A diferencia del resto del país, menos personas fueron baleadas por la policía de Miami-Dade en el 2017
Un hombre que empuñaba un cuchillo y se balanceaba desde un tubo en el techo le disparó a un policía. Otro intercambió disparos con un agente después de negarse a ceder un gran televisor de pantalla plana que estaba sacando de una tienda. Un tercer hombre intentó robar en una farmacia de CVS, sin darse cuenta de que junto a él había un policía fuera de servicio.
En el 2017, miembros de las fuerzas del orden público de seis diferentes agencias en el condado Miami-Dade dispararon contra 15 personas, continuando una reciente tendencia a la baja que los expertos en el cumplimiento de la ley acreditan a la capacitación y tácticas mejoradas de la policía. El público, particularmente en las comunidades traumatizadas con la violencia por armas de fuego, también tiene una mayor conciencia en cuanto a minimizar las confrontaciones tras una serie de polémicos tiroteos policiales con hombres negros desarmados que desencadenaron protestas en todo el país.
Las cifras del año pasado (obtenidas de la Oficina del fiscal estatal de Miami-Dade y registros policiales) cayeron un 17 por ciento, de las 18 personas baleadas en el 2016; y cayeron un 29 por ciento, de las 21 que recibieron disparos en el 2015. El declive se enfrenta a una tendencia nacional que va hacia arriba.
“Muchos de los controvertidos tiroteos han creado más conciencia pública”, dijo el ex jefe de la policía de Miami, Manuel Orosa. “Y la policía tiene una mejor comprensión de cuándo disparar y cuándo no”.
En la ciudad de Miami, que tiene la segunda fuerza policial más grande en Miami-Dade, los números de disparos de la policía disminuyeron significativamente después de que Orosa cambiara muchas de las políticas de su predecesor. El único tiroteo policial en Miami en el 2017 ocurrió la noche antes de Navidad, cuando un hombre estrelló un automóvil contra una casa, huyó a pie y sacó un arma cuando los agentes lograron alcanzarlo, dijo la Policía.
Orosa dijo que una combinación de nuevas técnicas de entrenamiento, una política de no disparar a vehículos en movimiento y recomendaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos después de que oficiales de Miami mataron a siete hombres negros entre el otoño del 2009 y la primavera del 2010, han ayudado a la policía a minimizar cuándo deben hacer fuego.
El ex jefe dijo que ahora se les enseña a los oficiales a evitar disparar sus armas a menos que sus vidas o las de otros corran peligro inmediato: “Es posible que tengas un adecuado enfrentamiento con disparos, pero ¿era necesario?”
El pastor Carl Johnson, de la 93rd Street Baptist Church, se hizo eco de Orosa y dijo que cree que el paso de varios departamentos hacia una policía comunitaria —más policías a pie y más interacción con residentes, activistas comunitarios y clérigos— ha calmado gran parte de la fricción entre la policía y los residentes.
Johnson dijo que se ha sentado con los líderes de la Policía varias veces desde el tiroteo en agosto del 2014 de un adolescente negro desarmado, Michael Brown, por un oficial blanco en Ferguson, Missouri. Ese tiroteo, y una decisión posterior del gran jurado de no acusar al oficial Darren Wilson, desencadenaron desenfrenadas protestas.
El tiroteo también condujo a lo que se convirtió en una ola de protestas nacionales sobre cuestionables tiroteos de hombres negros desarmados, incluyendo un puñado de encuentros grabados en videos de teléfonos celulares. En el sur de la Florida, el tiroteo del terapeuta de North Miami, Charles Kinsey, en el verano del 2016 —mientras yacía en el suelo con las manos en el aire tratando de proteger a su cliente afectado por un autismo severo— fue uno de los grabados en video y fue noticia en todo el mundo.
El intenso escrutinio ha llevado a muchos departamentos de policía a revaluar las tácticas de confrontación.
“Hay un fuerte interacción correctiva de la comunidad”, dijo Johnson. “Ahora estamos trabajando con la Policía. Se han sentado con el clero para comprender el comportamiento. Son menos agresivos”.
Los números en Miami-Dade disminuyeron a pesar del leve aumento durante los últimos dos años a nivel nacional de muertes por disparos donde la policía estaba involucrada. The Washington Post, que tiene una base de datos nacional de muertes por disparos de la policía, dijo que el número total de este año de 976 es un aumento en comparación con las 963 personas que fueron baleadas y murieron a manos de la policía en el 2016. The Post también informó que 58 personas murieron por disparos de la policía en Florida en el 2017.
Chuck Wexler, presidente del Foro de Investigación Ejecutiva de la Policía (PERF, por su sigla en inglés) , dijo que su agencia, que investiga asuntos críticos de la policía, ha estado ayudando a los departamentos de policía en Miami Beach, Miami y Miami-Dade.
“La política importa, la capacitación importa, y el liderazgo importa”, dijo Wexler, quien atribuye gran parte de la disminución en los tiroteos policiales a agencias que, en su mayor parte, ya no disparan contra vehículos en movimiento. “Las políticas hacen la diferencia”.
Miami-Dade no es la única área que ha visto diferencias dramáticas. La fuerza policial más grande de Estados Unidos, el Departamento de Policía de Nueva York, ha presenciado un cambio notable. En el 2017, sus 35,000 agentes de policía participaron en solo 26 tiroteos, según los registros del PERF. El New York Daily News informó que los policías de la ciudad de Nueva York dispararon a 37 personas en el 2016, comparadas con las 147 personas en el 2006, una década antes.
Cuatro policías de Miami-Dade resultaron heridos en tiroteos
La policía en el 2017 también fue blanco de los disparos. Cuatro agentes en Miami-Dade recibieron disparos en dos incidentes el año pasado. Todos sobrevivieron.
El agente de la unidad canina de Golden Beach, Julio Soca, recibió dos disparos en febrero mientras ayudaba a la policía de Miami Shores, que perseguían a un hombre armado. En mayo, los detectives de Miami-Dade, Charles Woods y Terrence White, recibieron disparos cuando realizaban una operación encubierta de drogas en los proyectos de viviendas Annie Coleman, en Liberty City. El atacante aún no ha sido capturado.
En diciembre, el agente de Miami-Dade Manuel González, que estaba fuera de servicio en un Walmart, recibió un disparo y resultó herido antes de devolver el fuego y matar a un presunto ladrón armado.
De las 15 personas a las que les disparó la policía en Miami-Dade en el 2017, ocho murieron. Todos menos uno eran hombres. Ocho eran negros, cuatro eran blancos no hispanos y los otros tres eran hispanos.
Los agentes de la fuerza policial más grande del condado, el Departamento de Policía de Miami-Dade, dispararon contra ocho hombres. Dos fueron baleados por la policía de Miami Beach y dos fueron baleados por la policía de Hialeah. Los oficiales de Miami y el Departamento de Policía de Florida dispararon contra un sospechoso. Además, un investigador de la Oficina del Fiscal del Estado de Miami-Dade también disparó contra un sospechoso de robo a mano armada.
De los 15 tiroteos, dos de los más controvertidos del año fueron un incidente en agosto en el que un hombre desarmado de 27 años murió a tiros después de escapar de un arresto en Miami, además de un incidente en octubre en el que una estudiante de 22 años de la Universidad de Temple murió baleada cuando su auto se estrelló contra peatones y vehículos en Miami Beach.
Los tiroteos del año comenzaron en enero en Miami Lakes, con la policía de Hialeah persiguiendo a cuatro sospechosos que iban en un auto robado tras asaltar una farmacia CVS en Hialeah. Cuando el automóvil se estrelló, Daniel Placide, de 18 años, salió del vehículo y recibió un disparo. El joven sobrevivió.
En mayo, un policía “héroe” de Miami-Dade llamado Saúl Rodríguez estaba trabajando fuera de servicio en la biblioteca principal del downtown cuando dos desamparados se pelearon y uno le disparó al otro. Rodríguez terminó la pelea disparándole a Roderick Oliver Veazey en el torso. También sobrevivió.
Luego, en junio, un policía de Miami-Dade disparó y mató a Theodore Brendecke, de 82 años, después de que este se atrincheró en una habitación de su casa de Pinecrest y disparó a la policía. La esposa del fallecido dijo a la policía que su esposo había dicho que quería un enfrentamiento a tiros con la policía.
En agosto, después de ver a Anthony Ford conduciendo con su primo un Nissan rojo en Liberty Square, la policía le ordenó detenerse. Mientras lo esposaban, Ford escapó. La policía dijo que cuando Ford fue hallado por el agente de policía de Miami-Dade, Eduardo Pares, se llevó la mano a la cintura y el agente lo mató de un disparo.
La policía nunca dijo por qué detuvieron a Ford y nunca encontraron ningún arma. Los registros estatales muestran que Ford era buscado por violar un período de prueba de cinco años por un robo a mano armada que anteriormente lo envió a prisión por siete años. De acuerdo con los registros judiciales, Ford se cortó el monitor GPS del tobillo en junio, desapareció y andaba prófugo desde entonces.
El mes siguiente, en septiembre, después de estrellar su camión a través de una puerta en el Aeropuerto Internacional de Miami, un hombre con un cuchillo llamado Jason Brad Pearce, de Mississippi, se escondió en un clóset de electricidad. Cuando la policía se acercó, les disparó. Después Pearce se balanceó por una tubería y pateó a un oficial en el pecho. La policía disparó y Pearce sobrevivió.
En octubre, una estudiante de 22 años de la Universidad de Temple llamada Cariann Hithon estrelló el BMW que conducía en Miami Beach contra varios automóviles. Cuando el vehículo se detuvo, una multitud se reunió, muchos de ellos tomando videos en sus teléfonos inteligentes.
Por alguna razón inexplicable, Hithon pisó el acelerador y, mientras los espectadores gritaban, se estrelló directamente contra un policía de Miami Beach parado en el medio de la calle. Otro oficial disparó tres veces al auto y mató a Hithon.
El tiroteo al parecer iba en contra de un cambio de política realizado por la policía de La Playa en el 2014 que reflejaba una norma de Miami y prohibía a los oficiales disparar contra un vehículo en movimiento a menos que vieran un arma que no solo fuera el automóvil y que los pusiera a ellos o a otras personas en peligro inmediato.
Pero la policía en Miami Beach explicó que habían cambiado la norma a principios de año para adaptarse a una nueva tendencia del terrorismo en la que los atacantes usaron autos y camiones contra grandes multitudes en Francia, Londres, España y aquí en la Universidad Estatal de Ohio, así como en un sendero para ciclistas en la ciudad de Nueva York.
La última persona asesinada a balazos por un oficial de la Policía en Miami-Dade en el 2017 fue el delincuente de carrera David Facen, de 54 años. Tres semanas antes de la Navidad, el agente de la Policía de Miami-Dade Gonzalez se acercó a Facen cuando este intentaba sacar un gran televisor de pantalla plana de un Walmart Superstore en el noroeste de Miami-Dade.
El agente, que trabajaba fuera de servicio, le dijo que se detuviera. Facen ignoró la orden, dijo la policía. Cuando los dos llegaron al estacionamiento, la policía dijo que Facen sacó una pistola y comenzó a disparar. González devolvió el fuego.
González recibió cinco disparos, pero sobrevivió. Facen no tuvo tanta suerte.
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de enero de 2018, 4:48 p. m. with the headline "A diferencia del resto del país, menos personas fueron baleadas por la policía de Miami-Dade en el 2017."