Florida pagará $4.5 millones por la brutal muerte de un reo en ducha de una cárcel
La familia de Darren Rainey, el reo esquizofrénico de 50 años cuya brutal muerte en una ducha llevó a profundas reformas en el sistema de prisiones de la Florida, llegó a un acuerdo en una demanda por derechos civiles contra el Departamento de Prisiones y otros por un total de $4.5 millones, ha conocido el Miami Herald.
El acuerdo ocurre casi seis años después de la muerte de Rainey, que fue prácticamente ignorada por las autoridades hasta el 2014 —cuando el Miami Herald escribió sobre lo sucedido como parte de una investigación de tres años sobre los abusos y muertes sospechosas de detenidos en prisiones estatales de la Florida.
También ocurre en momentos que la Florida se apresta a inaugurar una instalación residencial de tratamiento a prisioneros con enfermedades mentales. El programa es uno de varias iniciativas establecidas a beneficio de los reos con discapacidades que comenzaron desde la investigación del Herald.
La hija, hermano y hermana de Rainey presentaron la demanda civil contra del Departamento; contra Corizon, empresa contratista de salud mental; Jerry Cummings, ex alcaide de la prisión Dade Correctional Institution; y dos agentes de prisiones, Roland Clarke y Cornelius Thompson. La demanda acusaba que Rainey fue sometido a castigos crueles, una violación de sus derechos constitucionales.
“Me alegra que la familia parece haber llegado a un acuerdo. Sin embargo, en este momento no es definitivo, de manera que me reservo cualquier comentario adicional”, dijo el jueves Milton Grimes, en abogado de la familia Rainey.
Harold Hempstead, el reo denunciante que alertó al Herald sobre la muerte de Rainey, dijo que está agradecido de que el caso no solamente llevó a cambios en la Florida, sino que hizo que otros estados estudien la forma como tratan a los presos discapacitados.
“Aunque fueron cosas realmente malas, cuando miro hacia atrás y veo lo bueno que ha resultado de la atención a los problemas en el sistema de prisiones, me siento feliz. Es triste que alguien haya tenido que morir para que hubiera cambios. Pero dicen que Dios tiene una manera de sacar cosas buenas del mal”, dijo Hempstead, quien fue trasladado a otra prisión para su protección.
El 23 de junio del 2012, agentes de prisiones encerraron a Rainey en una ducha con agua hirviendo, que prepararon especialmente para castigar a reos que se comportaban mal en la unidad de salud mental de la prisión, identificó el Herald. El control de la temperatura del agua de la ducha estaba en otro lugar.
Rainey gritó a todo pulmón y rogó durante dos horas que lo sacaran de la pequeña ducha, hasta que finalmente colapsó y murió, con la piel cayéndosele del cuerpo, identificó el Herald.
Los guardias de la prisión también usaban otras formas de torturas: empapaban a los reos con sustancias químicas, les daban exceso de medicamentos, los obligaban a pelear unos con otros y los hacían pasar hambre. Un grupo de agentes de esa prisión que servía a los reos bandejas de alimento vacías era conocido como “el escuadrón de la dieta”.
Durante más de un año después de los hechos, Hempstead, asistente en la prisión, escribió a detectives de homicidio de Miami-Dade, a Medicina Legal del condado, a la fiscal estatal Katherine Fernández Rundle y al inspector general del sistema de prisiones, para decirles que los guardias de la prisión habían matado a Rainey y le hacían daño a otros reos. Pero no pasó nada.
Entonces las autoridades, enfrentadas a la prisión del público tras la serie del Herald, finalmente reabrieron el caso. El Departamento de Prisiones despidió al alcaide y su asistente, el jefe de la agencia renunció y docenas de agentes de prisiones acusados de abusar de reos en todo el estado fueron despedidos o los obligaron a retirarse.
Legisladores y el gobernador de Florida implementaron entonces varias reformas en el trato y albergue de los reos con problemas mentales y otras discapacidades. En febrero debe inaugurarse un nuevo centro de salud mental para reos en la cárcel Wakulla Correctional Institution, ubicada en la región noroeste del estado.
Rainey, quien creció en Tampa, cumplía una sentencia de dos años por posesión de drogas y llevaba unos cuatro meses en la prisión al momento de morir. Se informó que se había ensuciado en su celda, lo que enfureció a los guardias, quienes lo obligaron a entrar en la ducha.
Los agentes alegaron que verificaron su estado cada media hora y que estaba bien.
En marzo del 2017, la fiscal estatal de Miami-Dade, Katherine Fernández Rundle, emitió un informe sobre el caso y anunció su decisión de no presentar cargos. La fiscal mencionó los resultados de la autopsia, que concluyó que el daño en piel del reo no se debió a quemaduras, y que las versiones de muchos testigos, incluido Hempstead, tenían muchas diferencias.
Sin embargo, una análisis del Miami Herald de la investigación de la fiscalía estatal mostró que los detectives no hicieron preguntas pertinentes y pasaron por algo o restaron importancia a pistas ofrecidas por testigos creíbles, como personal médico y agentes de prisiones.
Pese a todo, la muerte de Rainey llevó a un aumento del movimiento de reforma del sistema de prisiones por parte de grupos de derechos humanos, entre ellos uno llamado SPAN, cuyos activistas han realizado protestas y presionado al estado.
Organizaciones como Disability Rights Florida, el Florida Justice Institute, el Southern Poverty Law Center, la ACLU de la Florida —junto con muchos abogados de derechos civiles de todo el estado— lideraron una exhortación a un trato más humano a los 99,000 reos en el sistema estatal de prisiones de Florida.
El Departamento de Justicia federal sigue investigando el caso de Rainey. Michael D. Leverock, portavoz del FBI en Miami, dijo “no vamos a comentar sobre este asunto en este momento”.
Esta historia fue publicada originalmente el 26 de enero de 2018, 4:24 p. m. with the headline "Florida pagará $4.5 millones por la brutal muerte de un reo en ducha de una cárcel."