Amigos se reúnen para hacer íntimo homenaje a Alvarez Guedes
Este viernes 20 de septiembre se cumplía de nuevo el ritual del almuerzo entre amigos en el restaurante El Crucero en la Calle Ocho. Guillermo Alvarez Guedes no estaba allí físicamente, pero para sus amigos de siempre: Tony Dieguez, Eloy Cepero, Elena y Ernesto Neira, Niki Silverio, Roberto Luque Escalona y Herven Romney, era como si el comediante cubano fallecido el 31 de julio llegara con su típica puntualidad y risa a flor de labios.
Yaritza, la solícita camarera que ha servido al grupo por más de 10 años, sabía qué pediría Guillermo si estuviera allí: masitas de puerco, arroz blanco, frijoles negros y una copa de vino tinto. El grupo habló, un poco en broma y un poco en serio, de todo, de música, deportes, política y en especial de su isla amada. Para el historiador musical Eloy Cepero esto era lo que pasaba cada viernes antes que falleciera el destacado comediante, y ahora, a manera de homenaje, se reúnen sus amigos y escuderos para reeditar esos sabrosos almuerzos a golpe de nostalgia y de alegría.
Dieguez, un referente en la televisión hispana avalado por una trayectoria exitosa como productor en Cuba, México, Panamá, República Dominicana y Estados Unidos, comenta que el grupo se formó espontáneamente y que con el tiempo se le fueron sumando miembros y muchos invitados de ocasión. Entre los miembros menciona a José Basulto, Carlos Verdecia, Manolo Torriente, Pedro Yánez y Pepe Yedra. También compartieron esta rica mesa otros intelectuales y periodistas cubanos como Heberto Padilla, José Pardo Llada y Luis Ortega, ya fallecidos.
Ernesto “Chávelo” Neira, gran amigo de Alvarez Guedes desde los tiempos que destacaba en la televisión en Cuba, propone un brindis en su honor. Pero antes quiere contar una de las mil anécdotas que atesora. Alvarez Guedes y Alfredo Valdés Cataneo, el músico del Trío Taicuba, fallecido en julio pasado en La Habana, solían gastarse bromas en las calles de La Habana, a veces con ayuda de paseantes desconocidos, o a costa de ellos.
“En una ocasión Cataneo llegó a una concurrida esquina de un barrio habanero y le dijo a un grupo de personas que estaban sentadas: ‘Cuando dé la vuelta a la manzana no quiero a nadie en esta esquina’. Unos minutos después llegaba Guillermo y le decía a la gente: Si yo fuera ustedes, me iría porque ese es el jefe de la policía, y mete preso a cualquiera”, contó Neyra.
Por su parte, el escritor Roberto Luque Escalona, cuenta una anécdota más reciente, de cuando fue a ver a Alvarez Guedes al hospital en sus últimos días. “Estaba muy enfermo y le tenían vendadas las manos y las muñecas para que no se quitara los sueros y sondas. Al ver a Luque, Alvarez Guedes le gritó: ‘Chico, quítame esta m-----’ y cuando le quiso responder que eso iba contra las normas del hospital, Alvarez Guedes le dijo: ‘Pues mándalos a todos a la m-----’ ”.
De la labor altruista de Alvarez Guedes en muchísimas causas nobles habla el dos veces campeón olímpico de natación Niki Silverio (Londres, 1948 y Helsinki, 1952). “Ayudó a muchísimas instituciones en la lucha contra el cáncer, pero siempre lo hizo de forma anónima. No quería que eso se conociera”, precisó.
Hacia el final del homenaje, el arquitecto Herven Rommey, en el cuarto brindis de la tarde, mira hacia el cielo y recuerda qué hubiera dicho Alvarez Guedes.
“Caballero, dejen la bobería y no cojan borracheras en mi nombre, dejen algo para el próximo viernes”. Y así se marchan recordando al amigo que no solo los hizo reír a ellos sino a todo un continente.
Esta historia fue publicada originalmente el 21 de septiembre de 2013, 0:00 a. m. with the headline "Amigos se reúnen para hacer íntimo homenaje a Alvarez Guedes."