Sur de la Florida

Fiscales: alcaldesa del sur de la Florida aceptó cheques ilegales de donantes rusos

Joy Cooper
Joy Cooper File / 2007

Joy Cooper conocía bien el valor de su poder político.

Un día de verano del 2012, la alcaldesa de Hallandale Beach se reunió en su oficina del Ayuntamiento con dos hombres que creyó que eran acaudalados urbanistas de California. En la cita, también estuvo presente un amigo cercano, el abogado y cabildero del sur de la Florida Alan Koslow.

Los supuestos urbanistas —que en realidad agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI) que trabajaban de forma encubierta— ayudarían a financiar la campaña de reelección de Cooper. A cambio, ella se encargaría de apoyar un proyecto de construcción de ambos en la comisión de la ciudad.

Koslow le mostró a la alcaldesa la propuesta de una donación y le preguntó si le parecía un “buen número”.

“No”, dijo Cooper. “Le hace falta agregarle un cero”.

“¿Está bien tres ceros?”, le preguntó Koslow. “Sí”, respondió la alcaldesa.

Cooper ganó la reelección en noviembre de 2012, después de solicitar y recibir miles de dólares, que según fiscales estatales, eran contribuciones ilegales de campaña. Cooper, de 57 años, que ocupaba el cargo de alcaldesa desde el 2005, fue suspendida por el gobernador Rick Scott el viernes luego de ser acusada de violaciones financieras de campaña, mala conducta oficial y lavado de dinero.

Cooper salió en libertad el jueves tras depositar una fianza de $12,000 en tanto espera la fecha del juicio. Su abogado defensor dijo que el caso estatal —que el año pasado el FBI entregó a fiscales de Broward— está lleno de fallos porque a fin de cuentas se armó con la cooperación de Koslow, en la actualidad un abogado caído en desgracia que en el 2016 se declaró culpable de un cargo federal de lavado de dinero y ayudó a los investigadores a preparar el caso contra Cooper.

Larry Davis, abogado de Cooper, dijo que se sentía “sumamente decepcionado” de que la Fiscalía Estatal del Condado Broward dependiera de Koslow, a quien describió como “un delincuente no solo hallado culpable, sino en desgracia y expulsado de su profesión”.

Un día después de la sonada detención de Cooper, en la orden de arresto que presentaron los fiscales estatales en la Corte de Circuito del Condado Broward, han empezado a surgir los detalles de la presunta corrupción de Cooper.

El documento señala un capítulo de la pesquisa que hizo en el 2012 el FBI sobre la corrupción política en el sur de la Florida, y la forma en que los agentes encubiertos que se hicieron pasar por urbanistas contrataron a Koslow como su abogado para llegar hasta Cooper. De igual modo, el documento revela el improbable relato de cómo $8,000 ocultos en una bolsa de Dunkin’ Donuts se convirtieron luego en cheques de campaña que hicieron varios donantes rusos.

Todo comenzó en mayo de 2012 cuando los agentes encubiertos crearon una compañía de bienes raíces ficticia y contrataron a Koslow para que los representara y se pusiera en contacto con Cooper para encontrar una buena zona para construir en Hallandale Beach. Koslow, que entonces trabajaba para el prominente bufete Becker & Poliakoff en el condado Broward , ignoraba que sus nuevos clientes eran agentes del FBI.

En julio de ese año, Koslow presentó a Cooper con los agentes en la oficina de la alcaldesa en el Ayuntamiento. Allí, todos discutieron el proyecto urbanístico y también detalles de su campaña para ser reelegida pero, según la orden de arresto, Cooper quería una jugosa donación de campaña para darle su apoyo al proyecto.

A finales de ese mismo mes, la alcaldesa se reunió con Koslow y estuvieron de acuerdo en que la donación de los presuntos urbanistas fuera una contribución de $10,000, dividida en dos pagos.

En agosto, los urbanistas, Koslow y Cooper volvieron a verse en la casa de la alcaldesa en Hallandale Beach para discutir el negocio. Más tarde, Koslow se encontró solo con los urbanistas para recibir el primer pago.

Los agentes encubiertos le dieron a Koslow una bolsa de Dunkin’ Donuts llena de billetes de $100 cuyo total era $8,000. De igual modo, accedieron a que Koslow “canalizara estos fondos” a Cooper y a dos de sus aliados en la comisión de la ciudad.

Koslow, que estaba al tanto del límite de $500 en las contribuciones locales de campaña, le dijo a los agentes que usaría sus fondos y sus conexiones con dos organizaciones rusas para que hicieran cheques a nombre de la campaña de Cooper.

En septiembre, la alcaldesa se vio con Koslow en un show de modas que organizó la Cámara de Comercio de Hallandale Beach. Allí, Cooper recibió 20 cheques de campaña que en total sumaron $5,000.

“Esto es fantástico”, le dijo Cooper a Koslow, tras reconocer que las donaciones vinieron de un grupo de rusos que vivían en Estados Unidos.

En el reporte tesorero de su campaña, Cooper mencionó a los donantes como “maestros” y un “retirado”.

Un mes después de su victoria del 2012, Cooper volvió a verse con los agentes encubiertos y con Koslow.

“Ustedes se han portado de forma formidable”, les dijo Cooper en el restaurante Flashback Diner de Hallandale Beach, sin saber que se trataba de agentes del FBI. Sin embargo, se quejó de que uno de los cheques de los donantes que había rebotado .

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de enero de 2018, 11:47 a. m. with the headline "Fiscales: alcaldesa del sur de la Florida aceptó cheques ilegales de donantes rusos."

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