El explosivo negocio de la gasolina robada convierte las calles de Miami en una bomba incendiaria
A primera vista, lo único sospechoso en el Ford Expedition que conducía Yoelkys Cuba Cardoso eran las ventanillas demasiado oscuras.
Pero cuando un agente de la Patrulla de Caminos de la Florida (FHP) paró a Cardoso en Hialeah Gardens, de inmediato olfateó el penetrante olor a combustible diésel que salía del vehículo. Escondido dentro del todoterreno había un tanque de aluminio de 150 galones, oculto debajo de una alfombra, que tenía una bomba y una manguera de expendio de combustible como cualquier gasolinera.
Cardoso, de 38 años, no parecía estar muy preocupado con la carga que llevaba. “Estaba fumando un cigarrillo cuando lo paré”, dijo el patrullero de la FHP Alexis Otano.
Además del tanque con combustible, dentro de un panel, la FHP encontró 53 tarjetas de regalo con números robados a tarjetas de crédito, que según se sospecha, se usaban para comprar el producto para el cada vez más floreciente mercado negro del combustible en Miami.
Cardoso, que será formalmente acusado el próximo jueves, es uno más dentro del gran número de sujetos que han sido arrestados en los dos últimos años en maquinaciones que les cuestan dinero a los usuarios, les roban a las gasolineras legítimas y representan un serio peligro en la calle. La policía estima que todos los días, muchos vehículos que cargan gasolina en recipientes poco seguros circulan por el sur de la Florida sin que nadie sepa cuáles son.
“Son bombas potenciales”, dijo la fiscal estatal del Condado Miami-Dade Katherine Fernández Rundle. “Es un verdadero milagro que no haya sucedido ningún accidente grave”.
En los dos últimos años, la fiscalía estatal de Miami-Dade ha encausado por lo menos a 31 hombres de Miami que fueron detenidos con un tanque con combustible escondido en un vehículo. Se trata de un delito de tercer grado que puede resultar más grave si se descubre que el sospechoso usó tarjetas de crédito robadas para comprar la gasolina.
A menudo, estos casos comprenden cargos por traficar con tarjetas de crédito robadas, algo que desde el año pasado incluye penalidades más severas.
El ardid consiste en utilizar un dispositivo que se conecta a una bomba de gasolina y copia la información de la tarjeta. De esta forma, los delincuentes se apoderan del dinero y de las identidades de las víctimas.
En estaciones de gasolina de todo el sur de la Florida, los clientes pagan el combustible con sus tarjetas de crédito sin saber que están facilitándoles a los ladrones sus números de cuenta. Los pillos regresan más tarde para recoger los dispositivos junto con cientos de números de las tarjetas.
La cantidad de ladrones que operan diariamente es algo que no se sabe con certeza. En el 2017, inspectores del Departamento de Agricultura y Servicio al Consumidor de la Florida descubrieron 148 dispositivos en bombas de gasolina de todo el estado.
Para las víctimas, el impacto es inmediato. Gracias al uso de programas de computadora de alta tecnología, los pícaros escriben los números robados en tarjetas de regalo en blanco de tiendas como Walmart, Amazon y Winn-Dixie.
La fiscalía dijo que uno de los ladrones más notorios es Jaime Fernández del Pino, en la actualidad acusado de organizar las operaciones ilegales desde un condominio de Hialeah donde “era capaz of elaborar hasta 1,000 tarjetas de crédito falsas al día”.
Cuando la policía hizo una redada en su casa el mes pasado, halló miles de tarjetas de crédito falsas, más de 50,000 tarjetas en blanco, impresoras, computadoras, dispositivos para robar en las bombas de gasolina e incluso los grandes platos de metal que comúnmente se usan para cubrir las bombas en las estaciones de gasolina.
Rogel Morejón Soto tenía una furgoneta Econoline del 2004 estacionada afuera de su apartamento en West Kendall a principios del año pasado. En la parte de atrás había dos tanques de 264 galones de plástico, según el reporte del arresto de la policía de Miami-Dade.
Por alguna razón desconocida, algo caliente o algún problema eléctrico entró en contacto con la gasolina y el vehículo explotó provocando un incendio descomunal que estuvo ardiendo durante largas horas. En el siniestro, dos bomberos casi perecen y equipos especializados en fuegos intensos tuvieron que ser movilizados, entre ellos un avión. El desastre que causó fue mayúsculo, y hasta el subsuelo debajo del pavimento quedó contaminado.
El costo a los contribuyentes fue de cientos de miles de dólares. En la actualidad, Morejón Soto está en espera de juicio, acusado de haber causado premeditadamente un incendio y tener un vehículo con un tanque ilegal para almacenar combustible.
Esta historia fue publicada originalmente el 13 de enero de 2018, 7:35 p. m. with the headline "El explosivo negocio de la gasolina robada convierte las calles de Miami en una bomba incendiaria."