niños a la familia”, apunta María, que quiere que la fiesta sea asunto de todos, que se compren los regalos pensando en quienes se quiere y que se cocine también con ese espíritu.
Ellas prepararán platos típicos de la Navidad en Colombia, como los buñuelos y la natilla.
“Hay que batirla como una hora sin parar, pero solo pueden ser dos personas”, dice Carmen, sobre una receta que parece más un ritual para acercar a la familia.
También comerán el típico sudado de gallina —no de pollo, aclara—, que se come con arroz blanco y tamales.
“Luego salimos a gritar y quemar pólvora”, dice sobre los fuegos artificiales. De baja intensidad, para que nadie resulte herido, apunta.
“Si no hay amor, no hay dulce”, concluye María, que insiste en que la fiesta sea de todos.
Esta historia fue publicada originalmente el 28 de diciembre de 2017, 6:00 a. m. with the headline "No se demore. Lo que Miami ofrece en trajes y decoración para esperar el 2018."