Sur de la Florida

Residentes de ‘trailers’ sumidos en la pobreza y en medio de disputas millonarias

Bajo la lluvia, en una calle llena de huecos y charcos, Dagoberto Lanuza dice que no entiende por qué los administradores del parque de trailers le pidieron dos meses de renta en menos de 20 días y $75 por la llave del buzón.

Con sus recibos en mano, Lanuza dice que el 17 de junio, cuando se mudó con sus dos nietos, pagó $500 por el pedazo de tierra sobre el que viven. Le pidieron otro mes completo antes del 5 de julio, porque, le dijeron, la renta se cobra siempre a principios de mes.

Este nicaragüense de 67 años que trabaja vendiendo flores y arreglando autos, vive con sus nietos en un trailer con cocina, una habitación y una sala en la que apenas caben dos sillas, una mesa, un colchón descolorido contra la pared y varias cajas de cartón.

Dicen que le compraron el trailer al parque, pero nunca les dieron un título de propiedad. Giovanni, de 22 años, cuenta que su sueldo se le fue en su parte de la renta y se pregunta si su hermano, de 19 años, podría continuar sus estudios de noche y trabajar de día.

Los Lanuza viven en uno de los más de 100 trailers del parque Royal Duke, en el 3620 de la Avenida 30 del NW, en un área no incorporada del condado, rodeados de industrias y almacenes y con cinco sitios contaminados en un radio de 1,250 pies.

Por rentar en el parque un trozo de tierra sobre el que plantar su trailer, los vecinos pagaron durante años $500. Hace unos cuatro años prácticamente les duplicaron la renta pero las calles siguieron llenas de socavones, con charcos cuando llueve y sin iluminación la mayoría de las noches.

MULTIMILLONARIO EN LA CARCEL

Royal Duke es el hogar en el que algunos de los vecinos más pobres de Miami luchan por mantenerse a flote, pero también el objeto de una de las últimas operaciones multimillonarias de George Rodney Timinsky, autonombrado promotor inmobiliario que pasó de vivir en una casa de Coral Gables con seis dormitorios, una piscina rodeada de palmeras y cancha de tenis, de conducir un Porsche Turbo, tener un bote de carreras y caballos de exhibición, a dormir en una celda del Centro Federal de Detención de Miami. Ahora, sobre sus bienes, pesa una orden de embargo.

Timinsky, de 51 años, espera su juicio por un multimillonario fraude a tres bancos del sur de la Florida que le podría deparar hasta 180 años de cárcel. Según la acusación federal, Timinsky entregaba a los bancos información financiera falsa -incluyendo declaraciones de ingresos infladas- para obtener las hipotecas.

Pero esta no será la primera ocasión que se presenta en la corte. En casos civiles ya resueltos, fue condenado a pagar millones de dólares a inversores que lo acusaron de apropiarse de los fondos de las sociedades que creaba. Las propiedades que adquirió acabaron en proceso de ejecución hipotecaria.

Su historial criminal retrata a Timinsky, al menos a veces, como un hombre violento. En el 2001 fue puesto bajo libertad condicional por dispararle al perro de sus vecinos tres veces. Más tarde, por posesión de cocaína. Ahora espera el resultado de otro juicio en el que está acusado de intentar estrangular a su pareja.

UN HOMBRE PERSUASIVO

A Timinsky parece no gustarle la publicidad. Tiene páginas en LinkedIn, Twitter o Facebook, sin fotos y con poca información. Su página web está en construcción.

Pero, sobre todo, Timinsky es un hombre persuasivo. Durante el auge inmobiliario, entre el 2005 y el 2007, Timinsky creó dos sociedades que compraron, para desarrollar en ellos proyectos inmobiliarios, el parque de trailers North River Park y una parcela en el 405 Dixie Highway que tenía una gasolinera vieja.

Convenció al grupo de inversiones de Raymond Zomerfeld de que construiría un proyecto de viviendas asequibles en el sitio que ocupaba el parque de trailers. Y con el objetivo declarado de levantar en Coral Gables un edificio de oficinas, recaudó $3 millones de más de 10 inversores, como el antiguo entrenador del equipo de football de la Universidad de Miami, Dennis Erickson, y el ex jugador de la NFL, Steve Walsh.

“Cuando ustedes cobren, yo cobro”, le habría dicho Timinsky al inversor Marc Robert Schwartz, a quien convenció para invertir en su edificio de oficinas, según documentación de un caso judicial. “Estamos en esto juntos” o “Yo gano cuando ustedes ganan”, eran otras de las frases que Schwartz recordaba.

En ambos casos, se quedó con la mitad de las sociedades creadas con sus inversores, las administró y pidió en su nombre hipotecas millonarias para financiar sus proyectos, según la documentación de casos judiciales ya cerrados.

En los dos casos, las letras empezaron a no ser pagadas y los inversores, a los que prometía hasta un 12 por ciento de interés, no recibían nada. Las viviendas asequibles y el edificio de oficinas se quedaron sobre el papel.

En el 2009, las demandas de inversores y bancos contra Timinsky por otros proyectos comenzaron a acumularse en la corte estatal de Miami-Dade. Ese año, entre junio y agosto, según un escrito del abogado de Timinsky, éste “se vio obligado a tomar una baja médica de su vida estresante como promotor inmobiliario en el sur de la Florida y se mudó temporalmente a Europa por un período 24 meses”.

LA DISPUTA POR EL PARQUE

Sus casos pendientes fueron juzgados en rebeldía y los vecinos de Royal Duke que, Timinsky afirma, compró en el 2008, nunca más supieron de él.

Hasta finales de mayo de este año. Entonces, Timinsky reapareció para reclamar el pago de las rentas y sacar del parque a Scott Rosenbaum, a quien los inquilinos creían propietario del parque.

La sociedad de la que Timinsky afirma que es propietario, compró Royal Duke en el 2008 por $6 millones, con un préstamo bancario de $5.5 millones y $500,000 que él aportó, según afirma en la demanda que presentó para reclamar la propiedad del parque. El parque ahora vale $2.6 millones, según el banco que concedió las dos hipotecas, Banesco, que ha iniciado los trámites para poner el parque en ejecución hipotecaria.

La demanda de Timinsky cuenta que él dejó a cargo del parque de trailers a quien define como un empleado, Scott Rosenbaum. Lo acusa de haber cambiado los papeles de la sociedad para aparecer como propietario y de haber robado las rentas del parque durante cuatro años.

Ni Rosenbaum ni su abogado quisieron hacer comentarios sobre el destino de ese dinero o cualquier otro aspecto del caso.

Rosenbaum, en su demanda contra Timinsky por el mismo parque, afirma que él y su mujer eran propietarios de una parte de la sociedad desde el principio y que Rosenbaum compró la porción de Timinsky meses antes de que se marchara.

¿QUIEN PUEDE VIVIR AQUI?

Cuando Rosenbaum se hizo cargo del parque, aumentó la renta de $280 a $500, incluyendo $50 mensuales de agua y $50 de basura. Rosenbaum ordenó cobrar $100 si los arrendadores se retrasaban un sólo día en pagar la renta, una tasa de $5 por cada noche que un huésped en el trailer, o $100 si los inquilinos necesitaban aparcar en su terreno un segundo auto, según un documento que entregó a uno de los vecinos.

“Cobro $700 de pensión, ¿quién puede vivir aquí?”, se queja Adolfo Jiménez, de 82 años, quien reside desde hace 16 años en el parque con su mujer, trabajadora a temporadas en una lavandería industrial y con tres hijos de ella, una de ellas con discapacidad y sin beneficios. Jiménez dice que no tiene muchas opciones de vivir en otro lugar. Cuenta que solicitó hace unos siete años una plaza de vivienda pública y que aún tiene 184 personas delante de él en la lista.

Cuando los propietarios de un parque de trailers suben la renta, deben notificarlo a la División de Condominios, Propiedades de Tiempo Compartido y Casas Móviles de la Florida y durante 90 días los arrendatarios pueden oponerse al aumento. Pero este departamento no tiene constancia de ninguna notificación de Royal Duke.

“El parque estaba aprovechándose de la gente. Es tal el desequilibrio de poder, está tan sesgado a favor de los propietarios”, dijo Evian White, abogada de Servicios Legales del Gran Miami, que representa a los propietarios de trailers.

NO HAY DINERO

Pedro Luis Rondón, quien trabajó tres años para Rosenbaum, se enteró en julio de que su antiguo jefe no pagó las letras de la más cuantiosa de las hipotecas que recaen sobre el parque desde finales del 2011. Rosenbaum dejó de pagar la otra el pasado abril.

“Scott es tremendo mentiroso. Siempre me decía que estaba pagado. El hacía los ‘deposits’ frente a mí y yo pensaba que eran para el banco”, dice Rondón.

Rondón recuerda que Rosenbaum se quejaba de que no entraba suficiente dinero, a pesar de recibir unos $50,000 al mes. “Siempre le decía, ‘vamos a arreglarlo [el pavimento de la calle]’ y él decía, ‘no hay dinero’ ”.

Rondón cobraba $380 a la semana y no tenía que pagar la renta de su trailer. Pero pagaba la electricidad y el teléfono a otros empleados para que se encargaran de ciertos trabajos manuales en el parque. Cuando Rondón pedía un aumento, Rosenbaum respondía siempre lo mismo: “no hay dinero”.

Esta historia fue publicada originalmente el 18 de agosto de 2013, 5:00 a. m. with the headline "Residentes de ‘trailers’ sumidos en la pobreza y en medio de disputas millonarias."

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