Voz y rostro de mujeres invisibles
Maura sus empleadores le exigían que cuidara a los niños, limpiara la casa, lavara la ropa y atendiera a 10 perros. Le daban comida cuando sobraba y le pagan $30 dólares a la semana. Cuando la empleada nicaragüense de 72 años se fracturó un brazo y no pudo trabajar con la misma intensidad, la echaron a la calle sin considerar la década que había dedicado a trabajar para esa familia.
Desde el centro de refugio donde planea reconstruir su vida y buscar otra colocación para regresar algún día con ahorros a Nicaragua, Maura mira con firmeza el lente de Zonia Zena, estudiante de último año de Artes Visuales de la New World School of the Arts (NWSA), quien actualmente exhibe en la galería de ese centro educacional la exposición de fotografía Women: Inspiring Journeys.
Los rostros alegres o severos, enérgicos o tranquilos, de 10 mujeres en las edades de 24 a 72 años, que cuidan de sus hijos, tocan el piano, amasan empanadas o rezan en un templo cristiano cuentan historias de sacrificios y abusos que no han podido detener sus sueños.
"No quise fotografiarlas como víctimas porque son mujeres que llegaron de sus países con muchos deseos de luchar, y aún hoy, después de haber pasado por situaciones muy difíciles como el robo de salario y la violencia doméstica, siguen dispuestas a seguir luchando'', expresó Zena, quien a través de la fotografía en blanco y negro y el video ha dado voz e imagen a inmigrantes latinoamericanas que trabajan, legal o ilegalmente, como niñeras, cuidadoras de ancianos y en la limpieza y mantenimiento de hoteles en Miami.
Inclinada por la fotografía documental, Zena aprovechaba cada viaje de vacaciones a Perú, su país natal, para captar las desigualdades sociales. "Estas diferencias también existen en Miami'', afirmó la artista, que el año pasado decidió unirse como voluntaria al Florida Immigrant Advocacy Center (FIAC), un bufete de abogados sin fines de lucro que ofrece capacitación e información a los inmigrantes sobre su derechos.
"Estas mujeres piensan que no tienen derecho porque están en un país ajeno, no hablan el idioma y creen que no pueden reclamar'', señaló Zena, que en su labor de voluntaria conoció a las trabajadoras que han tenido el coraje de expresarse para servir de ayuda a otras inmigrantes.
"No les puse apellido porque lo que les ocurrió puede pasarle a cualquiera'', explicó Zena, quien decidió retratarlas en un entorno querido o familiar para ellas. Junto a las fotografías, ha colocado frases sencillas que demuestran el convencimiento de estas mujeres sobre su derecho a exigir un trato justo.
Lilian, una peruana de más de 50 años que llegó a Miami en el 2002 esperando desempeñarse como secretaria, contó las vicisitudes que vivió en su empleo como asistenta de una anciana. Por $60 diarios, Lilian debía llevarla a las visitas al médico, comprarle las medicinas, a veces con su propio dinero, y cuidarla horas extras el fin de semana.
"Llamaba a los hijos para que vinieran a sustituirme y no me contestaban el teléfono'', contó Lilian, que durante 10 meses durmió en una cama plegable en la sala de la casa de esa familia, que la despidió de repente, debiéndole casi $2,000 en pago de horas extra.
Jennifer Hill, abogada y directora del programa de justicia laboral de FIAC, reconoce que al comenzar a laborar en el Centro se sorprendió de que las personas que cuidan a ancianos y enfermos, "un trabajo tan importante en el sur de la Florida'', no está protegido por la ley estatal ni federal de salario.
"Se les puede pagar hasta un dólar por hora'', exclamó Hill, añadiendo que es más común de lo que la mayoría piensa el que los empleadores se nieguen a pagarle el salario a las empleadas domésticas. Las amenazan con denunciarlas a inmigración, les retienen el pasaporte, las insultan, las humillan y hasta les restrigen la comida, ejemplificó.
"La definición legal de tráfico humano contempla el obtener labor por la fuerza o cometiendo fraude'', afirma Hill, poniendo como ejemplo las falsas promesas que se le hacen a algunas empleadas domésticas para que vengan a Estados Unidos.
Ese es el caso de Alejandra, una de las fotografiadas en la muestra, quien sufre de diabetes, y como su empleador no le puso el seguro médico que habían acordado antes de ella venir a este país, tuvo que escaparse con dos dólares en el bolsillo para buscar asistencia médica.
"Cuando la llevaron de emergencia al Jackson ya estaba muy mal'', contó Zena, apuntando hacia la dureza que marca el rostro de Alejandra.
"Me enfoqué en el carácter y la esencia de la persona, por eso elegí el blanco y negro'', comentó Zena.
El impacto de estas fotografías, que "son inmediatas y no dan pie a interpretaciones'', captó la atención de Maggie Cuesta, dEcana de la Facultad de Artes Visuales de NWSA y una de las organizadoras de la exposición. "Zena tiene criterio propio y el impulso para llegar lejos'', señaló.
"Lo mejor es que a partir de la exhibición estas mujeres se han unido y han formado una cooperativa para preparar comida para fiestas y eventos'', apuntó Zena, indicando la cara alegre de Emelia, una mexicana que se levanta todos los días al amanecer esperando algo bueno de la jornada.
Women: Inspiring Journeys se presenta hasta el 18 de marzo en la galería de la New World School of the Arts, 25 NE 2 St. Para solicitar ayuda en FIAC, llamar al 305-573-1106, ext. 1280.
Esta historia fue publicada originalmente el 13 de marzo de 2011, 7:13 p. m. with the headline "Voz y rostro de mujeres invisibles."