Miami-Dade no cerrará ninguna biblioteca pública
Casi seis semanas después de advertir que podrían clausurar 22 bibliotecas públicas, el Condado Miami-Dade ha encontrado una manera de mantener abiertas las 49 instalaciones al menos parte del tiempo, ofreciendo servicios simplificados.
En total, 169 trabajadores de bibliotecas –más de un tercio de los 461 empleados del departamento– perderían su empleo para el 1 de octubre, y las bibliotecas asumirían un horario de aproximadamente tres cuartos de las horas que trabajan actualmente, informó el alcalde Carlos Giménez a los comisionados del Condado en la noche del viernes.
La comisión se reunirá el lunes para discutir las proyecciones más recientes del presupuesto para el 2013-14, tras su decisión del mes pasado de mantener fija la tasa del impuesto a la propiedad a pesar de los recortes de servicios y los despidos de empleados que traerá como resultado.
Para Giménez, quien fue electo a un término de cuatro años el pasado agosto, la conversación no se tratará solo del próximo presupuesto. El se propone mantener fija la tasa de interés por dos años, dando a entender que, a pesar de la lenta recuperación de la economía, el gobierno de Miami-Dade tendrá pocas probabilidades de regresar a su tamaño anterior.
“El cielo no se está cayendo. El mundo no se va a acabar”, dijo Giménez en entrevista con The Miami Herald. Pero, agregó: “Tenemos que encarar los hechos en los presupuestos futuros. Tenemos que gastar dentro de nuestros límites”.
Las 10 unidades de negociación de empleados del Condado renegociarán sus contratos sindicales el año próximo. Esas tareas se verán entorpecidas por la recomendación de este año de Giménez de continuar exigiendo a los empleados que continúen contribuyendo el 5 por ciento de su sueldo de base a los costos de atención médica grupal. Esa contribución tiene fecha de finalización en enero del 2014; el tema está en impasse.
Los comisionados, que tienen fijada para el jueves una votación para resolver el impasse, han pedido que se restablezca el pago de los empleados. Pero Giménez reiteró el viernes que no puede encontrar los $37 millones que se requerirían para que se restableciera esa y otras concesiones.
El presupuesto final no será aprobado por la comisión hasta después de dos audiencias públicas en septiembre.
En un memorándum enviado a los comisionados, Giménez dijo que el Condado tendrá que reflexionar sobre el futuro a largo plazo del departamento de bibliotecas, incluyendo cambiar la estructura de su financiamiento. Las bibliotecas dependen de impuestos aparte de los que van al fondo general del Condado.
“Para alcanzar en el futuro un sistema sostenible de bibliotecas, tenemos que cambiar nuestras perspectivas sobre cómo se financian en estos momentos los servicios de las bibliotecas en el condado Miami-Dade”, escribió.
Los cierres potenciales de biblioteca, descritos como el peor de los casos el 16 de julio, han provocado tal vez la mayor cantidad de protestas mientras los administradores han ido disminuyendo lentamente el número de sucursales a eliminar. Las últimas cuatro que estaban en peligro hasta hace dos semanas –las sucursales de Country Walk, Sunset y Tamiami en West Miami-Dade y el quiosco de Civic Center– ahora se salvarán, aunque activistas se han opuesto de manera estentórea a los significativos despidos de bibliotecarios.
Otras áreas del enorme presupuesto operativo cotidiano de Miami-Dade de $4,400 millones también se verían afectadas –incluyendo el departamento de bomberos, el cual enfrenta la eliminación de tres carros bomba y los despidos de 59 bomberos. Entre los que están en peligros de cesantía hay 40 novatos que recientemente comenzaron a trabajar a tiempo completo. El departamento cuenta con 2,431 empleados.
No se cerraría ningún cuartel porque los tres carros bomba en cuestión pertenecen a estaciones que tienen más de uno. Dos carros bomba están ubicados en Goulds y North Bay Village. Un tercero está en Haulover.
El Condado tiene la esperanza de salvar estos camiones y bomberos con un subsidio de dos años del Departamento de Seguridad Territorial de Estados Unidos. No obstante, es probable que Miami-Dade no se entere si ha sido seleccionado para recibir dichos fondos hasta después del comienzo del nuevo presupuesto fiscal el 1 de octubre.
Si el Condado no recibe el dinero, posiblemente tenga que cesar a más de 59 bomberos para balancear sus libros tras haber incurrido en gastos adicionales de personal en el nuevo año fiscal.
El presupuesto propuso originalmente eliminar tres camiones de rescate y despedir a un total de 149 empleados. Estas unidades, y sus correspondientes paramédicos, ya fueron salvadas.
Rowan Taylor, presidente de la Oficina Local 1403 de la Asociación Internacional de Bomberos, dijo que si no se consigue el subsidio federal el Condado tendría que disminuir aun más las tarifas que cobra al departamento de bomberos por costos administrativos, y recurrir a una parte de las reservas de emergencia a nivel de Condado a las que contribuye el departamento. De otra manera, dijo Taylor, el sindicato podría presentar una demanda.
Los cambios en los departamentos de bibliotecas y de bomberos, así como disminuciones imprevistas de algunos ingresos del Condado, podrían resultar en reducciones adicionales del fondo general.
También se encuentra en ciernes otro problema potencial: Miami-Dade está poniéndose al día en los desembolsos que debe a residentes que apelaron con éxito la tasación de sus propiedades. Eso reduciría aun más el presupuesto, pero el Condado no sabrá hasta fines de septiembre la magnitud de ese impacto en sus finanzas.
Esta historia fue publicada originalmente el 25 de agosto de 2013, 5:00 a. m..