Piden pena de muerte para madre que asesinó a su hijo
Por segunda ocasión, un jurado dijo que Ana María Cardona debe ser ejecutada por privar de alimentos, torturar y golpear a su hijo conocido como "Baby Lollipops''.
En una cerrada votación de 7-5, los jurados recomendaron el jueves la pena de muerte para Cardona, quien fue encontrada culpable en julio de asesinar a Lázaro Figueroa, de 3 años, cuyo cuerpo brutalmente golpeado fue descubierto en noviembre de 1990 en los arbustos de una casa en Miami Beach.
Después de que los jurados salieron de la corte, Cardona, con las mandíbulas apretadas, dejó escapar sollozos mientras estrechaba fuertemente sus brazos alrededor de la abogada defensora Teresa Enríquez.
Cardona, de 49 años, será la segunda mujer que estará en el Corredor de la Muerte de la Florida si Reemberto Díaz, juez de Circuito de Miami-Dade, sigue la recomendación del jurado, algo que los magistrados usualmente hacen.
"Esta fue una tarea increíble y una victoria por el pequeño y bello Lázaro, que sufrió tan horrible existencia'', indicó Katherine Fernández Rundle, fiscal estatal de Miami-Dade, quien presentó el caso a un gran jurado en 1990.
Será el segundo viaje de Cardona al Corredor de la Muerte. En 1992, los jurados encontraron culpable a Cardona de haber asesinado a su propio hijo.
Dieciseis mujeres han recibido la pena de muerte en la historia de la Florida, pero sólo dos han sido ejecutadas. Las otras han logrado que su sentencia sea cambiada o han sido dejadas en libertad.
En el caso de Cardona, la Corte Suprema de la Florida rechazó el primer fallo y le garantizó un nuevo juicio. Fue encontrada culpable por segunda vez en julio pasado de matar al niño.
Incapaz al principio de identificar al niño, la policía lo llamó "Baby Lollipops'', por un diseño en forma de chambelona en su camiseta.
Los detectives arrestaron posteriormente a Cardona, quien había escapado con sus dos niños y su amante, Olivia González, al área de Orlando.
Cardona dio versiones encontradas sobre los últimos días del niño, incluyendo una de que el menor se había golpeado la cabeza con una cama y lo habían dejado abandonado con la esperanza de que una persona rica lo encontrara y pudiera devolverle la salud.
En el primer juicio, González fue la testigo clave de la acusación. Ella testificó que Cardona odiaba al niño y durante meses lo golpeó y le hizo pasar hambre, finalmente dándole un golpe fatal con un bate de béisbol.
Cardona, a su vez, culpó a González y su propio hábito de consumir cocaína por no detener los abusos infantiles de su amante. El jurado encontró culpable a Cardona y, por una votación 8-4, recomendó la pena de muerte.
González se declaró culpable de asesinato en segundo grado y fue sentenciada a 40 años de prisión. Bajo las antiguas reglas de sentencia, González cumplió sólo 19 años y debido a buen comportamiento se encuentra actualmente en libertad.
En el 2002, una muy dividida Corte Suprema de la Florida revirtió la culpabilidad de Cardona, al decir que los fiscales no revelaron información de entrevistas con González en las que ésta dio versiones encontradas sobre la muerte del niño.
En el juicio de este año, los fiscales no llamaron a González como testigo, pero en su lugar se basaron en la propia declaración de Cardona a la policía grabada en una cinta y en pruebas médicas que mostraban la enorme cantidad de lesiones de Lázaro.
Los abogados de Cardona sugirieron que la culpable real podría haber sido una muchacha de 14 años de edad de Miami Beach que confesó el crimen, y luego se retractó, durante la investigación policial. Los investigadores desestimaron a la niña, al creer que ella se enteró de los detalles íntimos del crimen por una supercelosa trabajadora estatal de bienestar de los niños.
Durante testimonios la semana pasada en la "fase de penalidad'', los fiscales Susan Dannelly y Kathleen Pautler necesitaron mostrar la naturaleza "abyecta, atroz y cruel'' del crimen. De nuevo, se basaron en las fotos y los testimonios médicos sobre la espeluznante condición del cuerpo de Lázaro.
Extremadamente desnutrido, Lázaro pesaba sólo 18 libras, casi la mitad de lo que debía para su edad. Los golpes le habían quitado tejido entre los labios y las encías, lo que hacía que el comer, beber y hablar fuera una experiencia dolorosa.
Debido a los golpes, su brazo izquierdo estaba permanentemente a un ángulo de 90 grados. Su cabeza había sigo golpeada repetidamente y su pañal, destruido y sostenido con cinta adhesiva, le había causado una infección.
"Esto es tortura infantil, en mi opinión'', testificó la semana pasada Bruce Hyma, médico forense de Miami-Dade.
Los defensoras públicos Enríquez, Edith Georgi y Liesbeth Boots presentaron a Cardona como una mujer marcada por una niñez carente de afecto y llena de abusos en Cuba.
La defensa presentó a numerosos presos y a agentes correccionales de Miami-Dade para demostrar cómo Cardona se había convertido en una prisionera modelo y una cristiana profundamente devota.
Esta historia fue publicada originalmente el 14 de octubre de 2010, 10:30 p. m. with the headline "Piden pena de muerte para madre que asesinó a su hijo."